Avanza la privatización del Nevado de Toluca

En octubre de 2013, cuando el presidente Enrique Peña Nieto le quitó al Nevado de Toluca la categoría de parque nacional, académicos y ambientalistas advirtieron que era el primer paso para entregar la zona a los empresarios vinculados al Grupo Atlacomulco. La decisión gubernamental de talar 10 mil hectáreas “plagadas”, anunciada en septiembre, implica derribar 3 millones 500 mil árboles. A decir de varios especialistas, tal devastación dejará la zona lista para construir los negocios del grupo político-empresarial mexiquense.

NEVADO DE TOLUCA, Edomex.- Don Octavio Palma Estrada, presidente del comisariado ejidal de San Juan de las Huertas, sube por un sendero que lo lleva a un peñasco del volcán Nevado de Toluca. Desde ahí apunta hacia la enorme ladera boscosa que le corresponde a su ejido y comenta:

“El gobierno acaba de anunciar que va a talar 10 mil hectáreas de bosque del Nevado. Pero no sabemos cuáles vayan a ser. Ni tampoco si la tala afectará a las tierras de nuestro ejido. No sabemos nada.”

–¿No se les consultó ni se les informó entonces?

–No, a los ejidatarios no se nos tomó en cuenta. De buenas a primeras sólo supimos que van a deforestar. Nuestro ejido tiene 2 mil hectáreas de bosque y no queremos ser afectados.

La tala de esas 10 mil hectáreas, el 20% del área forestal del volcán, fue anunciada el pasado 6 de septiembre por Ignacio Pichardo Pagaza, exgobernador del Estado de México y actual coordinador del Programa de Recuperación y Manejo Sustentable del Nevado de Toluca.

Él diagnosticó que esa quinta parte de los árboles ya tiene la incurable plaga del gusano descortezador, por lo que no hay más remedio que deforestar. Dijo:

“Hasta el momento, la única solución para acabar con el gusano es tirar el árbol y tirar los árboles verdes que están ahí. Si eso no se hace, la plaga se va a extender.”

Refirió que la plaga se fue apoderando del Nevado en los últimos 60 años, hasta alcanzar miles de hectáreas. Y agregó: “El gusano va volando de un árbol a otro; una vez que les cae no hay forma de remediarlo, es doloroso”.

Sin embargo, para organizaciones ambientalistas y peritos en la materia los argumentos de Pichardo son un “pretexto” para que el sector empresarial ligado al Grupo Atlacomulco se apodere de los terrenos talados y construya los grandes desarrollos inmobiliarios y turísticos que siempre ha querido en la zona.

Luz María Gómez Ordóñez, presidenta del Movimiento Ecologista del Estado de México, señala:    

“Desde los años setenta, el gobierno mexiquense ha utilizado como pretexto la plaga del gusano para talar algunas zonas del Nevado y hacer negocio con la madera. Vuelve a recurrir al mismo argumento, sólo que ahora intenta privatizar esa enorme área para crear grandes desarrollos inmobiliarios y turísticos, pues ya se lo permite un decreto presidencial emitido hace dos años por el presidente Peña Nieto, quien preparó todo para este gran despojo”.

Con ella coincide Fermín Carreño Meléndez, coordinador del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo Sustentable, de la Universidad Autónoma del Estado de México, quien alerta:

“En el fondo, el Grupo Atlacomulco intenta apoderarse de este patrimonio de la humanidad para emprender un jugoso negocio inmobiliario. Su intención siempre ha sido urbanizar la zona. ¿A quién no le gustaría tener una residencia a las faldas del volcán y con una vista maravillosa? Lo de la plaga es puro pretexto.”

–¿Qué estudios aporta Pichardo para justificar la  deforestación?

–¡Ninguno! Hasta el momento ha declarado puras generalidades sin sustento. No ha mostrado ningún estudio técnico, ninguna manifestación de impacto ambiental. Por lo menos tendría que haber dado las coordenadas donde se encuentran los árboles infectados. ¡Pero no! Sólo dice que hay que talar 10 mil hectáreas, que quién sabe cuáles sean. Ni siquiera los ejidatarios lo saben.

La tala

En 1936, el presidente Lázaro Cárdenas emitió un decreto con el que declaró al Nevado parque nacional y prohibió toda actividad que no se ciñera a la conservación forestal de esas tierras ejidales.  

Sin embargo, el 1 de octubre de 2013 Peña Nieto emitió otro decreto presidencial para cambiarle el rango de parque nacional por el de área de protección de flora y fauna, categoría que permite la inversión “privada” a fin de generar “riqueza”.

De esta manera, Peña Nieto planea hacer realidad el viejo sueño de su tío Arturo Montiel, quien como gobernador de la entidad intentó instalar en el volcán un centro internacional de esquí, un campo de golf, hoteles, restaurantes, centros comerciales y una zona residencial de lujo. Pero Montiel no pudo realizar sus planes porque se lo impedía el decreto cardenista, obstáculo que ya quitó su sobrino.   

Arturo Chavarría, presidente del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del Estado de México, alertó desde entonces que “el decreto de Peña Nieto fue una decisión tomada por el Grupo Atlacomulco y su equipo de asesores. Es el marco jurídico que legitimará la privatización del Nevado de Toluca. Este grupo político empresarial mexiquense esperó obtener la Presidencia de la República para dar el paso que hoy se da con el decreto” (Proceso 1931).

Ahora, Chavarría indica que la tala de la zona forestal es “el siguiente paso”, consistente en “limpiar el terreno donde se asentarán los nuevos desarrollos privados”. Añade que el plan forma parte de un “proyecto integral más ambicioso” que incluye vías de comunicación, como el tren México-Toluca, que ya se está construyendo y cuya última estación quedará precisamente a la entrada del volcán Xinantécatl, como también se le conoce al Nevado.        

Gómez Ordóñez advierte sobre las consecuencias ambientales de esa tala: “Será un crimen ecológico de gran magnitud, ya que esas 10 mil hectáreas representan 20% de toda la biomasa forestal del Nevado, que son 51 mil hectáreas. De concretarse la tala, todo el Valle de Toluca padecerá consecuencias catastróficas”.

–¿Cuáles serían?

–El volcán es nuestro gran receptor de agua, funciona como una gran esponja que almacena el agua de las lluvias. Los pozos que tenemos se nutren de las aguas del Nevado. También es un gran proveedor de oxígeno, es el principal pulmón que tenemos en el Valle de Toluca.

“Al talarse, traería como consecuencia mayor escasez de agua y disminución en las fuentes de oxígeno. La misma tierra donde antes había árboles se quedará desnuda y estará expuesta a la erosión hídrica y eólica. Varias especies de flora y fauna también se extinguirán porque se quedarán sin su hábitat natural. En fin, será un ecocidio descomunal que provocará un gran desequilibrio.

“Pero lo más indignante es que el propio gobierno es el promotor de la tala, pese a que su deber es preservar los recursos naturales del volcán. Incluso está violando los acuerdos internacionales en materia ambiental a los que se comprometió, como el Protocolo de Kioto”.

Carreño Meléndez aporta más detalles: “De acuerdo a los estudios, en la masa forestal del Nevado hay un promedio de 350 árboles por hectárea, y se pretende derribar 3 millones 500 mil árboles en esas 10 mil hectáreas. ¡Es una cantidad exorbitante! Y por lo general son árboles de pino de unos 30 metros de altura”.

–¿Y qué se hará con la madera de millones de árboles derribados?

–Ahí está otra parte del negocio que Pichardo Pagaza tampoco aclara. No sabemos a qué empresa le dejará la comercialización de la madera. Pero será un negocio de miles de millones de pesos, tomando en cuenta que actualmente el metro cúbico de madera de pino vale mil 800 pesos.

Durante los años ochenta y noventa, señala, el gobierno mantuvo operando a Protectora e Industrializadora de Bosques (Protimbos), empresa dedicada a talar el Nevado para vender la madera. “Fue una tala institucionalizada que provocó la deforestación de algunas áreas del volcán, utilizando el mismo pretexto del gusano descortezador”, dice.

El especialista agrega que Protimbos la dirigía Mayolo del Mazo, miembro de una de las familias de políticos y empresarios más destacadas del Grupo Atlacomulco, a la que pertenecen el exgobernador Alfredo del Mazo y su hijo, el actual diputado federal priista Alfredo del Mazo Maza, aspirante en turno a la gubernatura.

Carreño Meléndez plantea: “Con estos antecedentes y dada la enorme extensión de hectáreas, es muy probable que ahora el multimillonario negocio de la venta de madera vuelva a quedar en manos del mismo grupo”.        

Ante ello, Carreño Meléndez y Gómez Ordóñez proponen realizar “foros de consulta” en los que participen peritos, organizaciones ambientalistas y los ejidatarios del Nevado, a fin de encontrar soluciones distintas a la tala.

“Simplemente no le creemos a Pichardo de que tanta extensión del Nevado tenga plaga; ni mucho menos que la única solución sea talar. Son falsos sus argumentos; las plagas pueden controlarse”, aseguran.

Por lo pronto, algunos académicos realizarán un congreso en Toluca, en la Casa de las Diligencias, de la Universidad Autónoma del Estado de México, del 11 al 13 de noviembre próximo, para debatir el tema e invitar a defender el volcán.

“Nuestra postura es el debate y confrontar al enorme aparato de poder que, poco a poco, va aumentando su control sobre el Nevado y doblegando a quienes se oponen a sus intereses”, comenta Gómez Ordóñez.

El amparo

Los campesinos del ejido de San Juan de las Huertas saben bien lo que es oponerse al Grupo Atlacomulco. Entre los 17 ejidos poseedores de las tierras del Nevado, fue el único que se amparó ante el decreto presidencial de Peña Nieto, argumentando que fue “inconstitucional” porque no respetó la “garantía de audiencia” de los ejidatarios –pues jamás fueron consultados– y atentó contra la “personalidad jurídica” del ejido, violando así los artículos 14 y 27 constitucionales (Proceso 1933).

Don Octavio Palma, el presidente del comisariado, señala que a partir de que interpusieron el amparo, a finales de octubre de 2013, los miembros del ejido comenzaron a sufrir presiones y represalias. Relata:

“Inmediatamente dejamos de recibir los apoyos gubernamentales, como el pago por servicios ambientales o maquinaria para arreglar caminos y abrir zanjas. También se nos cerraron los créditos agrarios. Hasta se nos prohibió la entrada a las reuniones con otros ejidos. Nos decían: ‘Eso les pasa por ampararse, ya desistan’. Quedamos marginados. A algunos compañeros ejidatarios empezaron a agredirlos, como a Roberto Vázquez, a quien le aventaron un vehículo con intención de atropellarlo.”

Agrega que los políticos priistas locales, principalmente el exdiputado Manuel Castrejón, alcalde electo de Zinacantepec –municipio al que pertenece el ejido–, empezaron a dividir y desestabilizar a los ejidatarios de San Juan de las Huertas, al grado de que intentaron imponer ilegalmente a un nuevo comisariado.   

Prosigue Palma: “Cansados de tanta agresión, en una asamblea la mayoría de los ejidatarios optó por el desistimiento del amparo. Y formalmente nos desistimos en diciembre del año pasado, pero a cambio de que el gobierno respetara las tierras, aguas y bosques del ejido. Ese acuerdo quedó plasmado en un convenio”.

–¿Respetará el gobierno ese convenio, ahora que intenta arrasar con los bosques del Nevado? –pregunta el reportero.

Antes de responder, don Octavio saca su machete y corta un pedazo de corteza de un árbol seco. Extrae un diminuto gusano blancuzco que se contorsiona en la palma de su mano.

“Mire, este es el gusano descortezador. Es una plaga que seca los árboles. Hay que tumbar árboles dañados. Pero luego hay que volver a plantar. Nosotros pedimos la reforestación”, explica.

Vuelve a observar las tupidas laderas del Xinantécatl, mientras un soplo frío mueve las copas de los pinos. Y por fin responde meditabundo:

–Aquí vivimos desconfiados y en la pura incertidumbre. No sabemos si el gobierno cumplirá el acuerdo de respetar nuestros bosques… ¿Tendrá palabra? No lo sabemos.