De Primo F. Reyes Pérez

Señor director:

Le pido difundir en la revista de nuestra predilección lo siguiente, a manera de complemento del reportaje Las cinco vergüenzas del PRI (Proceso 2021).

Afirmo que, por lo que respecta a Tamaulipas, Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington, Eduardo Hernández Flores y Egidio Torre López fueron formados por la misma mano de un capo que está actualmente en Estados Unidos bajo algún tenebroso acuerdo, porque México y EU son primos hermanos; primero les cobran los estadunidenses y luego nos los regresan exprimidos y listos para continuar con lo que ustedes denuncian. No estoy muy enterado de sus actuales actividades, pero estoy seguro de que siguen asociados en los turbios negocios cuya guerra se intensifica.

Estos tres sujetos se reunieron en el último informe de Egidio Torres, y éste expresó que Eugenio Hernández Flores era su mejor amigo. Si lo que hacen ya es por sí mismo muy grave, imagínese lo que cocinan en lo “oscurito”. Y en México no hay quien los detenga.

En Proceso 1326, del 24 de marzo del 2002, apareció una carta donde se denuncia el robo del Centro Asistencial Casa Hogar Alegre. Ya entonces llevaban 15 años de usar ese lugar (que fue el rancho de Marte R. Gómez) albergando cien o más niños deformes y desechables (según ellos) a los que extraían órganos para venderlos en EU.

En esos días denuncié los hechos al presidente Fox, quien inmediatamente envió a su hija Cristina a apoyar a la esposa de Yarrington (obviamente con militares paisanos). Entonces me apoyé en la Judicatura Federal (amparo 1108/2002 ejecutoriada) y nunca procedí en consecuencia por la fuerte presión de Yarrington. No obstante, remití mi queja a la Interamericana de Costa Rica, a Derechos Humanos de la ONU, al Tribunal Internacional de la Haya, mas nunca pude moverlos en favor de los niños.

A cada gobernador le pido que incorpore el rancho y lo haga funcionar porque es un activo de la economía del estado, y como centro asistencial no se puede vender ni permutar. Ahora cuentan con ayuda de la Judicatura Federal, porque el magistrado Higinio Carrillo, en un amparo que presenté contra Egidio Torre y señora, lo resolvió con asombrosa premura sacando del texto los nombres de dichos señores. Así los protegió.

El último negocio que hicieron fue prestar o vender a Televisa las bellísimas instalaciones, en donde grabaron la telenovela Corazón Salvaje. Este es un de los negocios sucios de la mafia que valientemente ha denunciado la revista Proceso (por eso es nuestra favorita).

Medina, de Nuevo León; Moreira, de Coahuila, y El Bronco, de Nuevo León, también tienen una relación con esos sujetos que, por razones de espacio, no podemos tratar ahora.

Atentamente

Primo F. Reyes Pérez