Señor director:
Recurro a su muy necesaria y obligada sección Palabra de Lector para externar mi indignación sobre el comportamiento del presidente Enrique Peña Nieto y su gobierno.
Con base en evidencias que la revista Proceso y otros medios alternativos han proporcionado sobre las acciones del actual titular del Ejecutivo y su equipo de trabajo, desde que Peña Nieto se entronizó en el Estado de México no son novedad los asesinatos dolosos, los feminicidios, los secuestros, la criminalización de las protestas sociales, las violaciones a los derechos humanos, el aumento de la pobreza en Edomex, la protección a familiares con vínculos de corrupción (el tío Montiel) y las concesiones empresariales (HIGA) a sus allegados.
En mayo de 2006 (Peña Nieto como gobernador), se produjo el caso de Atenco, donde se perpetraron toda serie de abusos (allanamientos de morada, violaciones sexuales, retenciones ilegales, torturas) contra la población en general.
Esto se originó por la expulsión arbitraria de vendedores de flores a las afueras del mercado municipal de Texcoco, quienes solicitaron apoyo al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, organización política surgida a raíz de otros abusos gubernamentales (Vicente Fox y sus proyectos comercial, hotelero y aeroportuario en connivencia con la administración del Estado de México).
Durante la confrontación se mostró a policías agredidos por pobladores, por lo que medios de información sesgada como TVAzteca y Televisa, repitiendo imágenes descontextualizadas de agresiones físicas, exigían la intervención de la fuerza pública.
Este hecho histórico marcaba el rumbo que tomaría el país en manos de EPN y su equipo de aplaudidores: represión, miseria, trato indigno; silencio de medios de información afines y promesas rotas. Creyó que ejercer control y dominio sobre un estado lo capacitaba para hacer otro tanto con el país.
Candidato televisivo (Proceso 1861) apoyado por Monex (Proceso 1866) y Soriana (Proceso 1862), se dedicó a construir su verdad sobre el estado de derecho y el orden a costa de la sangre –verdad inválida, pero al fin verdad– para así poder imponerla.
Dio importancia a nimiedades como su apariencia física o a chistes sin gracia como aquella respuesta de “no soy la señora de la casa” que ofreció a pregunta expresa sobre el precio del kilo de tortillas. Igualmente, se recuerda la Feria Internacional del Libro y su sudoroso esfuerzo para mencionar, y mal, tres libros.
Como presidente se ha agrandado su currículum de represión e indiferencia, y confirmado su incapacidad de gobernar y de representar intereses populares (nunca lo ha hecho), todo ello aunado a su excesiva corrupción.
La toma de protesta de EPN estuvo llena de agresiones a los inconformes (en las cuales colaboró el gobierno de la Ciudad de México) ante una elección simulada y manipulada.
Las “reformas estructurales” nacieron de un Pacto por México validador de la miseria, del que ahora políticos electoreros se escandalizan y deslindan por los malos resultados. La cruzada nacional contra el hambre es una política pública dirigida a mantener la dependencia y la miseria permanente de potenciales votantes inconscientes que validarán el régimen. Se reparten pantallas planas sin considerar la contaminación de televisores analógicos…
A todo lo anterior se agrega el hecho de que el desacreditado Ejército Mexicano ha intervenido bajo el manto de impunidad federal en Tlatlaya, Ostula, Calera, Ayotzinapa, así como en las muertes de periodistas, luchadores sociales, activistas políticos y defensores de la vida en general.
Sobre el caso Iguala se hizo una manipulación de peritajes que validaron la “verdad histórica” que se ha estado refutando, lo cual nos permite reconocer que quienes no creemos en el gobierno federal y sus adeptos no decíamos la verdad, pero estábamos en lo correcto: que todo fue y ha sido construido, operado como una gran historia telenovelada con el mismo impacto que la televisión abierta tiene ahora (poca audiencia y menos credibilidad).
Gracias a medios independientes como la revista Proceso, y a pesar de las presiones y sus pérdidas irreparables, es que podemos estar en lo correcto, aunque no tengamos la verdad, pues la verdad la construye la oligarquía de este país. (Carta resumida.)
Atentamente
Sociólogo Marco Antonio Almaraz Cerda








