A propósito de Podredumbre en el ring

De Wilfrido Rivera M.

Señor director:

Me dirijo a usted y al excelente equipo que semana a semana describe a través de su célebre semanario el pulso político, social y cultural de México y el mundo. Leí con avidez de fanático del boxeo el artículo Podredumbre en el ring (Proceso 2039), en el que su autor, Carlos Peniche Ponce, se refiere con toda razón a la supremacía del boxeo puertorriqueño en el área caribeña de nuestro continente, al menos en lo profesional, ya que Cuba lo es en el amateurismo.

Coincido con él en que Miguel Ángel Cotto fue despojado de un triunfo legítimo ante Saúl Canelo Álvarez en su más reciente encuentro. El jalisciense parece seguir siendo un producto más vendible para los empresarios del box y la televisión, a pesar de su nula capacidad técnica.

Sólo aclaro al articulista que “el zurdo de oro” Vicente Saldívar no derrotó al Gato Carlos Ortiz; de hecho nunca pelearon. Tampoco es exacto decir que Las Vegas, Nevada, ha sido un “cuadrilátero donde nunca ha ganado un púgil mexicano si no ha sido por la vía del nocaut”, pues muchas peleas de paisanos han llegado al límite de la cuenta en distintos foros de dicha ciudad. Tan sólo la pelea Chávez-Camacho de 1992, que el autor menciona en el texto, terminó con decisión unánime a favor del sonorense.

Por lo demás, felicitaciones a Peniche y que vengan muchos más espectaculares combates entre mexicanos y borinqueños, como aquel lejano pleito entre Rodolfo Chango Casanova y Sixto Escobar de 1934, celebrado en la ciudad de Montreal, Canadá.

Atentamente

Licenciado Wilfrido Rivera M.

Coyoacán, DF