Señor director:
Con sorpresa nos hemos enterado de la pretendida instalación de una gigantesca rueda de la fortuna que funcionaría en un lugar cercano al Museo de Arte Moderno en pleno Bosque de Chapultepec, lugar icónico de la historia milenaria de este país.
Gracias a la visión patriótica del general Lázaro Cárdenas del Río, quien en 1935 declinó vivir en el Castillo de Chapultepec, nombrándolo edificio histórico que debería convertirse en el Museo Nacional de Historia, dicho sitio desempeña la misma función hasta hoy para beneficio de los mexicanos que se le acercan.
Este immueble dio como resultado la creación de una necesarísima zona de museos, que incluyó al de Arte Moderno, al Tamayo y al formidable Museo de Antropología e Historia.
También nos sorprende y nos alarma que los funcionarios de arriba abajo del Gobierno de la Ciudad de México no sepan distinguir la enorme diferencia que existe entre un lugar histórico, una zona de museos y una zona de feria.
Después de la rueda de la fortuna, ¿qué va a haber? Comedores, fritangas, basura, franquicias extranjeras, contaminación visual y auditiva, etcétera.
Decisión inexplicable, habiendo ya una zona de feria, que es donde debe estar la mencionada rueda.
Atentamente
Francisco Fernández Orozco








