Personal académico de la Escuela Preparatoria número 2 de la UdeG denuncia que el director del plantel, Francisco Acosta Alvarado, metió a la nómina a sus tres hijos y a su nuera, a quienes les da preferencia al otorgar estímulos económicos y plazas titulares aunque no cubran los requisitos.
Acosta Alvarado tiene dos años como director de la institución ubicada en el número 760 de la calle Álvarez del Castillo, al cruce con Emilio Rabasa, en Guadalajara. Sus hijos José Francisco y Edgar Acosta Orozco ya eran profesores allí, pero gracias a que su padre llegó a la dirección ambos consiguieron ascender en el escalafón sin concurso alguno.
“Los nombramientos en la prepa se dan de manera directa, por dedazo y sin haber participado en el concurso de oposición. Se han hecho alrededor de 20 nombramientos directos desde que llegó a la dirección Acosta Alvarado. Los profesores que no comulgan con la postura del director viven en tensión y desarmonía”, dice en entrevista Pascual Curiel Álvarez, quien hasta el mes pasado era el secretario general de la escuela.
Curiel Álvarez, quien presentó un recurso de inconformidad en la UdeG porque se le redujeron horas de clase en la prepa 2 pese a tener más de 20 años de docencia, señala que el director otorga y quita puestos a su gusto. Y relata que desde su reelección en 2014, los Acosta amenazaron para que “se alineara” a las “nuevas reglas” y, como se resistió, le quitaron la Secretaría General.
El hijo mayor del director es José Francisco Acosta Orozco, profesor e investigador titular B. De acuerdo con el portal de Transparencia de la universidad, su sueldo mensual es de casi 40 mil pesos. Llama la atención que en septiembre del año pasado era profesor e investigador A y de una quincena a la otra escaló a la categoría B, por lo que recibe el mayor estímulo académico disponible.
Además, su labor docente es de tiempo completo, pero también trabaja en el Congreso del estado como secretario técnico A, adscrito a la diputada perredista Mónica Almeida López. De acuerdo con el portal de Transparencia del Poder Legislativo, José Francisco Acosta percibe ahí 33 mil 384 pesos mensuales. Por lo tanto acumula ingresos por 73 mil 384 pesos cada mes.
El otro hijo del director de la prepa 2, Edgar Acosta Orozco, también tiene doble ingreso: como profesor y como jefe del Servicio de Urgencias en la Cruz Verde Guadalajara.
También en la primera quincena de septiembre de 2015 –cuando su hermano ascendió de categoría académica–, Edgar Acosta era profesor de asignatura y profesor asociado A con un salario de poco más de 6 mil pesos mensuales. Para la segunda quincena del mes era ya profesor titular A y profesor de asignatura, con un sueldo de 18 mil pesos mensuales.
En cuanto a Laura Moreno Mejía, esposa de Edgar Acosta, también fue incluida dentro de la nómina de la UdeG, como profesora de asignatura y maestra en el departamento de Ciencias Sociales de la prepa 2, con una percepción de casi 9 mil 400 pesos mensuales.
El hijo menor del director es Vladimir Acosta Orozco. También es profesor de asignatura en ese plantel con un sueldo simbólico (341 pesos al mes), aunque percibe 6 mil 484 pesos mensuales por impartir una asignatura en la prepa 13, ubicada en El Sauz.
Mentores de la prepa 2 que prefieren omitir su nombre por temor a represalias denuncian que también fueron beneficiados indebidamente Manuel Alvarado Medina, quien ascendió a profesor e investigador A, y Octaviano Villalobos Navarro, técnico académico A que fue nombrado maestro titular.
Con la misma arbitrariedad, agregan, Pavel Bono López pasó de técnico académico asistente B a profesor asociado A, y Agustín Parra Solano de profesor de asignatura a técnico académico asistente B.
Tales designaciones sin concurso indignan al resto del personal académico: “Es una injusticia para nosotros los demás profesores que tenemos concursando las plazas por varios años. Y es injusto que el director a diestra y siniestra castigue y premie con nombramientos a su gusto”, dice una docente.
Ella, igual que el ahora exsecretario general Curiel Álvarez, señala que el director de la prepa se beneficia de los uniformes, para lo cual hizo obligatorio que los alumnos de primer ingreso compraran al menos dos camisas con el logotipo de la escuela por 500 pesos.
En ese plantel cada alumno debe comprar su butaca, cuando ese mobiliario está incluido en el presupuesto para la remodelación integral de la preparatoria, que no se ha transparentado.
Autoritarismo y opacidad
En entrevista con Proceso Jalisco, el investigador y economista de la UdeG Enrique Cuevas Rodríguez expone que en la UdeG “existen muchos puestos fantasmas y otros se otorgan de manera discrecional a familiares y amigos de quienes están en el poder. Sin embargo, es difícil tener un estimado pese a que se sabe que en muchas de las preparatorias las bases se otorgan y no se ganan, manteniendo así a personal que no cumple con las cualidades educativas que el puesto demanda. Se debe transparentar a quien se contrata, qué puesto ocupa y con base en qué se le otorgan los nombramientos”.
También integrante del Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU), Cuevas Rodríguez refiere que los profesores de asignatura de los planteles de la UdeG en la zona metropolitana de Guadalajara son los más vulnerables, pues cada año su permanencia en el puesto se vuelve incierta.
Además, asegura que ellos se encuentran al final del tabulador con una paga de apenas 60 pesos por hora de clase y con actividades extracurriculares no pagadas. Hasta finales de 2013 se sabía que estos profesores de asignatura representaban 54% del personal académico en la UdeG.
Por eso reitera el economista: “Realmente no hay un proceso que medie o evalúe la contratación de funcionarios dentro de la UdeG; se requiere transparentar los puestos para poder mejorar la calidad académica”. l








