El pintor Sergio Hernández: “Trampa del gobernador Cué”

Como “una trampa” calificó el pintor oaxaqueño Sergio Hernández la cancelación anunciada por el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, del proyecto para un Centro Cultural de Convenciones en el Cerro del Fortín, donde cada año se realiza la tradicional fiesta de La Guelaguetza, toda vez que “el verdadero fin es construir ilegalmente un estacionamiento ahí para su beneficio, el cual está prácticamente terminado”.

En entrevista telefónica con Proceso, Hernández dijo:

“Yo lo que pienso es que el interés de haber planeado un Centro de Convenciones en el Cerro del Fortín no era su objetivo central, sino construir el estacionamiento. Es una vil trampa y no podemos celebrar la cancelación como un triunfo, se trata de un ‘no triunfo’ para nosotros, pues sigue en pie la realización de un estacionamiento de 600 coches para beneficio del Hotel Victoria, cuyo dueño es el secretario de Turismo y Desarrollo Económico de Oaxaca, José Zorrilla.”

El pasado jueves 22 de octubre, el artista nacido en 1957 en Huajuapan de León, se presentó ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) de la Ciudad de México “como integrante del grupo de ecologistas que están actuando en defensa de la conservación del Centro Histórico de nuestra ciudad capital del estado de Oaxaca”. Entregó una denuncia “en contra de la mutilación del cerro con fallas geológicas y la destrucción de todos los árboles que había allí”. Abunda para este semanario:

“Nunca se dio el permiso para hacer ese Centro de Convenciones y eso lo reconoció el presidente municipal de Oaxaca, Javier Villacaña. Zorrilla aceptó no contar con los permisos, porque dizque estaban en trámite. Luego hasta se pagó una encuesta para ver si se hacía o no, que le costó al gobierno tres y medio millones de pesos, con gran difusión en los medios impresos.

“Se los pagaron a la señora Harriet Turner para que viniera a decir que era representante de la Unesco y aprobara sus proyectos. Ella insultó al maestro Francisco Toledo calificándolo prácticamente de ir en contra de su gente. Sorprende que la Secretaría de Relaciones Exteriores no se haya manifestado ante sus groserías. La propia Unesco se deslindó de ella.”

(Turner expresó acerca de Toledo en septiembre: “El señor es pintor, no sabía que actuaba políticamente. Un pintor debe usar los pinceles, no usar el talento para dañar a la gente y a los pueblos”.)

Para Sergio Hernández, la construcción se hizo “sin ningún estudio de impacto ecológico, así se impuso ahí, sin permiso, siendo los representantes del cabildo quienes lo aprobaron”.

–¿Cómo?

–Nosotros fuimos y pedimos ese trámite de permiso. Lo tienen como un plano, nada más una hoja en donde enumeran los árboles que van a talar, así que tenemos en nuestra posesión ese supuesto permiso que hicieron de la noche a la mañana de manera arbitraria. Y empezaron a mutilar los árboles…

Tríptico sexenal

Al final de cuentas, asegura Sergio Hernández, el estacionamiento va de la mano con otro proyecto “muy importante” para privatizar el auditorio donde se llevan a cabo cada año las fiestas de La Guelaguetza los Lunes del Cerro, destaca:

“Los pueblos originarios indígenas parece que no cuentan, jamás se les consultó en su ritual anual de la Guelaguetza a los grupos oaxaqueños que lo llevan a cabo ahí, si deseaban o no estos proyectos. Turismo se apropia del proyecto para privatizar, hace un estacionamiento para subir a la Guelaguetza y usa su hotel cerrando con broche de oro un tríptico maravilloso de este sexenio. Hay ahí un muy claro conflicto de intereses entre empresarios y gobernantes: Guelaguetza, estacionamiento y el Hotel Victoria de Zorrilla.”

Según lo ordena “claramente” la Ley del Patrimonio del INAH, “no se pueden hacer más que dos plantas, no pueden rebasar dos niveles, por eso todos los pueblos y las personas que viven a las faldas del cerro nada más tienen como máximo dos niveles, ¡pero ellos se aventaron más cuando el INAH mismo recomendó que no se hiciera ese proyecto!”. Apunta que un juez dio una orden de suspensión de la obra, “pero se la brincaron y el juez finalmente dijo que él ya no se metía, las leyes están hechas para el gobierno del estado y sus grupos de amigos, en este caso el secretario de Turismo”.

Con su colega y compañero de lucha, el no menos afamado Francisco Toledo, Hernández fue al Congreso de Oaxaca “y pedimos que compareciera Zorrilla para que explicara esos planos estructurales, y es hora de que no hemos tenido un diálogo personal con él”.

–¿Qué quiere decir esto? –se pregunta, y contesta él mismo:

“Pues que todos mascan del mismo chicle, que se sirven con la misma cuchara. Creo que en el fondo es un conflicto de intereses entre privados y representantes del pueblo, tanto del Congreso como del gobierno del estado.”

Una trampa, porfía:

“Sí, desde el principio fue una trampa… De hecho, me mandaron a sus testaferros y a sus asesores para decirme que ya no siguiera denunciando el proyecto de la casa de 7 millones de dólares que construye el gobernador, como publicó el 9 de octubre el corresponsal Pedro Matías (https://www.proceso.com.mx/?p=417704), que mejor hablara nomás del Cerro de Fortín.

“¡Pero esos mismos que me vinieron a ver son quienes me confirmaron que nunca se iba a hacer el Centro de Convenciones! Fue una distracción para seguir con el estacionamiento que ya están acabando, les queda una plataforma escasa para terminar ese espantoso mamotreto… Y mire que nosotros hemos sido muy cumplidores de la ley, les entregamos a la Comisión Nacional de Derechos Humanos todas las amenazas de muerte recibidas.”

–¿No tiene miedo?

–Pues sí…

“Ahora ya se puso peor, los comentarios que me hacen en las calles de Oaxaca no son tan afortunados para mí. Pero yo soy oaxaqueño, yo soy mixteco, yo vivo aquí, yo camino aquí, seguiré caminando aquí y no me voy. Aquí me quedo. Es normal, el miedo es para que nos cuidemos…

“Tampoco estoy aterrado. Mire usted, la Comisión de Derechos Humanos emitió medidas precautorias a nuestro favor. No nos las han dado en Oaxaca, y nosotros ya de plano las rechazamos porque el que cuidaba a Toledo resultó ser un extorsionador. Entonces yo estoy solo… Y más vale solo que mal acompañado.”

–Si le llega a pasar algo, ¿a quién acusa?

–Yo sinceramente no culparía a nadie más que a la terquedad, a la ignorancia, a la falta de cultura. Y lo único que recomendaría es que mi epitafio dijera con letras así de grandotas: ‘YA SIQUIERA LEAN UN LIBRO’, para que se les quite lo burros. Es gente analfabeta y ahí radica el problema. l