El INBA de Francis Alÿs (1)

Favorecido no sólo con dos exposiciones simultáneas en museos del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), sino también con el privilegio de que la Institución contrate al curador de su elección (solicitud de información INBA-1116100023315), Francis Alÿs es un ejemplo tanto del coloniaje que impera en el mainstream como de la desigualdad que existe en la administración gubernamental del arte contemporáneo en nuestro país.

Nacido en 1959 en Bélgica y habitante de la Ciudad de México desde 1986, el arquitecto Francis Alÿs obtuvo su maestría en urbanismo con una tesis sobre la presencia de animales en las ciudades medievales y renacentistas europeas. Según información que aparece en la página web del Museo Guggenheim NY, la abundante presencia de animales callejeros en la Ciudad de México lo inspiró para realizar en 1991-92 su famosa obra El Coleccionista: una caminata acompañada de un pequeño objeto magnetizado con referencias formales a un juguete popular –abstracción de un vehículo o un animal–, que succionaba metales tirados en la vía pública.

Agudo en la observación de las dinámicas callejeras que ocurren en zonas deprimidas –como la captación fotográfica de perros e indigentes dormidos (Sleepers, 1999-2006)–, Alÿs desarrolló una creación multidisciplinaria a partir de intervenciones performáticas propias o dirigidas. Su obra, notoriamente reconocida en el mainstream, se caracteriza por la selección de entornos de fuerte contenido simbólico y “extremo conflicto social”: Kabul, Afganistán; Cayo Hueso, Estados Unidos; el Zócalo, las rejas de La Catedral y las calles de mayor inseguridad del Centro Histórico en la Ciudad de México.

Con dos exposiciones de diferentes títulos que desde marzo pasado se presentan en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo y la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS), la participación del artista en esta última, innecesaria, evidencia la crisis operativa del recinto. Sin un planteamiento museístico-curatorial que justifique la simultaneidad, la muestra Hotel Juárez se percibe como un recurso de la SAPS para atraer al público del Tamayo. Visitada por muy pocas personas –generalmente hay más custodios que espectadores–, la SAPS exhibe el registro en video de dos acciones realizadas en Ciudad Juárez.

Definido como un gesto poético-político que “convierte el momento de creación en un esfuerzo corpóreo”, el video Paradoja de la praxis #5 (2014) es el testimonio de una caminata nocturna que llevó a cabo Alÿs por el límite de la ciudad empujando una bola de fuego. Diferente en su concepto, Juego de niños #15 registra la acción de varios niños que participan en un juego inventado y dirigido por el artista que consiste en perseguirse y aniquilarse con el reflejo que provoca el sol en un espejo.

Indignante por tratarse de espejos rotos que podrían lastimar las manos de los niños, la pieza evidencia tanto el exotismo que ejerce en el mainstream la pobreza y la violencia de países deprimidos como, también, el prestigio artístico que generan los temas de falsa política o política inocua.