Ciudadanos, opción de recambio de la derecha

Madrid.- Cuando Podemos irrumpió en la escena política española traduciendo las demandas de los indignados, despertando una desproporcionada reacción del statu quo de la política y la prensa españolas –que acusó a sus dirigentes de radicales y de tener vínculos con el gobierno de Hugo Chávez–, la formación Ciudadanos empezó una ofensiva para presentarse como una alternativa más moderada.

Sus dirigentes supieron leer que para un amplio sector de la ciudadanía más conservadora y para el influyente empresariado era difícil aceptar el discurso de Podemos y en ese momento iniciaron la ofensiva de Ciudadanos para implantarse a escala nacional.

Lo hicieron intercalando un discurso menos agresivo con eslóganes bien pensados, como hablar del cambio, de la ilusión y de “no queremos cargos, queremos cambios”.

Albert Rivera es el secretario general, candidato y principal figura de esta formación. Abogado catalán de 36 años, la dirige desde su surgimiento en 2005 como un movimiento civil en Cataluña –entonces se llamaba Ciutadans–, que buscaba sustituir a los partidos nacionalistas que pactaban con el PP o con el PSOE.

En las elecciones catalanas de 2006 Rivera ocupó un escaño en el Parlament de Cataluña, desde donde fijó una posición antisoberanista. En los comicios municipales de mayo pasado comenzó la expansión de Ciudadanos al tiempo que Rivera empezó a ser más conocido debido a su participación en los programas de tertulias políticas de la televisión.

Y en las elecciones catalanas de septiembre pasado Ciudadanos consiguió escaños suficientes para ganar el liderazgo de la oposición ante los independentistas.

Hasta ahora su discurso tiene una importante penetración. Juega a su favor que no tiene sobre sus espaldas la gestión de gobierno ni haber defendido casos de corrupción o posiciones difíciles en el Congreso de los Diputados.

“Rivera no es un político que disfrute gritando ante el público o contando anécdotas. Pero es bueno para explicar datos e hilar argumentos sin leer”, describe Jordi Pérez Colomé, en un artículo titulado “Por qué el equipo de Ciudadanos llama Messi a Albert Rivera”, publicado en el medio digital El Español.

Ciudadanos se presentan como una fuerza política de centro y trata de asentarlo en su discurso, aunque algunas de sus propuestas se inclinan a la derecha. Incluso, el expresidente Felipe González aseguró que el mensaje de Rivera –de que traerá una “segunda transición” para ganar el voto– “era exactamente lo que decía (José María) Aznar con Rato y Rajoy”, en 1996, cuando le ganó las elecciones al socialista.

El candidato de Podemos, Pablo Iglesias, declaró: “Cuando escucho a Albert Rivera decir que hay que enviar tropas a Siria me parece que vuelve el discurso de José María Aznar”.

Rivera también se presenta como un sucesor del expresidente Adolfo Suárez, quien se distinguió en la transición española como un hombre dialogante, negociador y reformista. “El 20-D podremos votar a Albert Rivera con la misma ilusión con la que nuestros padres votaron a Adolfo Suárez”, dice una frase de campaña de Ciudadanos.

Sin embargo, les ha hecho daño en plena campaña su pretensión de eliminar el agravante penal para la violencia machista, un problema delicado en España, donde han muerto cerca de 200 mujeres en lo que va de la actual legislatura.

En un debate, Martha Rivera de la Cruz, candidata de Ciudadanos, pretendió argumentar en favor de eliminar dicho agravante, diciendo: “Es tan grave que un hijo vea cómo su padre mata a su madre que el que vea cómo su madre mata a su padre”. El candidato de este partido por Cantabria, Carlos Pracht, completó la polémica. Defendió la eliminación de dicho agravante penal argumentando que también “hay yihadistas que son mujeres”.

Sin embargo, el señalamiento que más molesta a Rivera y a los demás dirigentes de Ciudadanos es que se diga que son un “partido del IBEX-35”, la Bolsa de Valores de Madrid, donde confluyen los ejecutivos de las principales empresas españolas.

En su artículo “Desmontando a Albert Rivera, cuatro mitos de Ciudadanos”, publicado en Eldiario.es, Iker Armentia recordó que el 25 de junio de 2014, al presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, se le escapó el deseo de que en España surgiera un “Podemos de derechas más orientado a la iniciativa privada y el desarrollo del país”. Y señaló que “el Podemos que tenemos nos asusta un poco”.

Oliu es patrono de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), un think tank con origen en el Banco de España impulsado por el Banco Santander, BBVA, Iberdrola, Telefónica y la Caixa, entre otras empresas del IBEX-35

Sostiene que la relación de Ciudadanos con la Fedea es ampliamente conocida, incluso de allí proceden Luis Garicano, el artífice del programa económico de Rivera, y Florentino Felgueroso, cuyas ideas sobre educación en la fundación del IBEX-35 encontraron eco en el programa de Ciudadanos.

Asimismo, el actual director de la Fedea, Ángel de la Fuente, fue presidente de la mesa de aquel primer congreso de Ciudadanos que encumbró a Rivera, recuerda Armentia.

Y está claro que Ciudadanos, de conseguir una buena votación, como lo marcan las encuestas –podría quedar en tercera posición después del PP y PSOE–, se convertirá en pieza clave para la formación de un nuevo gobierno en un pacto con el Partido Popular.

En octubre pasado, tras una reunión del Consejo Empresarial para la Competitividad, un club que aglutina a los principales empresarios españoles presididos por César Alierta, de Telefónica, uno de los asistentes le dijo al periodista de El Mundo, Carlos Segovia, que habían estado hablando bastante de política “y la mayoría pensamos que PP con Ciudadanos es la mejor opción”. l