Señor director:
Le solicito respetuosamente publicar esta reflexión:
La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo primer artículo dice:
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
Ahora bien, ¿fue fraternal el comportamiento del jugador chileno Gonzalo Jara con el uruguayo Edison Cavani? No. Todo lo contrario. Fue una agresión brutal, una invasión hiriente a una parte íntima de un ser humano. Fue una clara violación del derecho de Cavani a ser respetado en su dignidad. No obstante, la mayoría de los comentaristas deportivos, con una sonrisa sardónica, dicen: “Es picardía, todos lo hacen, en mis tiempos también se hacía, yo lo hice”.
Lo más grave es que no sólo este derecho se viola constantemente a los ojos de todos en los estadios de futbol, donde parece ser que no aplica la mencionada declaración universal. ¿Cómo es el trato de muchos directores técnicos hacia sus jugadores? ¿Fraternal? ¿De algunos jugadores con sus compañeros? ¿Del público con los jugadores? ¿Entre el mismo público? ¿Hacia los árbitros?
Constantemente se están violando los derechos humanos, y quienes lo hacen son vistos por muchas personas, entre ellas las nuevas generaciones, que empiezan a hacer lo mismo, pues las están imitando, se están llenando de picardía.
Por eso considero que toda persona o institución que viole cualquier derecho humano debe ser sancionada de manera ejemplar, y que aquellas que minimizan tales agresiones sean emplazadas a cambiar su actitud, ya que lejos de combatir los malos hábitos, los fomentan.
Atentamente
Juan José Murúa Higuera








