El tlatoani y el soldado están a punto de encontrarse, de acuerdo a la pintura que Juan Correa recreó sobre el hecho histórico en un biombo del siglo XVII y que forma parte de la Colección del Banco de México. Reproducida en mosaico de Talavera por artesanos de Jalisco, ya está en el sitio donde Moctezuma y Cortés se vieron por vez primera. Sustituirá a la vieja placa que conmemoraba el suceso del 8 de noviembre de 1519.
Una reproducción en Talavera del encuentro entre el tlatoani azteca Moctezuma II y el capitán extremeño Hernán Cortés ya fue colocada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y será develada este mes.
Sólo falta que se remodele completamente el sitio donde sucedió el hecho que, a decir del escritor hispano Salvador de Madariaga, fue “uno de los 10 acontecimientos más importantes de la historia de la humanidad”.
Concluidos los trabajos de herrería, jardinería e iluminación, podrá admirarse el mural sustituto de la placa de concreto que estuvo ahí por cincuenta años, en la esquina de Avenida Pino Suárez y República de El Salvador, a un costado del Hospital y Templo de Jesús.
El mosaico de Talavera es una réplica de la obra del artista novohispano Juan Correa (1646-1716), que lleva por título Entrevista de Cortés y Moctezuma y fue plasmada en un biombo perteneciente a la Colección del Banco Nacional de México (Banamex), mismo que estuvo expuesto de septiembre de 2014 a marzo de este año en el Palacio de Iturbide, como parte de la muestra 130 años. 130 obras. Colección de pintura del Banco Nacional de México.
La reproducción del mural en Talavera mide 2.43 x 5.52 metros, apenas unos centímetros más que la obra original de 2.16 x 5.52 metros.
En enero de 2014 (Proceso, 1943) la Autoridad del Centro Histórico (ACH) del Gobierno del Distrito Federal dio a conocer que ya había un boceto autorizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y por Icomos-México (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios de la Unesco), encargado a Empresas Cantú, para realizar la obra.
La gran placa de concreto, colocada el 31 de octubre de 1984, que se encontraba rota y grafiteada con la frase “genocidio”, ya pasaba desapercibida; hoy el sitio está cubierto por una barda de madera y lonas negras.
En entrevista telefónica con el artesano Mario Cantú, desde San Pedro Tlaquepaque, Jalisco, donde se encuentra su taller desde hace 42 años, expresó que después de esperar un anticipo, los trabajos iniciaron en marzo de este año, y el costo total fue superior a los 400 mil pesos.
Fue el arquitecto Ricardo Jaral, coordinador ejecutivo del Espacio Público de la ACH, quien informó a este semanario que el plan no sólo incluye la colocación de la obra, sino la recuperación de la jardinera donde se ubica (con pasto en el suelo), además de un sistema de iluminación para la noche. El mantenimiento correrá a cuenta de la institución.
El mosaico tomó seis meses de trabajo y reprodujo la obra de Correa en 931 azulejos de barro de 11 x 11 centímetros cada uno, pintados a mano entre cuarto artesanos: Mario Cantú Fernández, Gabriela Cantú Lomelí, Juan Pablo Cantú Lomelí y Fernando Cordero,
Según explicó el primero, los azulejos fueron fundidos en el horno a 1350° centígrados, cuidando el proceso de quemado en las piezas para evitar grietas, e incluso trabajaron expresamente con el fin de obtener muchos de los colores de la obra original:
“Dentro de la Talavera hay varias técnicas para realizar el trabajo, nosotros lo hacemos con la técnica del siglo XVI y elaboramos nuestra pintura con tierra cerámica mineral. Ahora ya se venden tonalidades, pero son pocas, por ejemplo el blanco que se aprecia en el mural, no existe; ni el rojo, que es tan necesario, o el morado, de manera que tuvimos que buscar las combinaciones exactas para dar con los tonos.”
–Una vez colocado, ¿cuánto años puede durar?
–Imagínate que el azulejo que tiene el edificio del Gobierno del Distrito Federal tiene más de 50 generaciones. El trabajo en Talavera es un trabajo artesanal y cuidadoso que puede durar mucho tiempo. Esto que hicimos puede durar eso o más, el proceso de quemado de cada pieza le da la fortaleza para repeler el paso del tiempo. Por ejemplo, hay once piezas que no colocamos y que tuvimos que volver a hacer porque el proceso de quemado no fue el correcto y con el tiempo se le forman grietas, así que volvimos a hacerlas y ya las mandamos al Distrito Federal.
“Esta Talavera es tan resistente que incluso se puede decir que es anti grafiti, si se mancha con un líquido especial se quita sin problemas.”
Juan Correa representó de izquierda a derecha la llegada de Moctezuma, quien se encuentra adornado con una corona dorada, mientras es cargado por unas seis personas de su séquito. En el centro una serie de danzantes y personajes hacen reverencias. Del lado derecho, a caballo, Hernán Cortés es seguido por su grupo. Por la manera como se representan, a simple vista es difícil reconocer entre Moctezuma y Cortés por las vestimentas y los rasgos europeos que comparten.
En primer plano se ubican 31 rostros en total. Al fondo se observan sobre el agua cuatro canoas, en cuyo interior varias decenas de personajes mexicas forman parte de la corte de Moctezuma. El encuentro está a punto de suceder.
La obra lleva alrededor un cintillo de flores tal y como en el biombo original, y en la parte baja, a petición de los coleccionistas, la leyenda: “Juan Correa, El Encuentro de Moctezuma y Hernán Cortés. 2.43 x 5.52 metros, Colección Banco Nacional de México”.
El artesano jalisciense explicó que la ACH pensó en un inicio invertir la posición de la imagen original del biombo, para que el conquistador se viera del lado izquierdo, como si llegara del sur –por donde entró a Tenochtitlán–, y que Moctezuma quedara del lado derecho, hacia el Templo Mayor, pero finalmente la ACH decidió mantenerla como está.
–¿Ustedes propusieron esta obra, cómo fue la selección? –se pregunta a Cantú.
–No, en realidad no la elegimos, fue cuando estaba la doctora Alejandra Moreno Toscano frente a la Autoridad. Al principio sí propusimos una obra de un autor anónimo de un “encuentro” que a mi juicio reflejaba mucho mejor ese momento, porque se veían dos factores muy importantes que no aparecen en la obra de Correa: el penacho de Moctezuma y la Malinche. Pero ellos decidieron esta obra y, bueno, nosotros respetamos la decisión. l








