Cuervos es un equipo de futbol de una pequeña población que se llama Nuevo Toledo. Fue hecho de la nada por un solo hombre. A partir de su crecimiento la población floreció, el dueño se volvió magnate, procreó a dos juniors. A su muerte, que ocurre inesperadamente en el primer capítulo de Club de Cuervos, los hermanos empezarán una guerra sin cuartel. El negocio actúa como manzana de la discordia.
Al despuntar, la historia parece feminista. La hermana (más hábil, preparada, sensata) no puede dirigir la organización por una razón, es mujer. Así se lo hacen ver, se deciden por el hombre en una junta directiva 90% masculina. Conforme avanzan los episodios queda claro que no es una cuestión de género, sino de poder. Y de ganancias. Entre los dos propietarios, será apoyado aquel capaz de mantener el juego que proporciona beneficios económicos y dividendos políticos.
El protagonista, Chava Iglesias, se sobreactúa para dar el tipo del hijo de rico; caracterizado como supinamente ignorante, soberbio, patán. Sus traspiés recuerdan a políticos del PRI actualmente en el poder. Logra volverse odioso al espectador: borracho, llora cuando pierde, se vuelve insufrible en su afán de ganar siempre. Ella, Isabel Iglesias, parece menos tosca aunque también quiere prevalecer, no para mientes en llevar a cabo acciones perversas. Ambos carecen de una visión ética. Los actores son poco conocidos. El de mayor fama es Daniel Giménez Cacho.
El escenario en donde los personajes se mueven es de intensa corrupción, unos compran, otros se venden, algunos son obligados a arrastrar su dignidad por unos pesos, por un empleo, por un sitio en la cancha. El deporte es lo de menos. En ese mundo está el futbol y la prensa deportiva, aunque también la del entretenimiento, la de los empresarios. En la pantalla aparecen múltiples anuncios: cerveza Corona, celulares Nextel, las revistas Hola, Expansión, el periódico Récord, entre los más repetidos. La serie debió haber sido costosa por los exteriores, la cantidad de extras, reproducción en set de estudios televisivos de noticias.
Hay ciertas partes que rozan la denuncia, la crítica sutil, pero no van a fondo. Se muestra la conducta de directivos del deporte que más millones aporta a sus dueños, el futbol. El comportamiento de entrenadores, la compra de jugadores, alianzas, acuerdos, manejos oscuros detrás del espectáculo favorito de las multitudes. En el asunto se mezclan empresarios, políticos, jerarcas religiosos, fanáticos. El relato está situado en un lugar imaginario sólo de nombre, el país es del todo reconocible.
La serie acaba de ser estrenada en Netflix, compañía estadunidense que produce y distribuye contenidos en internet; éstos pueden ser vistos en dispositivos móviles y fijos. La obra mexicana fue producida por Alazraki Entertainment.








