Mancha urbana, amenaza para el Acueducto Tembleque

Zacatecas, ZAC.- Luego de que el Acueducto del Padre Tembleque fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), apenas el pasado 5 de julio en Bonn, Alemania, se inicia una nueva etapa en los trabajos para su salvaguardia y difusión.

Por principio de cuentas urge la planificación de servicios para el turismo que lo visita, y que apenas en mes y medio se incrementó: De 50 a 60 visitantes los fines de semana pasó a mil 200 o mil 300, y no se tiene la infraestructura para ofrecer lo más mínimo como sanitarios y estacionamiento.

Así lo informó el ingeniero Antonio Mateo Linaza, quien junto con la doctora Guillermina Acosta –miembros del Patronato Acueducto Padre Tembleque, A.C.–, impartió la conferencia inaugural en la IV Semana del Patrimonio, realizada del 17 al 21 de agosto pasados en el Instituto Regional del Patrimonio Mundial, establecido por la UNESCO en esta ciudad en abril de 2014.

Luego de la inauguración del encuentro académico (encabezada por Adolfo Yáñez Rodríguez, encargado de la dirección del Centro Regional, y a la cual no asistió Nuria Sanz, representante de la UNESCO en México aunque se anunció su presencia), los ponentes hablaron de la historia del monumento, construido entre 1554 y 1571 por el fraile de origen español Francisco Tembleque, y de cómo se trabajó para lograr que se declarara Patrimonio de la Humanidad.

El ingeniero Linaza expuso también algunos de los problemas que han enfrentado en la conservación de la obra monumental de más de 48 kilómetros de extensión, pues ha implicado trabajar con cuatro municipios de dos entidades federativas: Zempoala, en Hidalgo, y Nopaltepéc, Axapusco y Otumba, en el Estado de México.

Mencionó también los problemas de destrucción de los apantles del sistema hidráulico virreinal que se han presentado, particularmente en la zona de los manantiales, en Zempoala, para sustraer el agua y llevarla a un conjunto de invernaderos privados que se ubican al pie del cerro del Tecajete, del cual desciende el líquido para alimentar los manantiales, denuncia que hicieron los mismos miembros del Patronato en el número 2016 de este semanario el 20 de junio.

En entrevista con Proceso al término de la conferencia, Acosta y Linaza informaron que en septiembre deberá instalarse una comisión interinstitucional responsable de los trabajos de conservación del monumento, cuya parte más vistosa es la arcada monumental de más de un kilómetro de longitud ubicada de la barranca de Tepeyahualco, pero que cuenta con tramos subterráneos y a ras del suelo.

Aplicar la ley

En la ponencia se explicó que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) fijó ya un perímetro de protección para todo el conjunto hidráulico, pues una de las amenazas latentes es el crecimiento de la mancha urbana. La zona de amortiguamiento será de 7.5 metros a cada lado del acueducto para los apantles que van a nivel de piso o bajo tierra. Y para la arquería mayor será de 200 metros, tanto en los costados oriente y poniente como en los sur y norte, con lo cual quedará “muy bonita” la visual, dijo el ingeniero.

Ahora hace falta, en su opinión, que la población, los ejidatarios, tengan la visión para ofrecer al turismo, que comienza a incrementarse, los servicios con restorancitos, cafés, baños, estacionamientos e incluso puestos de quesadillas, pero cuyas construcciones respeten y preserven la arquitectura vernácula del lugar.

Advirtió sobre el riesgo de que gente “visionaria de fuera” llegue al lugar a comprar a los pobladores originales sus propiedades y éstos terminen “chiflando en la loma” y luego su trabajo sea de franeleros:

“Queremos inculcarle a la gente que tengan visión de empresario y que los gobiernos estatal y federal tengan planes y recursos para ayudar a la comunidad, siempre guardando lineamientos y parámetros, como la preservación de la arquitectura vernácula… Que sea un lugar digno y limpio.”

El ingeniero explicó que no se han dado los primeros pasos para solucionar el problema del robo de agua con daño al monumento, pero confió en que por la misma presión de la sociedad, de las comunidades y cada vez más del turismo, las autoridades tomarán conciencia de que deben aplicar la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos:

“Lo que pedimos es que se cumpla la ley. Se ha hablado mucho que hay que modificarla pero lo tiene todo, está completa, sólo hay que ver cómo la interpretas y si hay voluntad política de aplicarla interpretándola en beneficio del monumento, las cosas se pueden hacer, de eso tenemos muchos ejemplos.”

En este sentido mencionó que tan delito es haber dañado piezas del Hemiciclo a Juárez (en alusión al joven que en estado de ebriedad rompió la cabeza del águila central y le fue fijada un fianza de 450 mil pesos por daños y perjuicios, tres veces el valor de lo que costaría la restauración), que dañar el acueducto, pues “los dos son patrimonio y ninguno es más importante que el otro”. (Si bien cabe aclarar que el acueducto sí es patrimonio nacional y ahora de la humanidad, y el hemiciclo no).

Por su parte, Saúl Uribe, quien también denunció en estas páginas los daños que ha sufrido el monumento por el robo de agua, informó que desde la declaratoria por parte de UNESCO hasta hoy no se ha hecho nada para solucionar el problema.

Él, dijo, ha insistido en su petición al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), con una carta dirigida a su titular Rafael Tovar y de Teresa del 21 de agosto, para que se investiguen los hechos denunciados.

Sin embargo, agregó, por respuesta se recibió un oficio del arquitecto Raúl Delgado Lamas, director de Sitios y  Monumentos del Patrimonio Cultural del Conaculta, dirigido a la doctora Acosta, en el cual se refiere al reportaje publicado en Proceso en junio pasado, donde “prodiga calificativos intimidatorios” contra los miembros del Patronato Acueducto Tembleque: Acosta, como presidenta, Mateo Linaza, tesorero, y Saúl Uribe.

En el oficio, del cual este semanario posee copia, el arquitecto Delgado cita algunas de las declaraciones hechas por los miembros del Patronato y ofrece su versión. Explica cómo se obtuvieron recursos del Fondo Embajadores para la Preservación Cultural con los cuales se restauraron los arcos centrales. Califica de “muy temeraria” la afirmación de que el acueducto se encuentra estructuralmente bien pues a decir suyo hay “serias debilidades” detectadas mediante procesos científicos y técnicos.

Afirma que el doctor Roberto Meli, investigador de la UNAM, no cobró “un solo centavo por su generosa y amplísima asesoría”, como afirma el ingeniero Linaza en el reportaje citado, y lo contradice también en cuanto a que se hizo una mala restauración en los arcos del centro y por ello se ven las piedras blancuzcas. E insta a Acosta a hacer “las aclaraciones, precisiones y los deslindes debidamente soportados”.

Pero Uribe reitera sus dichos y considera una “contienda personal contra particulares interesados en el rescate del monumento” la posición del arquitecto Delgado Lamas.   l