Gloria, los intelectuales y el Taller*

A sí como la gente humilde no va al Palacio de Bellas Artes, las personas de clases acomodadas y los intelectuales reconocidos no se acercan a ver lo que hace la Universidad, declaró Gloria Contreras al concluir el primer programa de presentaciones de la temporada del Taller Coreográfico de la UNAM.

“Salvo excepciones –nombró a Carlos Pellicer, entre otros–, los artistas y escritores no conocen nuestro trabajo. Quisiéramos que vinieran, que nos visitaran; me gustaría oír sus críticas, que nos ayudaran con sus opiniones y enseñanzas, ellos que han aportado tanto al arte y la cultura mexicana.”

Señaló que el público del Taller está formado “principalmente, por artesanos, trabajadores, estudiantes” y que desearía “que las clases acomodadas vinieran aquí como van a Bellas Artes; me interesa saber si nuestro trabajo les puede dar algo o si ya ni siquiera eso es posible.

“Tal vez estén muy satisfechos de su vida y tengan cosas muy importantes que hacer –agregó–; quisiera que se acercaran, no importa que vinieran vestidos con sus pieles, aquí nadie les va a hacer daño.”

También habló de la danza en Latinoamérica y de la búsqueda del grupo en esta temporada.

“En América Latina se están descubriendo realidades –explicó–. Es como si empezáramos a cobrar conciencia de que se puede danzar. Durante muchos años estuvimos sometidos a influencias extranjeras y a admirar lo que hacían los países europeos que tantos complejos de inferioridad nos provocaron.”

Dijo que en nuestros países subdesarrollados tenemos mucho que decir:

“No en todo somos subdesarrollados. Somos pueblos creativos. La gente está preñada de ideas, tiene necesidad de expresarse. Lo que hoy vemos como un gran movimiento literario en Latinoamérica se está forjando ya en la danza. Tal vez lo que nos falte sea, en general, reglas, disciplina, técnicas. Eso se puede adquirir. Lo importante es que la creatividad ya está”.

Es precisamente hacia la técnica a donde intenta regresar el Taller, luego de cinco años de trabajos que habían desembocado en una libre creatividad. Gloria lo señaló:

“Durante esta temporada trabajaremos para regresar a la limpieza técnica, basándonos en nuestro lenguaje anterior a la creatividad (donde se rompen las reglas).”

Para ello señaló que se cuenta con la aportación de Dora Kriner, gran maestra de técnica rusa:

“Hoy que ya existe un público –dijo–, necesitamos volver a la base. Nuestro trabajo está cimentado en la técnica rusa: es una temporada para meditar, para reconocerse.”

Comentó sobre el Ballet Nacional de Cuba que “es un estímulo ver que un gobierno dé apoyo incondicional a cualquier arte, sin escatimar recursos. Han estimado que el arte es importante, lo contrario que en muchos otros países latinoamericanos, donde se piensa que no merece la inversión económica. Prefieren destinar dinero a la industria y no al arte: en Cuba no”.

Gloria Contreras hizo un análisis crítico de las obras del Taller en su primer programa y señaló tanto aciertos como deficiencias.

“No me puedo conformar –afirmó–, aunque el público nos quiere mucho y nos aplaude mucho. Pero no hay que olvidar que estamos transmitiendo una escala de valores. Nosotros no entretenemos a la gente; la ponemos a pensar.”

El Taller actuará el domingo y el míércoles presentará un programa con cuatro coreografías de la Contreras: “El mercado” con música de Blas Galindo; “Electrodanzable” de Manuel Enríquez; “Danzas para mujeres” de Pergolesi y “Adagio y allegro” de J. S. Bach.

La temporada concluirá la última semana de abril. Se estrenarán una coreografía de Cristina Gallegos con música de Berna Jiménez y “‘Canon”, de L. Flores, con música de Johan Wachembell. Se ha invitado al pianista Jorge Suárez para interpretar tres obras: una de autor inglés, “Jazzolandia” de Calatayud y «Tres» de Mario Lavista.   l

_________________________

* Esta entrevista fue publicada el 6 de febrero de 1976 en la página cultural a cargo de Eduardo Deschamps en el diario Excélsior, dirigido por Julio Scherer García. El encabezado fue: “Gloria Contreras llama a los intelectuales a conocer la obra cultural de la UNAM”.