El estadio que no cuaja

El jefe de Gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera prometió que a partir de marzo empezaría a construirse un nuevo estadio de beisbol en la Ciudad de México, pero las autoridades ni siquiera han entregado el terreno donde se levantará, pues, dicen, el empresario interesado –Alfredo Harp Helú, dueño de los Diablos Rojos– no ha entregado un plan ejecutivo. Lo cierto es que la administración del Distrito Federal no ha efectuado los trámites que le corresponden y se olvidó de realizar la operación política necesaria para convencer a quienes se oponen a la obra.

El publicitado proyecto del nuevo estadio de beisbol de los Diablos Rojos del México se encuentra atascado: los trámites y permisos no avanzan, no hay fecha de arranque y las autoridades no reaccionan.

La obra, que se levantará en terrenos de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca (CDMM) y cuya construcción debió dar inicio desde marzo último, fue anunciada con toda pompa por Miguel Ángel Mancera en diciembre del año pasado. Pero el proyecto depende de que el gobierno capitalino realice la entrega formal del predio ofrecido al equipo propiedad del empresario Alfredo Harp Helú, quien además exige una garantía sobre el tiempo en que deberá operar administrativamente el estadio.

Sin embargo, la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal (Sedema) informa a Proceso que la razón principal por la que lo anterior no ha ocurrido es que Diablos Rojos no ha presentado un proyecto ejecutivo. Sin este papel, la Sedema no puede realizar el estudio de impacto ambiental, también imprescindible para iniciar el estadio.

Los problemas se agudizan porque a los opositores iniciales del inmueble –activistas ambientales, usuarios y presidentes de las ligas de futbol de la CDMM– ahora se suman Antorcha Campesina y vecinos de las delegaciones Iztacalco, Iztapalapa y Venustiano Carranza, decididos a impedir el desarrollo del proyecto por las vías legales y con manifestaciones públicas. Advierten incluso que boicotearán el Gran Premio de Fórmula Uno, previsto para noviembre próximo en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

La situación es tan tensa que la directiva de Diablos Rojos se plantea que, de existir controversias “de cualquier índole”, se desistirá del proyecto, por lo que no descarta mantenerse en su sede actual, el pequeño estadio Fray Nano, con capacidad para 5 mil espectadores.

Los vecinos de la CDMM promovieron el pasado 5 de agosto una demanda de nulidad del decreto publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 9 de junio de 2014, que le quitó a la Magdalena Mixhuca la categoría de Área de Valor Ambiental con categoría de Bosque Urbano, obtenida el 27 de septiembre de 2006.

El propósito de los inconformes es evitar que continúe “el despojo de espacios públicos” por parte de las autoridades capitalinas y la masiva tala de árboles, como ha ocurrido, dicen, durante la gestión de Miguel Ángel Mancera.

Así, los vecinos exigen la suspensión de cualquier proyecto de infraestructura en la CDMM y piden que se respeten los derechos en materia ambiental, así como al libre esparcimiento y recreación en espacios públicos.

Las autoridades a las que se les exige actuar son Mancera; la titular de la Sedema, Tanya Müller; el director del Instituto del Deporte del Distrito Federal (Indeporte), Horacio de la Vega, y el responsable de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), Felipe de Jesús Gutiérrez.

Los agraviados aseveran que Mancera no fundó ni motivó adecuadamente el decreto publicado. Por ello se dicen ofendidos por el jefe de Gobierno, quien –sostienen– incumplió su obligación de promover, proteger y garantizar los derechos de la ciudadanía.

“La CDMM es uno de los principales pulmones en el oriente del Distrito Federal y, por tanto, debe ser prioridad del gobierno capitalino protegerla, restaurarla y conservarla, a causa de la alta contaminación en esta ciudad”, se lee en la denuncia.

El 2 de diciembre de 2014, Mancera presentó el proyecto del nuevo recinto beisbolero junto con Alfredo Harp Helú. El estadio comenzaría a hacerse en marzo pasado y sería inaugurado en enero de 2017. Además, confirmó que el inmueble sería pagado por Harp Helú, quien además lo donaría a la Ciudad de México. La inversión, dijo, será superior a los 60 millones de dólares y se realizará sobre un predio de 7 hectáreas.

“La Ciudad de México está relanzando el beisbol. Parecía que era algo que quedaría rezagado y que la prioridad era el futbol”, justificó Mancera. “No podía permitir que la afición de este deporte se quedara sin estadio”.

Lo anterior se explicaba porque dicha franquicia se quedó sin su sede, el Foro Sol, después de que el Distrito Federal y la empresa de espectáculos Ocesa acordaran remodelar el Autódromo Hermanos Rodríguez para albergar el Gran Premio de Fórmula Uno durante los próximos cinco años. Esto implicaba la desaparición del estadio.

Ronda de problemas

En entrevista, el presidente corporativo de Diablos Rojos del México, Jorge Alum Kahwagi, reconoce que “cuestiones legales” con el gobierno de Mancera han impedido el inicio de las obras. Así, las autoridades no han entregado el predio donde será construido el inmueble ni la garantía para su operación administrativa mediante Permisos Administrativos Temporales Revocables (PATR).

“Mientras no tengamos ese documento no podemos arrancar. No sólo es por nuestra garantía, simplemente no podemos estar en un predio que no nos ha sido otorgado”, advierte el directivo. “Necesitamos ciertas garantías para operar el estadio y utilizarlo por los años que estamos requiriendo, porque al final el estadio será donado a la capital y al beisbol mexicano.”

Según Jorge Alum, por el momento no se puede hablar de una nueva fecha para el inicio de las obras. “Por el lado de Diablos Rojos estamos totalmente preparados, avanzando en la parte que nos corresponde con nuestros arquitectos y diseñadores, tanto del proyecto como el análisis económico y deportivo. Estamos listos para iniciar en el momento en que las autoridades pasen con todos los trámites administrativos necesarios”.

El directivo refiere que los derechos que otorga el PATR son por 10 años, renovables por uno o dos periodos. “Si nos otorgan el PATR, la garantía inicial que obtendríamos para operar sería de una década. Es el mismo esquema legal que tiene Ocesa para el Autódromo y el Foro Sol”.

Ni la directiva ni Harp Helú, aclara, buscan el retorno de la inversión, en virtud de que el estadio será donado. “La única intención de buscar ese permiso es para garantizar la permanencia del equipo en la capital del país. No existe otro estadio en el que podamos garantizar la continuidad de la franquicia en la Ciudad de México, dada la carencia de predios”.

Consciente de las inconformidades generadas tras el anuncio de la construcción en la CDMM, Alum argumenta: “De ninguna manera vamos a actuar de existir una controversia de cualquier índole, ya sea con los vecinos o las mismas autoridades. Nuestro plan B, bajo el entendido y el compromiso de don Alfredo Harp de que los Diablos Rojos no salgan de la capital, será mantenernos en el Fray Nano”, que no tiene estacionamiento. “Suponiendo que nos quedemos ahí habrá que trabajar muy duro para solucionarlo.

“Que quede totalmente claro: no procederemos ni haremos nada por algo que no sea totalmente aceptado tanto por nuestra institución, por el gobierno y, por supuesto, la ciudadanía”, sentencia.

–De proceder la construcción del estadio, ¿se mantiene la idea de inaugurarlo a principios de 2017? –se le pregunta.

–Tenemos el compromiso que sea inaugurado en la temporada 2017. Cualquier otro cambio al respecto tenemos que volverlo a analizar. El estimado de construcción es de unos 15 meses. Todavía estamos a tiempo.

Alum admite que el equipo aún no completa trámites, como el estudio de impacto ambiental, mecánica de suelo, uso de suelo y permiso de construcción. “Estamos en la parte de recopilación de información y de hechos que nos piden las autoridades”.

–¿Qué factores detienen la autorización del PATR?

– (Depende) de muchas cuestiones internas del gobierno. Hay muchas entidades involucradas: Sedema, Vialidad, Oficialía Mayor y delegaciones. Son trámites que toman su tiempo y que no se pueden acelerar.

–¿Entonces, el estadio sólo se construirá de no existir líos legales?

–Para nosotros es importantísimo precisar: esto es una cuestión personal de don Alfredo Harp en pro del beisbol de la capital, y lo que menos queremos es que los papeles se reviertan. Al final, es una protección para el gobierno, para nosotros y una garantía para el ciudadano de que será en beneficio de todos ellos.

El director general de Tgc Geotecnia, Enrique Santoyo Villa, diseñó la cimentación de la estación “Ciudad Deportiva” de la línea del Metro que pasa frente a la CDMM. El especialista reconoce que el suelo donde se pretende construir es “muy blando, pero toda la ciudad tiene ese problema”.

Ahora bien, “eso sí tiene un costo: mientras más blando sea el terreno más costoso resulta. Sin embargo, la técnica actual resuelve esos problemas si se cuenta con los recursos para hacerlo”.

La Magdalena Mixhuca, precisa Santoyo, registra un hundimiento de entre cuatro y cinco centímetros por año, a diferencia de los siete centímetros que reporta anualmente el Zócalo.

Muchas manos

El jefe delegacional de Iztacalco, Aurelio Alfredo Reyes García, desconoce las razones por las que todavía no arranca la construcción del estadio en el predio ubicado dentro de la demarcación que gobierna.

Precisa que si Diablos Rojos cumple con todos los requisitos que establecen el marco jurídico, las normas y reglamentos: “No tendremos ningún inconveniente para que la obra se desarrolle, siempre y cuando no exista ningún impacto negativo para los ciudadanos de las colonias vecinas”.

Hasta la gestión pasada, la CDMM fue administrada por la delegación Iztacalco. Ahora está bajo la responsabilidad del Instituto del Deporte del Distrito Federal (Indeporte), que dirige Horacio de la Vega.

Víctor Roldán Hernández, en tanto, es dirigente del Movimiento Antorchista y ahora también representa a las Ligas Usuarias de Futbol de la CDMM, que el pasado 7 de julio presentaron un Pliego de Peticiones al director del Indeporte. Entre otras cuestiones solicitan que se le regrese a la CDMM el título de Área de Valor Ambiental.

Ante la falta de respuestas, Roldán anticipa: “Vendrá una lucha muy larga. El plan número uno es difundir el incumplimiento de las autoridades capitalinas por toda la ciudad”. Y más aún: el dirigente de Antorcha Campesina anuncia un boicot al Gran Premio de México con el cierre de todos los accesos al Autódromo Hermanos Rodríguez. “Estamos conscientes de que nos van a reprimir, pero vamos a estar preparados para cuando eso ocurra. Ése es nuestro plan de trabajo: boicotear el Gran Premio. Trazaremos una estrategia de lucha junto con los usuarios y deportistas de Ciudad Deportiva.”

Roldán, quien forma parte de la Comisión Deportiva del Movimiento Antorchista, hace un llamado a las autoridades a sensibilizarse en las cuestiones deportivas de los usuarios de la CDMM. Pero mientras esto sucede, dice, el movimiento continuará con sus manifestaciones. “Vamos a demostrarles que no estamos solos. Acudiremos a las embajadas y a las televisoras. No estamos en contra del empresario que invierte. Estamos en contra de que impongan su ley y despojen al pueblo”.

Hace dos semanas, Proceso solicitó al área de Comunicación Social del gobierno del Distrito Federal una entrevista con De la Vega. Al cierre de la edición no se obtuvo respuesta. A este funcionario se le responsabiliza de impulsar la privatización de la Ciudad Deportiva a costa de limitar los espacios de los usuarios.