Agentes de Guadalajara, inconformes por la designación de mandos con malos antecedentes, exigen que el comisionado Salvador Caro cumpla su promesa de limpiar la corporación de corruptos y de cómplices de la delincuencia. Su lista empieza con el segundo del comisionado, Camilo González Lara.
Policías municipales de Guadalajara le piden al comisario de la Policía Preventiva, Salvador Caro Cabrera, que limpie la corporación de personal corrupto y vinculado con la delincuencia, como lo prometió el pasado 22 de octubre, al asumir su cargo.
Para empezar, señalan, debe despedir, entre otros, al director de las fuerzas de seguridad pública, con clave 1501, Camilo González Lara, a quien le atribuyen nexos con el narcotráfico.
Sobre González Lara, quien fue encargado de despacho de la Comisaría General mientras salían los resultados de control y confianza de Salvador Caro, pesan varios señalamientos. Uno de ellos es el de tener nexos con la delincuencia organizada, específicamente con Ramiro Mireles Escobedo, hijo del presunto narcotraficante y lavador de dinero Ramiro Mireles Félix, ejecutado en 1993.
Mireles Félix fue acusado junto con Mario González Gutiérrez (Don Mario), Pedro Lizardi (La Troca) y José María Limón (El Coco), de controlar el trasiego de droga del Cártel de Sinaloa en los límites de Jalisco, Zacatecas y Aguascalientes.
La relación de González Lara con Mireles Félix es confirmada por Minerva Tovar, exesposa del segundo, quien recuerda que el ahora director de las fuerzas de seguridad tapatías “es incondicional de Ramiro; es uno de los que manda a hacer maldades”.
Tovar denunció que su expareja le arrebató a sus dos hijos, Ramiro y Grecia, con el respaldo de la titular del Juzgado Cuarto de lo Familiar, Elsa Navarro Hernández, quien habría recibido 1 millón de pesos a cambio de entregarle a él la custodia de los menores.
La denunciante agregó que hubo dinero de por medio cuando fue detenida en 2011, ya que el 16 de mayo su exmarido presentó una denuncia penal por supuesta extorsión, dos días después la ratificó, y el 31 se giró la orden de aprehensión (Proceso Jalisco 459).
Precisó que Camilo González “declaró como falso testigo en mi caso. Y según me explicaron en el juzgado, él fue judicial y tenía conocidos en la corporación de policías Los Lobos”. Añade que González Lara sostenía una relación sentimental con María de los Ángeles (no dice su apellido), mejor conocida como La Loba, quien trabajó en el área jurídica del ayuntamiento de Guadalajara.
Su comentario concuerda con los testimonios de los agentes municipales, quienes agregan que esa mujer y González Lara controlaban la Dirección de la Policía cuando su titular era Enrique Cerón Mejía, en la administración del panista Francisco Ramírez Acuña.
Aseveran que Cerón Mejía le temía a La Loba, quien se ponía de acuerdo con González Lara para incitar a los policías a manifestarse contra su director.
“María de los Ángeles laboraba en la Dirección Jurídica de Guadalajara. Ella defendía a los policías cuando existía alguna denuncia en su contra, pero también tenía el poder de fregárselos. Usaba ese poder según le convenía”, refiere uno de los agentes. Otro afirma que La Loba y González Lara también les pedían una cuota a “todos los comandantes”.
Los policías también muestran una nota que se publicó en el diario Mural el 5 de enero de 2001, donde se menciona que González Lara fue internado en el Reclusorio Preventivo de Guadalajara por su presunta responsabilidad en la evasión de presos, pero obtuvo su libertad al depositar una fianza de 15 mil pesos en el Juzgado Tercero de lo Criminal.
El 11 de octubre de 1997, cuando González Lara era director operativo de la Policía Municipal de Zapopan, elementos de esa corporación detuvieron a Gustavo Hernández Enríquez, Óscar Javier González Bustamante y Ariel Larnou García cuando iban en una camioneta Nissan placas HV-60262 con reporte de robo.
Los tres fueron trasladados a los separos para después consignarlos a la procuraduría estatal. Sin embargo, González Lara ordenó a los policías que cambiaran la versión de los hechos y no incluyeran en su informe la participación de Hernández Enríquez, quien fue liberado.
Cuando los dos detenidos rindieron su declaración, el Ministerio Público se percató de que en el robo participó un tercero e inició una investigación, que reveló el ilícito cometido por González Lara.
El segundo del comisionado Caro Cabrera ha sido director operativo de las corporaciones de Zapopan, Guadalajara y Aguascalientes.
Proceso Jalisco consultó varias veces la nómina del ayuntamiento en el portal de Transparencia de Guadalajara para conocer el sueldo actual de González Lara, pero siempre apareció un extraño mensaje: “No hay registros de estacionamientos con los parámetros de búsqueda especificados”.
Uno de los policías de Guadalajara indica que González Lara “tan tiene una relación con la maña, que posee una granja muy bonita, enorme, en la calle Paseo del Zoológico, y en el interior hay una especie de capilla”.
Otro señalamiento contra el mando policiaco es que como comandante del Grupo Centauros sembraba pruebas y torturaba a los detenidos, no sólo para extorsionarlos, sino para ganarle al Grupo Lobos en el número de detenciones.
Asimismo, los entrevistados indican que asesinó a una persona en la colonia Oblatos. No recuerdan la fecha exacta, pero relatan que “un compañero policía de apellido De la O iba persiguiendo a un sujeto, quien le acertó un disparo mortal antes de ingresar a un domicilio. Entonces Camilo, sin ninguna orden, se metió a la casa y le disparó al presunto delincuente a sangre fría”.
Agregan que el oficial además atropelló en Zapopan a un niño, que falleció.
Mandos cuestionables
Los agentes municipales inconformes también cuestionan el nombramiento de José de Jesús de Anda Zambrano como oficial de la Dirección de las Fuerzas de Seguridad ciudadana, pues argumentan que no tiene la capacidad ni los conocimientos que ese puesto requiere.
Por ejemplo, dice uno de ellos, “él fue el responsable directo de los problemas que causaron la riña del 17 de mayo de 2014, en el clásico Atlas contra Chivas en el estadio Jalisco, que dejó varios aficionados y policías lesionados. De Anda en ese tiempo era tercero al mando de la policía, y esa noche, al no estar presente el comandante Carlos Mercado, era el responsable de la seguridad”.
De Anda renunció y “pensó que con eso sería olvidado su pésimo actuar como mando”; sin embargo, fue promovido para su actual cargo por José Francisco Ornelas Morales, asesor de Caro Cabrera, quien por cierto recibió su certificación de control y confianza con un retraso de varias semanas.
El propio asesor Ornelas Morales tiene antecedentes cuestionables, según los denunciantes. El 18 de septiembre de 2013 fue removido de su cargo como inspector operativo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara.
Carlos Mercado, entonces secretario de Seguridad, tuvo que negar que la salida de Ornelas Morales fue motivada por su error de no enviar patrullas el 12 de septiembre de ese año para resguardar la integridad de los asistentes al informe de actividades de los ediles de Movimiento Ciudadano, cuando un grupo de choque afín al PRI irrumpió en el Palacio Municipal.
Posteriormente, Ornelas Morales reapareció como asesor de seguridad del presidente municipal priista Ramiro Hernández García. Según la página de Transparencia, cobró su último cheque en ese puesto el 30 de septiembre de 2014.
Los policías tapatíos también impugnan la recontratación de Mario Alberto Martínez González como oficial de la Dirección de las Fuerzas de Seguridad Ciudadana, pues dicen que protege a oficiales que solapan a delincuentes. Por ejemplo, comentan, en la zona 2 Martínez González colocó a su pareja sentimental, Brenda Jaramillo, y a Ofelia Hinojosa López. Ambas, dicen los inconformes, estaban comisionadas a la zona centro, donde aumentaron los robos a comercios, a transeúntes, así como de vehículos y autopartes.
Martínez López cobró su último cheque como primer comandante el 31 de enero de 2010. Recuerdan que ese tiempo “era el 1504 Beta y diario andaba tomado”. l








