Desde su primer trabajo, Guadalupe Ferrer se ha dedicado a preservar la memoria audiovisual de México:
“Tener imágenes y sonidos de tu historia adquiere una relevancia enorme, tanto como saber el valor que tienen nuestras bibliotecas y hemerotecas. Es contar con el referente que te hace ver que eres el resultado de un mundo previo; por supuesto te hace más rico y tu horizonte se hace más amplio”, afirma Ferrer.
Continúa esa labor en la Filmoteca de la UNAM, de la cual es titular desde 2008.
Por ello, su hija, la documentalista Lucía Gaja, la define como “una vigía de la memoria fílmica” en la semblanza que escribe sobre su mamá para el catálogo de la 18 edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF, por sus siglas en inglés), que se realizará del 17 al 21 de julio en San Miguel de Allende, y del 22 al 26 del mismo mes en la ciudad de Guanajuato.
En ese encuentro cinematográfico, Mujeres en el Cine y la Televisión A.C., le rendirá un homenaje a Ferrer y se le entregará la Musa, escultura realizada por la artista mexicana Elena Somonte, y la Cruz de Plata por parte del GIFF.
En entrevista, Ferrer (nacida en el Distrito Federal pero que vivió su infancia en el puerto de Veracruz y su adolescencia en Orizaba) externa que dichos reconocimientos le honran, “y me congratulo porque este momento es una oportunidad para hacer más visible la relevancia de la preservación de nuestro patrimonio cinematográfico, de nuestra memoria audiovisual”.
–¿Cómo se inició su interés por preservar la memoria audiovisual del país?
–Desde mi primer trabajo en la UNAM, tenía 20 años, en el Centro de Documentación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; ahí me ligué al mundo de los archivos y a la catalogación. Después, como directora de Cinematografía y Cineteca Nacional, lo que ya había aprendido antes me fue de gran utilidad para esta tarea. Si te gusta la historia como materia de estudios, si te interesa preservarla y difundirla, y si amas lo que el cine le ha dado al mundo, te encuentras en el lugar ideal.
–¿Qué tan difícil es conservar y preservar el cine nacional?
–¡Muy difícil! Es una tarea que requiere de muchos recursos económicos y de personal capacitado, y si se piensa que el séptimo arte ha sido considerado por la administración pública principalmente como un espectáculo, como una mercancía, conseguir los recursos para los archivos fílmicos –que son generalmente de instituciones públicas– es muy complicado.
“El origen de los archivos fílmicos no ha sido nunca el de una iniciativa del Estado, como podríamos pensar que lo fueron las bibliotecas o hemerotecas, sino que se debe al impulso y a la lucha de cinéfilos.”
–¿Cuáles son ahora los retos para conservar y preservar el cine mexicano?
–Concretar el esfuerzo de la Cineteca Nacional para modificar, en materia de preservación, el Reglamento de la Ley de Cinematografía y el carácter de Depósito Legal que le dé realmente la posibilidad de obtener los materiales, en el formato producido para su exhibición. Este es un tema de primer nivel.
“Lo segundo es que los archivos tengan los recursos económicos y humanos que les permitan no sólo el resguardo, sino la restauración y por tanto salvar en película los materiales que se están degradando peligrosamente. Lo tercero es ponernos al día todos los que trabajamos en esto, con respecto a las ventajas y riesgos de las nuevas tecnologías en materia de preservación.”
Y, por último, “sensibilizar a los productores de la importancia de proteger sus películas, no sólo por extender en el tiempo sus beneficios económicos, sino por dejar un testimonio de nuestra cultura”.
–La tecnología digital, que ha ayudado a que se produzcan más películas, ha provocado asimismo la pregunta de cómo se preservará una película. ¿Qué puede decir al respecto de dicho debate?
–Que estamos en un momento crítico que tiene a los archivos fílmicos de todo el mundo de cabeza, analizando por dónde iremos. Hasta hoy, todos los agremiados a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, que tiene recomendaciones y procedimientos en este sentido, sabemos que lo mejor es seguir preservando en soporte de películas.
Pero el desafío es enorme, agrega:
“Los laboratorios producirán menos película y mucho más cara; la tecnología digital, que es una herramienta extraordinaria para la restauración, nos deja claro que para la preservación representará una carrera sin fin, de transferencias a los nuevos soportes que aparezcan en la industria; los reproductores se irán remplazando en tiempos muy cortos.
“En fin, todos estamos preocupados y trabajando para encontrar soluciones y recursos, y también para saber cuáles serán las formas más adecuadas de proteger las imágenes y sonidos capturados y terminados en soporte digital.”
Y advierte: “¡No será fácil!”








