Éxodo desesperado

Gonzalo Vargas Llosa, representante del ACNUR en el Reino Unido, habla con Proceso acerca del creciente fenómeno de la inmigración africana y asiática hacia Europa, y específicamente hacia Gran Bretaña, tema que ha ocupado los titulares en días recientes. Con Italia y Grecia saturadas de migrantes y el Reino Unido tratando de poner cada vez más trabas al flujo migratorio, dice el especialista, es la hora de la solidaridad europea para dar asilo a miles de personas que huyen de países en guerra, sin respeto por los derechos humanos o en la miseria. Y remata: mientras no cambien estas condiciones, la migración no cesará.

Londres.- Más de 2 mil migrantes africanos han muerto este año en su intento de llegar a Europa a través del Mediterráneo; muchos de ellos en la travesía desde el norte de África hacia Italia. En los últimos meses, además, una veintena más ha perecido en el Eurotúnel, en su afán de llegar al Reino Unido y poner fin a las persecuciones, la violencia o la pobreza que los aquejan en sus países natales.

La guerra en Siria, las graves violaciones a los derechos humanos en Eritrea, las persecuciones en Libia y la creciente violencia política en otros países del norte de África y en el Oriente Medio, han empeorado para millones de personas una situación que era crítica y ahora alcanza niveles de catástrofe humanitaria.

En entrevista, Gonzalo Vargas Llosa, representante en el Reino Unido del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) e hijo del reconocido escritor peruano Mario Vargas Llosa, narra a Proceso la gravísima situación de miles de migrantes y expone algunas alternativas para salir de la crisis.

Vargas Llosa, quien asumió el cargo en 2014 tras haber trabajado como representante del ACNUR en la República Dominicana y haber participado en misiones de emergencia en Paquistán, Sudán y Libia, considera que ha llegado la hora de que Europa sea más solidaria y coopere más para absorber a un mayor número de refugiados; de lo contrario, advierte, la situación empeorará dramáticamente.

Dice que la crisis migratoria en Calais, donde cada día miles de migrantes arriesgan sus vidas para tratar de cruzar el Eurotúnel, metiéndose subrepticiamente en camiones o trenes, debe entenderse en el contexto de una crisis migratoria más grande que ocurre en el Mediterráneo, en las costas del norte africano y en conflictos bélicos de Medio Oriente.

“Lo que haría primero es poner un poco en perspectiva esta situación que se está dando en Calais. Porque la verdad es que es una situación bastante dramática y difícil, pero de todas maneras debemos contextualizarla. Es decir, cuando uno lee declaraciones que hacen algunos políticos o lee editoriales en la prensa y titulares, uno se imagina que hay una especie de invasión de migrantes y refugiados en Calais tratando de llegar al Reino Unido”, explica Vargas Llosa en su oficina en Londres.

“En Calais se calcula actualmente que hay unos 2 mil 800, máximo 3 mil personas, una mezcla de migrantes económicos y refugiados. Si uno compara esa situación con lo que está pasando en Siria, se da cuenta que sí, lo de Calais es dramático y es preocupante, pero en términos de magnitud es relativamente pequeño”, subraya.

De acuerdo con cifras oficiales del ACNUR, hay más de 4 millones de refugiados sirios que han huido de su país desde que comenzó la guerra, en 2011; la mayoría no ha ido a Europa, se queda en la región de Medio Oriente.

“Están repartidos entre Turquía, Líbano, Jordania y Egipto. Más de 80% de los refugiados a nivel global están viviendo o han sido acogidos por países en vías de desarrollo. Creo que es importante poner la situación de Calais en esa perspectiva. Porque aunque es preocupante, comparada con la situación que están enfrentando, por ejemplo Turquía o Líbano –país éste donde casi la tercera parte de la población es de refugiados–, no es tan dramática. Casi 30% de la población de un país son sólo refugiados”, subraya.

Nadie para la guerra

Se le pregunta si existe una “paranoia” en la prensa derechista y en sectores del gobierno conservador de David Cameron sobre la cuestión de los refugiados y el número de inmigrantes que el Reino Unido debería absorber. Vargas Llosa considera que lo que ocurre en Calais “es una manifestación de lo que está pasando en el Mediterráneo.

“Es la misma gente que cruza desesperadamente desde África, desde Libia, en botes y en balsas para llegar a Italia y Grecia; algunos de ellos siguen subiendo y llegan a Calais para tratar de entrar al Reino Unido. El problema de fondo es que las causas de ese enorme desplazamiento humano siguen allí, no se están resolviendo; por ejemplo, la guerra en Siria o la persecución y violación de los derechos humanos en Eritrea, esas situaciones y conflictos en todos esos países continúan. Y la comunidad internacional está haciendo muy poco para solucionar ese problema de fondo”, advierte.

Considera además que respecto a la guerra en Siria “nadie parece hacer nada para detenerla.

“Éste es el cuarto año de la guerra, 4 millones de refugiados sirios han llegado a Turquía, Líbano, Jordania y Egipto. Estos países ya están totalmente saturados. La tercera parte de Líbano son refugiados. Esos países realmente no tienen capacidad para seguir aceptando más refugiados sirios. Algunos de esos sirios están dejando la región, abandonan Jordania, Líbano o Egipto, y están cruzando el Mediterráneo en esas balsas y barcos para llegar a Europa”, agrega.

Para Vargas Llosa “la comunidad internacional no tiene una actitud firme y coordinada para tratar de cambiar la situación (…) Y mientras eso sea así, ese desplazamiento humano va a continuar.

“Doy el ejemplo de Siria. Un sirio va a Turquía; allí está saturado, entonces se mete en una balsa, llega a Grecia. Allí viene un segundo problema: que la cuestión de fondo –la guerra, la persecución, las violaciones de derechos humanos– no recibe respuesta. En los primeros siete meses de 2015 casi 200 mil personas han llegado a través del Mediterráneo a Italia y a Grecia. Y la mayoría son sirios, afganos, somalíes”, señala.

Indica además que aunque en teoría existe un sistema común europeo de asilo, “la realidad es que los estándares y criterios para el otorgamiento del asilo, para la ayuda a los solicitantes de asilo, varía mucho de país en país”.

“Si eres un sirio que ha huido de Siria y llegas a Europa, pides asilo en el país A; en ese país europeo puede que el promedio de reconocimiento positivo para una solicitud de un sirio sea de 20%. En otro país europeo la tasa de reconocimiento a solicitantes sirios de asilo es de 80 o 90%. Si eres un sirio que viene a Europa a pedir asilo, no vas a pedirlo necesariamente en el primer país donde pones un pie, que es lo que se supone que debería ocurrir. Sino donde crees que vas a tener más posibilidades de que te reconozcan tu estatuto de refugiado”, continúa.

Explica que hay países en Europa donde el otorgamiento del asilo se demora de dos a cinco meses; en el Reino Unido las posibilidades de que el Estado dé inmediatamente un lugar donde vivir “son altísimas”.

“Es prácticamente automático. Existen grandes diferencias en la manera como cada país en Europa tramita las solicitudes de asilo y las examina, y además le da ayuda económica a los solicitantes. Como no hay ninguna coherencia y hay diferencias tan grandes, entonces los solicitantes de asilo van buscando dentro de Europa cuáles son los países que más les convienen. Es lo que se llama en inglés asylum­ shopping. La clave para resolver esto es que haya un estándar común entre todos los países de Europa, y entonces ya no habría ese incentivo para que los solicitantes de asilo vayan escogiendo cada país”, señala.

La hora de la solidaridad

En cuanto al problema de capacidad, Vargas Llosa explica: “Según el sistema común europeo de asilo, un solicitante que llega a Europa debe pedir asilo en el primer país donde pone un pie. Y ese país es responsable de examinar esa solicitud de asilo.

“Pero esta situación no es normal. Han llegado casi 200 mil personas a Grecia e Italia cruzando el Mediterráneo solamente en los primeros siete meses de este año.

“Pensemos por ejemplo en Grecia, un país que sufre una crisis económica muy, muy difícil, con muchas tensiones sociales por la situación económica, que ha recibido 107 mil personas a través del Mediterráneo solamente en los primeros siete meses del año. Es muy difícil para un país como Grecia asimilar la llegada de todas esas personas, aunque en teoría es verdad que aquellos que llegan allí porque están huyendo de la guerra, o de una persecución o de violación de derechos humanos, deberían pedir asilo ahí mismo, que es el primer país donde ponen un pie.

“Lo que se requiere para lidiar con esta situación es mayor solidaridad a nivel europeo. Es decir, que todos los países de Europa sean solidarios con Italia y con Grecia, y que se repartan un poco la carga. Calais es una manifestación de ese problema”, indica.

Respecto a la reciente decisión del gobierno británico de aplicar medidas para desincentivar a los solicitantes de refugio o de asilo, como obligar a propietarios a expulsar a las personas cuyos casos no hayan sido aceptados, Vargas Llosa pide tratar el asunto “en perspectiva”.

“A veces uno lee algunos periódicos en el Reino Unido y tiene la impresión de que todos los solicitantes de asilo quieren venir al Reino Unido. Eso no es para nada cierto. Hay varios países en Europa que reciben mucho más solicitantes de asilo que el Reino Unido. Alemania, Suecia, Italia, Francia, Hungría, todos esos países reciben anualmente más solicitantes de asilo que el Reino Unido.

“Por ejemplo, el año pasado Alemania recibió seis veces más solicitantes de asilo que Gran Bretaña, y Francia el doble. Así que es importante tener en cuenta que no solamente países como Líbano o Turquía tienen muchísimo más refugiados que Europa, sino que, dentro de Europa, el Reino Unido no es uno de los países que recibe más solicitudes de asilo. Es, comparado con países como Alemania o Suecia, un número relativamente modesto”, indica el experto.

“Tiene razón el Reino Unido en pedir que los migrantes que llegan a Europa pidan asilo en el primer país donde ponen un pie, ya sea Italia, Grecia o el que sea (…) Entendemos eso y es un muy buen argumento que está fundamentado en las regulaciones. Pero, por otro lado, hay un contexto y una realidad, y esa realidad es que los países de la región, por ejemplo Turquía, Líbano, etcétera, ya están saturados de refugiados sirios”, sentencia.

Por otro lado, llegan muchos migrantes y solicitantes de asilo a Italia y Grecia, y esos países también tienen problemas serios para absorberlos a todos. “Por ello, y para tratar de repartir la carga de refugiados, la Comisión Europea lanzó recientemente una iniciativa para tratar que países europeos se repartan 60 mil refugiados o solicitantes de asilo en un periodo de dos años”, explica Vargas Llosa.

Sin embargo, sostiene que, “desgraciadamente, el Reino Unido no optó por participar en ese esquema.

“Nuestra esperanza es que el Reino Unido dé muestras de mayor solidaridad también con sus vecinos europeos, aceptando en general y contribuyendo a repartir esa carga, esa responsabilidad. Por ejemplo, en lo que respecta a esas personas que llegan a través del Mediterráneo a Italia y Grecia. Por el momento, desgraciadamente no es el caso, pero nosotros no perdemos las esperanzas”, agrega.

El directivo del ACNUR considera que las medidas de control y seguridad en Calais –y que ahora Londres quiere reforzar para tratar de desincentivar la llegada de migrantes– “son perfectamente comprensibles, pero al final del día, mientras el conflicto en Siria continúe, las violaciones de derechos humanos en Eritrea continúen, esa gente va a seguir cruzando el Mediterráneo y llegando a Italia y Grecia, y parte de ellos va a seguir subiendo por Europa.

“Hay mafias que los ayudan a cruzar el Mediterráneo, a subir por Europa y cruzar al Reino Unido. Por eso debe haber alternativas legales y seguras para que esa gente venga a Europa, incluyendo al Reino Unido”, continúa.

Considera que las barreras, los muros, las vallas de seguridad, “son perfectamente comprensibles y todo Estado tiene derecho a establecer controles, pero esos controles en sí mismos no van a ser suficientes para que la gente deje de venir de esa manera, a menos que se solucionen los problemas de fondo.

“Mientras eso no pase, la gente va a seguir viniendo. Si tú les das alternativas legales y seguras para que vengan a Europa, entonces ya no van a tener que hacerlo en esas balsas cruzando el Mediterráneo, o no tendrán que arriesgar sus vidas cruzando el Canal de la Mancha aquí”, considera.

Menciona la alternativa legal de los rea­sentamientos para los refugiados: “Estamos insistiendo desde hace mucho tiempo en la necesidad de que Europa acepte más sirios, dado que ahora es la población de refugiados más grande del mundo.

“Si le dan más posibilidades a refugiados sirios, que están hoy en día viviendo en condiciones dificilísimas en Turquía o Líbano, para venir a Europa de manera legal, oficial y segura –a través del reasentamiento–, van a preferir eso que arriesgar sus vidas en una balsa cruzando el Mediterráneo o viniendo hasta Calais, viviendo en condiciones terribles allí, o asaltando los trenes o camiones en la noche en Calais.

“La única solución es darles vías legales y seguras para que vengan a Europa, porque de lo contrario lo van a seguir intentando como hasta ahora, poniendo sus vidas en peligro y agravando una situación que ya es sumamente penosa y riesgosa”, concluye.