Señor director:
Mientras se cierran y desmantelan los dos únicos gimnasios o deportivos públicos con que contaba la población de Coyoacán, proliferan los antros y “emborrachadurías” llenas de jóvenes, enfrente, a los lados y atrás de las oficinas de gobierno de dicha demarcación.
El único espacio que existía para que niñas y niños de cinco años en adelante practicaran gimnasia u otro ejercicio pagando su respectiva cuota, el Gimnasio Coyoacán del Carmen, ha sido utilizado luego de las vacaciones de fin de año para almacenar cerros de sillas de oficina, archiveros, ventiladores y otros objetos. Los niños ya no han podido ejercitarse ni entrar al inmueble, al que por cierto no se le ha dado mantenimiento en años, con baños muy sucios y en los que muchas veces falta el agua.
Cuando las madres indignadas enfrentaron por esta causa a la administradora, quien dice llamarse Laura Estrella Rangel Aguilar, esta funcionaria de las tribus perredistas sólo supo alzar los hombros y repetir: “Es cosa del delegado, él puede hacer lo que quiera con las instalaciones delegacionales”.
Además, permanece cerrado el deportivo La Fragata, del cual fueron demolidas las tribunas donde los papás y demás familiares apoyaban el esfuerzo de los niños y jóvenes por sobresalir en actividades sanas, como el futbol. Este parque también está siendo usado como almacén.
En adelante, no tendrán sentido en Coyoacán las campañas contra la obesidad infantil si se niegan a los niños espacios para ejercitarse.
El Gimnasio Coyoacán del Carmen se sitúa entre las calles de Aguayo, Carrillo Puerto, Cuauhtémoc, Malintzin, Hidalgo y Allende, mientras que el Deportivo La Fragata está ubicado entre Abasolo, Londres, Gómez Farías y París.
Atentamente
Teresa Aguilar Godoy








