Desde el 24 de febrero de 2013, cuando aparecieron las autodefensas en Michoacán, se sospechó de su origen y financiamiento. El entonces gobernador Fausto Vallejo dijo que las apoyaba el Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Lo mismo sostuvieron Los Caballeros Templarios en mantas y videos de Servando Gómez, La Tuta. La hipótesis que más llamó la atención era la de que estaban apoyadas por el Ejército.
Ahora, con base en testimonios, se confirma que tuvieron apoyo y financiamiento del gobierno federal, en una operación en la cual intervino el general colombiano Óscar Naranjo Trujillo, a quien el 14 de junio de 2012 Enrique Peña Nieto, aún candidato, presentó como su asesor en seguridad pública.
Naranjo es un personaje polémico que guardó un bajo perfil durante sus dos años de asesoría a Peña Nieto. Y era lógico que mantuviera esa presencia discreta, pues en los noventa, como jefe de la Policía Nacional de Colombia, fue acusado de estar detrás de los grupos paramilitares. También fue considerado el “mejor policía del mundo”, luego de desarticular los cárteles de Cali y Medellín y de dirigir, en 1993, la operación en la cual fue muerto el capo Pablo Escobar.
Según testigos, en el caso de las autodefensas de Michoacán la presencia de Naranjo fue clave: en noviembre de 2012 fue visto en Tepalcatepec y La Ruana, donde se reunió con grupos de personas entre quienes estaba José Manuel Farías Álvarez, El Abuelo, señalado por las autoridades como miembro del Cártel del Milenio.
Guillermo Valencia, expresidente municipal de Tepalcatepec, reveló en entrevista que desde 2012 fue informado por vecinos de este municipio de la formación de un grupo armado que se enfrentaría a Los Caballeros Templarios. Al frente estaban El Abuelo y su hermano Uriel, El Paisa, exalcalde de Tepalcatepec.
Al principio pensó que se trataría de un grupo similar a Los Matazetas, organizado por El Abuelo cuando estaba con el Cártel del Milenio; pero al poco tiempo se dio cuenta de que se trataba de un proyecto más amplio, financiado por el gobierno federal.
Fueron habitantes de la cabecera municipal quienes le informaron de la llegada de Naranjo y un grupo de militares al centro de Tepalcatepec. Sin precisar el día, señaló que la reunión tuvo lugar en el salón Plaza, propiedad del Abuelo, a dos calles del Palacio Municipal.
“(Naranjo) fue de civil y se reunió con El Abuelo; llegó en unas camionetas del Ejército, eso fue lo que me dijeron. Aún no era presidente Enrique Peña Nieto, le faltaban unas semanas, pero Naranjo ya era su asesor”, recordó Guillermo Valencia en entrevista con Proceso el 5 de agosto de 2014.
“Ahí se acordó todo el apoyo para este movimiento (de las autodefensas). Yo sabía que El Abuelo tenía amigos en la milicia y por eso no me sorprendió el apoyo del Ejército. Pero en diciembre de 2013 otro amigo que llegó de Estados Unidos me platicó que hasta allá la gente ya sabía del apoyo del gobierno a las autodefensas y que Naranjo había estado en el salón Plaza con El Abuelo. Ahí fue donde confirmé todo, que el general colombiano estuvo en Tepalcatepec y se reunió con más gente que participó, desde el principio, en la formación de las autodefensas.”
Otro testigo, que habló con Valencia, dijo que Naranjo también estuvo en La Ruana, donde participó en una reunión con lugareños a quienes no identificó.
El 24 de febrero de 2013 se dieron a conocer los grupos de autodefensa en los municipios de Tepalcatepec y Buenavista Tomatlán.
“Creo que el movimiento de las autodefensas fue planeado, me di cuenta desde noviembre de 2012 y así lo informe en enero de 2013 a las autoridades estatales… y no hicieron nada. Tuve conocimiento de reuniones que tenían, inclusive de los hermanos Farías con el gobierno federal. Se habló mucho de que Naranjo estuvo en Tepalcatepec, me lo dijeron ciudadanos del pueblo que tenían el apoyo de este señor. No lo vi pero me lo dijeron quienes sí lo vieron”, recordó Guillermo Valencia.
Afirma que en el arranque, el movimiento de las autodefensas no tuvo gran impacto, sino hasta que José Manuel Mireles agarró la batuta, encabezó la lucha y empezó a dar entrevistas.
Pero el protagonismo del doctor Mireles les provocó problemas. Se molestaron con él cuando comenzó a tomar liderazgo y todos lo identificaban con el movimiento.
Presume que Alfredo Castillo, desde que estaba en la PGR como subprocurador de Control de Procesos, sabía del proyecto de autodefensas y por eso lo enviaron como comisionado.
“Yo creo que tuvo que ver con todo este movimiento porque esto no se hace de la noche a la mañana, se necesita financiamiento, protección del Estado; si no fuera así habría grupos de autodefensas en otros lados, pero no los hay porque no está la mano negra que sí hubo en Michoacán”, afirma.
“Yo me pongo a pensar si Alfredo Castillo ha estado años en temas de seguridad pública y todo esto lo planearon con el general Naranjo, pero en un determinado momento se dejó crecer y se descontroló, entonces alguien le dijo a Peña Nieto que mandara a Alfredo Castillo porque era bueno para esto. Entonces, cuando llega, pues ya conocía a las autodefensas y resolvió el problema. Pero todo fue un gran circo.”
El polémico general
El 8 de mayo de 2013, al participar en el debate “La función de las policías como pieza clave en el nuevo sistema”, en el Quinto Foro sobre Seguridad y Justicia, en la UNAM, Naranjo apuntó: “Cuando a una autodefensa se le llama ‘policía’ se produce una distorsión que, realmente, lejos de invocar el deber ser, destruye el deber ser. Lo primero que habría que hacer para no incurrir en fallas al debido proceso es que el Estado se asegure de que es el único que aplica justicia y ejerce el monopolio de la fuerza”.
Después defendió la labor militar y la decisión de Peña Nieto de que las fuerzas armadas siguieran combatiendo el crimen organizado, pero coordinadas con la policía. “En México los delincuentes, los criminales organizados, salieron de su zona de confort. Hoy esa delincuencia siente el peso institucional y está recibiendo el impacto de una ciudadanía que dice alto a la violencia”, declaró Naranjo.
A principios de 2014, cuando las autodefensas mostraban su músculo armado liberando 37 municipios del yugo templario, Naranjo anunció su salida de México y su renuncia como asesor del gobierno federal.
El 26 de enero de 2014 el gobierno informó, en un escueto comunicado, que el colombiano renunciaba y regresaba a su país para incorporarse al equipo que buscaba la reelección de Juan Manuel Santos.
Para esas fechas Peña Nieto echó a andar la segunda fase de su estrategia con la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral en Michoacán, encabezada por Alfredo Castillo, quien se encargaría de domesticar a las autodefensas y quitar de en medio a Mireles, que se había convertido en un personaje incómodo para los planes del gobierno. l








