Para Inti Cordera y Pau Montagud, fundadores del DocsDF (Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México), que alcanza ya 10 años de celebraciones, el evento fílmico “se ha convertido en uno de los más importantes espacios para el cine documental donde conviven la exhibición, la formación y la creación”. El DocsDF recorrerá gran parte del país y una oncena de naciones latinoamericanas, del jueves 15 al sábado 24, exhibiendo más de 100 cintas.
Una década cumple el Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF) y la festejará del 15 al 24 de este mes en grande: 256 proyecciones de 116 documentales mexicanos e internacionales, saliendo además a cerca de 200 sedes en todo el país y once naciones de Iberoamérica.
Inti Cordera, fundador y director ejecutivo del DocsDF, enuncia para Proceso que “mirar hacia atrás y hacer el recuento de los diez años que han pasado me deja sólo un sentimiento de satisfacción por un trabajo bien hecho, y el compromiso de seguir en el mismo camino”.
Luego, resalta al festival en su décima edición, la cual será inaugurada por el documental Pepe Mujica-El presidente dirigido por la alemana Heidi Specogna:
“DocsDF se ha convertido en uno de los más importantes espacios para el cine documental, donde conviven la exhibición, la formación y la creación, resultado del enorme trabajo y la participación de todos los que hemos formado parte del equipo en este noble proyecto.”
–Para afianzar al DocsDF, ¿qué ha sido lo más difícil? –se le pregunta al también creador de La Maroma Producciones, empresa de comunicación enfocada al desarrollo de documentales, series de TV, comerciales y spots–.
–Lo más difícil para verlo consolidado (pero que a la vez es un terreno donde buscamos trabajar día a día), ha sido contribuir en el diseño de políticas públicas. Que se entienda que los festivales de cine en nuestro país son una necesidad obligada para ofrecer a sus diferentes públicos una programación cinematográfica de calidad frente al embate del cine comercial, sobre todo extranjero.
Esto tiene que ver con el financiamiento y el apoyo a este tipo de proyectos culturales, agrega exultante.
“Sin dejar de reconocer a los que han creído y confiado en nuestro proyecto a lo largo de una década, resulta difícil pensar que cada año haya que comenzar nuevamente el mismo camino y tocar puerta tras puerta…
“Nuestro país y sus dirigentes deberían ya convencerse de que la cultura es una herramienta transformadora y que las industrias creativas, en general encabezadas por miembros de la sociedad civil, son un sector que debe ser prioritario en la definición de estrategias para una política pública a la altura de nuestros tiempos.”
Por su parte, Pau Montagud, fundador asimismo del festival y su director artístico, manifiesta que los senderos del DocsDF en diez años han sido “todo un reto interesante y satisfactorio”, si bien confiesa que aguardaban dificultades de antemano:
“El documental es un género televisivo y cinematográfico que tiene como materia prima la realidad. Eso molesta a los circuitos tradicionales de exhibición y comercialización, incluso a los propios festivales de cine. Conscientes de ello, nos dimos a la tarea de llevar a cabo todos nuestros objetivos en diez años. Entonces, no existen quejas por lo difícil que fue; al contrario, estamos muy satisfechos; hemos conseguido crear nuevos públicos y ofertar nuevos productos culturales de información y entretenimiento.”
Todavía falta mucho, reconoce, pues “aún no hemos llegado ni a la mitad del potencial que tiene este festival”.
Presencia nacional
–A 10 años, ¿cuáles son los objetivos del DocsDF?
–Fortalecer todos los componentes que tenemos, como la red de exhibición. Cuando cerramos la convocatoria para que nos envíen las películas, abrimos otra convocatoria para sedes. ¡Somos un festival independiente con un presupuesto ridículo para el que manejan los festivales aquí en México!, hay muchísimo público al que queremos llegar pero no podemos porque carecemos de capacidad financiera, material y logística humana.
“La convocatoria para sedes invita a cualquiera que le interesa recibir gratuitamente la programación del festival, para que se convierta en una sede del DocsDF por octubre. Interesante, porque son prácticamente 200 lugares en el país… La gente que acude a todos estos espacios otorga el Premio del Público del festival que se llama ‘Docs del DF’, pero este premio es nacional, y desde el año pasado nuestro festejo se extendió a Iberoamérica.”
Destaca su presencia en once países de la región “donde se buscará fortalecerla”, toda vez que “no somos una gira, ni deseamos parecernos al Ambulante, se trata de una extensión del proyecto para comunidades indígenas, casas de cultura, centros de arte, universidades públicas o privadas y cineclubs comunitarios”.
Calcula que en las nueve ediciones pasadas se exhibieron más de mil 600 documentales en unas cuatro mil proyecciones, asistiendo alrededor de 60 mil personas. Ambos oinciden: a nivel mundial, el documental goza de buena salud. Cordera –realizador de Neruda en la Isla Negra, Premio Mente Imagen 2012 de Discovery Channel y la revista Quo, así como elegido en 2013 coordinador de la Red Mexicana de Festivales Cinematográficos (RedMexFest)– resalta logros:
“Además del gran valor artístico y cinematográfico, el cine documental contemporáneo se ha convertido también en una herramienta de información, reflexión y conciencia de nuestro entorno social y cultural; ayuda y contribuye a presentar nuevas y más sensibles aproximaciones a la información que los medios masivos presentan (y en muchas ocasiones distorsionan).”
Sin duda, el desarrollo tecnológico ha hecho la producción “mucho más accesible”, y cada año hay más jóvenes creadores.
“Ellos tienen la posibilidad de producir obras audiovisuales con recursos que antes eran limitados, tal realidad se ve reflejada en el amplio crecimiento y volumen de la producción mundial, así como en los medios para su difusión y exhibición. Y no sólo en espacios tradicionales como foros, festivales y salas cinematográficas, sino también en plataformas digitales, favoreciendo la democratización de su creación y difusión.
“No hay peor película que la que no se hace; pero no hay peor película que la que no se ve y ahora ya no hay pretextos para que así suceda.”
Larga tradición mexicana
A la pregunta de qué pasa con el documental en nuestro país, Cordera (nacido en el Distrito Federal en 1969), explica que México ha sido históricamente un país con larga tradición documentalista:
“Desde los primeros años del siglo XX, testigos de la historia como el ingeniero Salvador Toscano han dejado prueba de ello. A lo largo del siglo pasado, el trabajo de un cineasta como Julio Pliego nos legó constancia de los movimientos sociales, y hoy en día las nuevas generaciones de documentalistas han asumido con responsabilidad y compromiso su papel de cineastas y comunicadores.”
México es uno de los países de Iberoamérica con mayor producción documental “y no sólo en número, también en calidad, superando al género de la ficción en galardones que nuestro cine recibe por el mundo”.
Para Montagud, oriundo de Valencia, España, quien ha sido jurado en diversos actos cinematográficos, recalca que aun cuando el documental en México vive un muy buen momento, “depende mucho de subvenciones públicas del Estado y hay muchos candados”. Lo explica:
“Si te dan una ayuda financiera pública, no puedes pedir otro apoyo privado así, y tienes que hacerlo con ese dinero aunque tengas un coproductor dispuesto a financiar tu proyecto. Cuando cambie la legislación pública, se avanzará. Por ejemplo, Brasil tiene una Secretaría del Audiovisual, independientemente de su Secretaría de Cultura y en México sobra el talento.”
Positivo, observa que el documental mexicano se exhibe más y más.
“Hay muchos festivales de documentales, todo canal público del país tiene su barra documental y Cinépolis a veces los pone, eso antes era inimaginable.”
–Pero este género fílmico carece de mercado en México…
–Si nosotros tuviéramos la capacidad legal de solicitar financiamiento o apoyo en la distribución a los grandes emporios de comunicación mexicanos, como pasa en Europa con Televisión Española o Televisión Alemana (que por ley están obligados a destinar algo así como un 0.05% de sus utilidades en la producción cinematográfica), estaríamos hablando de un escenario diferente.
“Mercado empieza a haber; desgraciadamente seguimos buscándolo en el exterior, por eso el DocsFórum en el DocsDF invita a representantes de la televisoras públicas de varias partes del mundo para que compren contenido mexicano, porque aquí aún no es suficiente.”
Cuentan ya con una videoteca y Montagud habla sobre ella:
“Es un acervo que se ha venido acumulando año con año, tenemos unas 11 mil 500 películas; pero podemos hacer más en el sentido de distribución al no tener los derechos comerciales de las cintas. Las ponemos a disposición del público para su consulta gratuita en las oficinas del festival todo el año.”
Al final, los dos fundadores del DocsDF exteriorizan satisfacción por los resultados obtenidos tras diez años. No están dispuestos a parar.
“Y otra cosa que podemos hacer es crear ciclos y muestras temáticas a petición de o en colaboración con otras instituciones e instancias educativas, pues contamos con la capacidad de gestión para conseguir los derechos de exhibición de las mismas películas en esos ciclos. Podemos pedir archivos digitales de una que tenga diez años, digamos. ¡Sería pecado tener guardada esa videoteca!”








