Zacatecas se encuentra en estado de zozobra. La irrupción del nuevo Cártel del Noreste en la pugna de Los Zetas y el Cártel del Golfo anuncia más violencia. Pero el Ejército, en el que descansa toda la estrategia de seguridad del gobernador Miguel Alonso Reyes, está comprometido por el asesinato de siete jóvenes a manos del 97 Batallón de Infantería. Y en abono de la intranquilidad, el gobierno estatal advirtió que en las fiestas patrias podrían cometerse atentados con explosivos en las plazas municipales, semejantes al de Morelia en 2008. La advertencia misma es sospechosa: en realidad proviene del Cártel del Golfo.
ZACATECAS, Zac.- La pugna entre los cárteles del Golfo y Los Zetas se recrudeció en esta entidad después del levantón y asesinato de siete supuestos miembros de la primera organización a manos de militares, y con la llegada de un grupo presuntamente escindido de Los Zetas que se ha autodenominado Cártel del Noreste.
En vísperas de que se cumplan cinco años de su mandato, el gobierno del priista Miguel Alonso Reyes –quien rinde su informe el martes 8– dio señales sobre lo que podría significar la batalla entre los narcos: en un inusual comunicado alertó sobre la posibilidad de que durante la ceremonia del Grito se cometan atentados similares al de 2008 en Morelia.
El 15 de septiembre de ese año, cuando el gobernador Leonel Godoy salía al balcón del palacio oficial, unas explosiones en medio de la plaza mataron a siete personas e hirieron a 132, un acto terrorista atribuido a Los Zetas (Proceso 1664).
El comunicado se difundió tras la reunión que el 31 de agosto efectuó el Grupo de Coordinación Local (GCL), en el que participan mandos de corporaciones estatales y federales, y a la que asistieron los presidentes de los 12 principales municipios de la entidad.
Ahí se acordó desplegar una “vigilancia especial” en la Feria Nacional de Zacatecas y en las fiestas patrias, “blindar algunas zonas” y establecer una sesión permanente durante las celebraciones nacionales.
En el comunicado de prensa 1635, de tres cuartillas (extensión inusitada para un documento del gobierno estatal sobre seguridad), se atribuye al secretario de Gobierno, Jaime Santoyo Castro, haber mencionado la necesidad de tal vigilancia especial “a partir de los hechos lamentables que ocurrieron en Morelia durante una noche del Grito de Independencia”. Pero la advertencia provino del Cártel del Golfo.
La escisión de Los Zetas
El 17 de julio, el día que fueron hallados los cadáveres de cinco hombres y dos mujeres levantados por efectivos del 97 Batallón de Infantería (Proceso 2021), al mando del coronel Martín Pérez Reséndiz, en varias ciudades zacatecanas aparecieron mantas en las que se advertía de la llegada del nuevo grupo delictivo.
“El Cártel del Noreste ya está aquí para acabar con toda la mierda de este municipio, ya llegamos y no nos vamos”, decía la manta colocada en el jardín Constitución de Sombrerete.
La del jardín principal de Calera: “Atento aviso a toda la mierda de Golfos, Zetas y otros cárteles: se les comunica que el Cártel del Noreste llegó para acabar con los secuestradores, extorsionadores que roban, matan a la gente inocente. Atentamente, puro Cártel del Noreste”.
Mensajes similares fueron colocados en el centro de Valparaíso, la central camionera y la avenida Enrique Estrada de Fresnillo, y junto a una agencia automotriz en Guadalupe, municipio conurbado con la capital.
Había coronas fúnebres junto a algunas de esas mantas, que citaban nombres de supuestos operadores del Cártel del Golfo en los municipios.
Una fuente cercana al Ejército en la región señaló a Proceso que el Cártel del Noreste surgió de Los Zetas, en contraparte a la alianza formada por el Cártel del Golfo, el de Jalisco Nueva Generación y Los Templarios (estos últimos, con presencia en el sur del estado).
A principios de agosto, tras el escándalo provocado por la desaparición y homicidio de los siete jóvenes –a quienes la procuradora Leticia Soto relacionó públicamente con el Cártel del Golfo– y la aprehensión del coronel Reséndiz, además de tres de sus oficiales, el gobernador Alonso Reyes manifestó su respaldo absoluto al Ejército, al que le endosó toda su estrategia de seguridad desde que inició su mandato. Y todavía anunció que llegarían 600 soldados más.
Posteriormente, el secretario de Seguridad Pública, general Jesús Pinto Reyes, explicó que 100 de esos refuerzos integran una Compañía de Fuerzas Especiales que vigilará Fresnillo, Jerez y Calera, donde las organizaciones delictivas han librado sus peores batallas.
“No hay una cosa alarmante, pues están los dos ahí peleándose y matándose entre ellos. Si bien se quisiera evitar, las autoridades le dan prioridad a cuidar a la gente”, declaró Pinto a la prensa.
Revelación y alarma
El 29 de agosto, miembros del Cártel del Golfo colgaron de un puente peatonal, en la salida norte de Tlaltenango, sobre la carretera federal 23, el cadáver de quien después fue identificado como Abraham Ernesto García, presunto operador de Los Zetas–Cártel del Noreste.
Sus rivales lo sometieron en una casa de seguridad de esa ciudad, donde le arrebataron armamento y una caja de madera con aproximadamente 30 kilos de explosivos. Posteriormente interrogaron y videograbaron al cautivo, al que sentaron en la caja mencionada.
Tras ejecutarlo, los pistoleros colgaron a García del puente peatonal, donde además colocaron dos mantas y dejaron la caja con los explosivos, así como dos discos compactos con la grabación.
El video fue subido a las redes sociales de Zacatecas como Acceso-Zac (cuyo conteo “violentómetro” registra 180 ejecuciones en la entidad durante este año) y al Blog del Narco.
En él se ve a García flanqueado por dos sujetos armados con fusiles AK-47. Dijo ser oriundo de Tijuana y trabajar para el Cártel del Noreste-Los Zetas. Refirió que su grupo planeaba realizar atentados con explosivos el 15 de septiembre para “calentarle la plaza” a sus rivales del Golfo.
Añade que al menos atacarían en las plazas centrales de Fresnillo, la ciudad de Zacatecas y Tlaltenango, además de las instalaciones del 53 Batallón de Infantería en esta última ciudad.
En las mantas, el Cártel del Golfo agregó más datos y amenazó a una mujer a la que señala como jefa de Los Zetas en Tlaltenango: Araceli Carrero González, alias Comandante Fantasma, y el líder estatal de la organización, Juan Bañuelos, Juan Bandido, con su hermano Felipe Bañuelos. Uno de los mensajes dice textualmente:
“Usted pinche comandanta panzona, pinchi kunfu panda escondete donde puedas no te vamos a perdonar, así como te mate estos te vamos a matar a ti, ni perro te vamos a dejar en casa”. “Pinche Juana la Bandida. Deja de andar mandando tus bombitas de chicle a hacer atentados (…) y a todo el gobierno nuestro respeto. Como siempre ellos nos retaron nosotros solo contestamos. Ahí les dejamos unos audios de las grabaciones de los elementos que colaboraron con el C.D.N. ustedes juzguen a su criterio y así mismo tambien se les dejan las bombas que se les encontraron para atentados y culparnos a nosotros”. Todo quedó consignado en el expediente FED/ZAC/0000313 de la Procuraduría General de la República.
En las instalaciones de la Décima Primera Zona Militar de Zacatecas, con sede en Guadalupe, los militares informaron que entre los artefactos explosivos mencionados se encontraba “una mina antipersonal M18A1 Claymore de fabricación estadunidense (…) Este tipo de artefactos contienen una capa de explosivo C4 (680 gramos), tras una matriz de unas 700 bolas de acero de 3.2 milímetros de diámetro cada una, fijadas con resina”.
La mina antipersonal puede disparar las bolas de metal por control remoto y sus fragmentos pueden alcanzar hasta 250 metros, causando mutilación, quemaduras y lesiones graves o perforando vehículos sin blindaje.
No se especificó cuántos artefactos se encontraron, sólo que permanecen bajo resguardo del 53 Batallón de Infantería, con sede en Tlaltenango, para trasladarlos después a la Quinta Región Militar, en Jalisco.
La “denuncia” del Cártel del Golfo movilizó al gobierno. Alonso Reyes encabezó una reunión extraordinaria con GCL de seguridad pública, así como con los presidentes de las 12 principales municipios, para “ordenarles mantener vigilancia especial” a partir del 1 de septiembre y durante las fiestas patrias.
Asistieron los generales Antelmo Rojas Yañez, comandante de la Décimo Primera Zona Militar de Zacatecas y Jesús Pinto Ortiz, secretario estatal de Seguridad Pública; la procuradora Leticia Catalina Soto Acosta, y el delegado de la PGR, Sergio Martínez Escamilla.
A puerta cerrada, en la sala principal de reuniones de gabinete, en el complejo de Ciudad Gobierno, el gobernador instruyó a los presentes a “coordinar acciones de seguridad” y “recomendó que entre los tres órdenes de gobierno se blinden algunas zonas”. Asimismo “ordenó a los miembros del GCL que se declaren, a partir de hoy (lunes 1 de septiembre) en sesión permanente, hasta que concluyan las fiestas patrias”.
Estuvieron presentes los alcaldes de Fresnillo, Zacatecas, Guadalupe, Pinos, Río Grande, Cañitas de Felipe Pescador, Loreto, Calera, Jerez, Tlaltenango de Sánchez Román, Monte Escobedo y Villa de Cos, a quienes se les pidió “mantener una comunicación permanente” con el mando único policial de la entidad, que encabeza Pinto Ortiz.
Los alcaldes se comprometieron a montar un operativo especial en el primer cuadro de sus cabeceras municipales, “con el personal de seguridad pública con el que cuentan, a efecto de dar tranquilidad a sus habitantes y estar atentos a posibles incidentes o la necesidad de solicitar apoyo del GCL”, se destacó en el comunicado oficial.
El secretario de Gobierno Santoyo Castro explicó que “para las concentraciones masivas, como el Grito de Independencia y los desfiles del 16 de septiembre, en cada localidad resulta relevante cualquier dato o situación que amerite mayor presencia de las instancias estales o federales”.
Se agradeció la labor del Ejército, en un desagravio implícito por el escándalo que causaron los homicidios a manos del coronel Pérez Reséndiz al mando del 97 Batallón de Infantería.
Los altos mandos militares y los alcaldes ya se han coordinado eficazmente en materia de seguridad. El 27 de agosto, en Fresnillo, el cantante de narcocorridos Alfredo Ríos, El Komander, se presentó en la Feria Nacional de la Plata en Fresnillo, patrocinado por los gobiernos estatal y el municipal, y contó con la protección de unos 350 efectivos, entre militares, policías municipales y estatales.
Micrófono en mano, ante 18 mil personas, Ríos fue elocuente: “(Gracias) a toda la gente que hizo posible que nosotros estuviéramos en su casa; a nuestro equipo de seguridad, a nuestro Ejército Mexicano, gracias por apoyarnos”.
En otras ciudades están prohibidas las presentaciones de Ríos, pero en Fresnillo se subió a un escenario con dos gallardetes laterales: uno con el escudo de la presidencia municipal de Fresnillo y el otro con el del gobierno del estado, ambos del PRI. Ahí cantó “Toquesones de cannabis” y otros temas similares. (Con información de Alfredo Valadez). l








