Antes que el director mazatleco Raúl Quintanilla, en dos ocasiones Ignacio Retes montó La visita del ángel para el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, de la UNAM: la primera en agosto de 1981 cuando este semanario destacó (Proceso, 249): “La visita del ángel, reivindicación del teatro realista: Retes”):
“Toda monotonía, incluyendo la de la vejez, puede ser interrumpida. En la obra de Vicente Leñero, la interrupción es una visita: La visita del ángel, que se estrenará este jueves…
“Para su director, Ignacio Retes, se trata de una obra ‘verdaderamente experimental en cuanto que rompe con ciertas reglas aceptadas, no desde hace años, sino de siglos: es una obra sin conflicto, sin oposición, sin mensaje; profundamente humanística’. Para su escenógrafo, Alejandro Luna, ‘toca los límites del teatro, llega hasta donde termina el teatro y donde empieza a ser realidad’. Luna la sitúa dentro del realismo chejoviano.”
Con Retes personificando al abuelo y Carmelita González de su esposa, más las chicas Myrra Saavedra y Laura González de León (alternándose) como esa nieta parlanchina cuya visita los embarga de felicidad en el ocaso de sus vidas rutinarias, el montaje lo alabó la crítica Esther Seligson no sin reservas (Proceso, 252):
“Desgraciadamente, la acción, o no acción, que va a desarrollarse en el último tercio de la obra a partir del momento en que el viejo pone la música de Vivaldi… hasta el desenlace, la pieza cae en lo que había salvado: un realismo-naturalismo ambiguo y soso más literario que teatral.”
A su vez, el también crítico Bruce Swansey calificó La visita del ángel “teatro documental”, y “la visita de la muerte en más de un sentido” (Proceso, 267); según el poeta Marco Antonio Campos, “La visita del ángel… confirma a Vicente Leñero como uno de los dramaturgos más firmes e interesantes del teatro universitario”, y apuntó su consolidación como escuela histriónica nacional (Proceso, 269) en el artículo “Un ángel con cuernos y cola”. Leñero recogería para el primer tomo de tres en Vivir del teatro (Letras Mexicanas, FCE, 2014) las reacciones ambivalentes:
“A Héctor Mendoza le pareció una obra extraordinaria, a Guillermo Sheridan execrable [digna de condena], a Malka Rabell ‘interesante’. Luisa Josefina Hernández abandonó el teatro al terminar el primer acto, y aunque Esther Seligson y Emilio Carballido elogiaron el experimento, pusieron serias objeciones, como muchos otros espectadores, al remate.”
Catorce años más tarde, en junio de 1995, Retes repitió la fórmula que reveló Víctor Hugo Rascón Banda (Proceso, 971) así:
“Cuando la nieta llegue, iluminará la existencia de esta pareja de viejos que vivirá sus aventuras a través de sus palabras. Mismo texto, mismo director, mismo escenógrafo y mismos actores, salvo Eugenia Leñero Franco que hace ahora el papel de la nieta… bajo la dirección precisa, exacta, como maquinaria de relojería, del maestro Retes.
“Lo más fácil para Alejandro Luna hubiera sido sacar de su archivo la maqueta anterior y reproducir aquella escenografía que tanto sorprendió en 1981, pero él ha construido otro espacio. Si en aquella ocasión el espectador se asomaba por una ventana, desde la acera, ahora espía la vida cotidiana de una pareja de abuelos desde lo alto de un edificio vecino, porque Luna ha creado un dramático vacío entre las butacas y el escenario.”
En el DVD informativo de Yanes Casting a los medios aparece un comentario de Luna a la periodista Elda Maceda, precisando:
“Desde el punto de vista del espacio me interesó tocar el naturalismo, llevarlo a los extremos y comprobar qué queda ante la sensibilidad contemporánea, después del cine, la televisión y los movimientos pictóricos como el pop art y los hiperrealistas… La visita del ángel tuvo un segundo montaje diez años después (sic), salvo que Malú fue representada por Eugenia Leñero. El montaje conservó el mismo concepto escenográfico y de dirección.”
La actriz Eugenia Leñero recordó que Luna señaló entonces que no repetía nunca una escenografía, de ahí que haya empleado la parte alta del Foro y se haya dispuesto otra butaquería.
La productora del nuevo montaje, María Antonia Yanes de Yanes Casting, confía hoy al reportero:
“Este proyecto lo llevo moviendo dos años y pico. En mi etapa del CUT me tocó suerte de tener a gente increíble como Ludwik Margules, Juan Tovar, Alejandro Aura y mi maestro Alejandro Luna al que conocí muy, muy bien…”
Mientras el fotógrafo Octavio Gómez prepara su lente para captar el ensayo del jueves 7, ella esclareció a Proceso:
“Fui yo la que lo invitó a Luna por diciembre del 2012 para hacer otra escenografía de La visita del ángel, no el maestro Quintanilla. Lo aclaro porque le comenté que la iba a dirigir Quintanilla, a mi juicio el mejor director de actores que hay y es gran analista de textos; pero Alejandro me respondió:
“No, no, no, que la monte gente nueva, las cosas cambian y deben transformarse…”
Y Leñero luego me dijo:
“Te lo dije. Yo ya sabía que Alejandro se te iba a negar.”
Oficio compartido
Mónica Kubli fue la elección de Yanes, por su vida profesional en el teatro universitario y de vanguardia, prolífica escenógrafa e iluminadora de espacios escénicos teatrales y para danza contemporánea.
–Usted hizo referencia a romper la cuarta pared del Círculo Teatral en su puesta e introducir en el dépar de los abuelos al espectador. ¿Le significó también romper o alejarse de la visión de su profesor Alejandro Luna?
–Él me dio clases hace muchísimos años en el CUT, cuando creó con Margules el área de escenografía y dirección, fueron mis maestros y yo fui su asistente un par de años en obras de teatro. Así que romper su visión, no…
“Yo no he roto con él en ningún aspecto. Gracias a que compartió sus secretos en mi formación sigo desarrollando escenografías, es un gran maestro en el manejo de iluminación, con el claroscuro que me encanta cómo lo hace. En cuanto a romper con la puesta que hizo en 1981, o dónde encuentro la diferencia con mi trabajo, te puedo decir que sí estoy de acuerdo con él en un punto: cada cabeza es un mundo. Todos tenemos diferente perspectiva frente a la misma problemática. Él tuvo su postura y yo la mía, ninguna es incorrecta por tratarse de distintas visiones acerca de una misma obra.”
Kutbli ejemplifica con el par de versiones suyas en la Ópera de los tres centavos.
“A esto él sí se oponía, evitaba repetirse. Pero para mí implica un reto a mi visión de mundo transformándose de cuando la monté con José Caballero en el sótano de Arquitectura hace 28 años, a mi postura de hace seis bajo la dirección de Hilda Valencia. En el futuro posiblemente la haga con Martha Luna, todas diferentes para mi vida personal.
“Luna me compartió sus secretos en materia de iluminación y escenografía y se lo agradezco. Además, tenemos en común que somos arquitectos y eso es básico pues poseemos una apreciación particular para el desarrollo de la escenografía dentro de los espacios escénicos.”
Alejandro Luna recibirá el próximo miércoles 13 la Medalla Bellas Artes a las 19 horas en la sala Ponce del Palacio de Bellas Artes. l








