“El desconocido”

El gerente de una sucursal bancaria lleva a sus hijos a la escuela. Mientras conduce su automóvil contesta su celular, y un desconocido le anuncia que si no sigue sus instrucciones al pie de la letra, hará explotar una bomba que colocó en el vehículo. El desconocido’ (España, 2015), ópera prima de Dani de la Torre, mantiene en vilo al espectador; claro, siempre y cuando acepte las reglas del juego de este thriller de acción.

Las cintas de este género no son abundantes en el cine hispano; competir con Hollywood, pesebre del cine de receta, representa un riesgo comercial (sin contar con la posibilidad del fiasco); pero la seducción del ejercicio de estilo para los fanáticos de la cinemática pura es irresistible. Dani de la Torre cayó en la tentación, no falta ningún ingrediente: acto terrorista movido por la venganza, vida de niños inocentes en peligro, omisión y descuido del progenitor (Luis Tolsar) que se siente inalcanzable.

Pero si se pasa por alto el anticlímax de un epílogo explicativo y el chantaje al público sobre la perversidad de los banqueros, El desconocido queda a la altura de Speed (1994) o Enlace fatal (Phone booth, 2002).

Odioso tener que mencionar y comparar El desconocido con los productos de Hollywood, pero el realizador salpica su trabajo, de principio a fin, con citas de películas americanas de las dos últimas décadas. ¿Llegará a reinventarse este género en España o América Latina? Sospecho que el cine de narcos tiene ese potencial, por amargo que resulte aceptarlo. En todo caso, no deja de disfrutarse la proximidad de la lengua, o la sensación de estar en una ciudad no gringa como La Coruña, con su encanto gallego; y más que el parecido con Hollywood, se disfrutan los contrastes.

Narrativamente, el reto de este tipo de relato consiste en convertir una rutina cotidiana, salir como todas las mañanas al trabajo, y que la realidad se convierta en una pesadilla; el interior del coche, donde ocurre casi toda la acción, se convierte en un infierno, todo de manera simple. La fórmula la condensa una sabrosa frase del maleante: “Si me he levantado cada mañana estos dos últimos años, ha sido sólo para vengarme de todos vosotros”. La actuación de Luis Tolsar logra hacer todo verosímil; de gerente aburrido y pedante poseedor de un BMW, que piensa que su turbulento pasado quedó atrás, se convierte en un acorralado padre de familia, títere del destino. El talento del director consigue que el público también se sienta atrapado dentro del coche.

Es fácil deducir la identidad del villano, pero la historia no juega sobre el misterio, sino sobre la dificultad de cumplir con las reglas del juego. El reto técnico depende del montaje; Dani de la Torre tiene un instinto avezado para fragmentar los planos, luego armarlos a manera de laberintos y combinarlos con secuencias trepidantes, además de manejar bien el ritmo, requisito básico para que funcione el lenguaje del cine. Seduce también la imagen de la policía (Elvira Mínguez), recia experta en explosivos, muy al estilo de las nuevas series americanas de televisión.  l