Sesenta años después de la expropiación petrolera, el cineasta Sergio Olhovich se reunió en 1998 con el escritor Carlos Montemayor para elaborar un argumento cinematográfico en torno a las negociaciones que culminaron con el trascendental decreto del presidente Lázaro Cárdenas, y el ánimo popular de aquellos días. Montemayor falleció en 2010 y ahora Olhovich se dispone a filmar el guión, para lo cual recurre al mismo método que hizo posible pagar a las empresas extranjeras: los donativos de la gente. Estarán en el elenco Damián Alcázar, Sergio Bonilla, Daniel Giménez Cacho, Cassandra Chiangeroti, Rodolfo Guerrero y Ofelia Medina.
El objetivo del largometraje 1938: Cuando el petróleo fue nuestro, a decir del cineasta Sergio Olhovich, es mostrar por qué y cómo fue la expropiación petrolera y cómo el pueblo se solidarizó con el entonces presidente Lázaro Cárdenas.
Olhovich elaboró el guión cinematográfico en 1998 con escritor Carlos Montemayor, fallecido en 2010. Dice a Proceso el realizador de 14 largometrajes, como En un claroscuro de la luna y Bartolomé de las casas, la leyenda negra:
“Es una película necesaria, no es un filme más como cineasta con una conciencia social muy definida. Siento como una obligación personal hablar de estos asuntos, por eso Montemayor y yo coincidimos.”
Enseguida especifica que se trata de una ficción histórica:
“Filmaremos los acontecimientos reales en ficción. Todo lo que ofrece el guión fue cierto en 1938. La película no es una historia aburrida, es muy periodística, emocionante, de tensión nerviosa, de ¿qué va a pasar mañana? Además, es un proyecto que puede ser comercial.
“Estamos seguros de que este filme le mostrará a los mexicanos qué sucedió entonces. ¿Por qué se expropió el petróleo? La gente no lo sabe, creo. Tengo una escuela, el Centro Bicultural de Cine y Actuación, y la mayoría de los alumnos no tiene idea de lo que pasó en 1938. Se ha puesto una manta oscura de lo que ocurrió en esa época y no se enseña.”
Al instante, resalta emocionado:
“¡La película está lista para filmarse!”
Destaca que como es un largometraje de época, costará por lo menos 30 millones de pesos.
“La mayor parte de la historia se rodará en el Centro Histórico. Son muchos personajes, muchas locaciones… Ya contamos con el reparto y las locaciones. Tenemos ciertos financiamientos de varios lados. A través de la empresa Fondeadora, 600 personas donaron efectivo, desde cien pesos hasta 25 mil pesos, gente totalmente anónima. ¡No sabemos quiénes son! Sólo realizamos para la página de internet de esta compañía una presentación de la cinta en video con Damián Alcázar y Ofelia Medina.”
Ya están confirmados los actores Damián Alcázar, Sergio Bonilla, Daniel Giménez Cacho, Cassandra Chiangeroti, Rodolfo Guerrero y Ofelia Medina.
“Fondeadora nos dio 350 mil pesos. También abrimos una cuenta bancaría autorizada para que el público abonara. Además, algunas empresas privadas están apoyando económicamente.”
Se repite la solidaridad del pueblo, como sucedió en 1938 para ayudarle al gobierno a indemnizar a las empresas petroleras extranjeras. El director de 69 años de edad narra cómo lograron más apoyo económico:
“En el Zócalo, el año pasado, en una reunión contra la Reforma a la Ley Energética, donde acudieron cien mil personas, pedimos permiso para colocarnos en una esquina con una manta para que aportaran dinero los asistentes. Contribuyeron personas de la tercera edad, jóvenes, en fin, eso lo filmamos, porque creen que es necesario rodar este largometraje. Además, otra gente nos ha otorgado personalmente cheques. En total ya hemos juntado alrededor de 600 mil pesos. Crear cine es muy difícil y más de época, y ninguno de nosotros somos ricos.”
La mancuerna
Olhovich nació el 9 de octubre de 1941. Montemayor, el 13 de junio de 1947.
Olhovich rememora que le propuso a Montemayor que el guión se llamara 1938 y abarcara desde el primero de enero al 31 de diciembre de 1938, “qué pasó antes, durante y después de la expropiación”, dilucida.
Montemayor se dedicó de lleno a investigar:
“Se metió a indagar día tras día de ese 1938 y escribimos un argumento donde poníamos los días, las horas y los minutos, dándole al texto un aspecto muy periodístico. Además, se filmó mucho ese año porque existe incontable material de archivo. Querían dejar una memoria histórica. Como Carlos no sabía escribir guiones, yo hice la adaptación al guión.
“Entonces, tuvimos apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía para el desarrollo del proyecto. Luego lo metimos al Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), entonces recién creado, y ¡no lo aceptaron! Que el guión estaba mal escrito, ¡mal escrito por Montemayor y por mí!, pero nos dimos cuenta que ya había resistencia sobre el tema, no sé si a nivel gobierno o a nivel Imcine. Yo tenía otro proyecto, En un claroscuro de luna, y le propuse a Carlos dejar descansar el guión de 1938.”
–¿Cómo surge el guión? –se le pregunta al director.
–Mi papá, de origen ruso, vino a México hacia 1925. Y en la UNAM, cursó la carrera de ingeniería petrolera. Se recibió en 1929, ese mismo año se nacionalizó mexicano y empezó a trabajar en la compañía El Águila, subsidiaria de la Royal Dutch Shell.
Su padre buscaba petróleo, especialmente en Tabasco, junto con otros ingenieros.
“Allí hicieron descubrimientos de mucho petróleo y además sacaron a la luz la cultura olmeca, porque salieron esas cabezas enormes. Llegó a ser un petrolero a nivel mundial. Recibía peticiones para trabajar en Estados Unidos, Rusia, Francia, etcétera. Mi papá siempre me habló dónde había petróleo en el país: en todo el Golfo de México, desde Tamaulipas hasta Campeche.
“Pero antes, me explicaba, la política del gobierno era de no explotar el petróleo, sino nada más sacar lo necesario para el consumo interno del país. Así fue desde Lázaro Cárdenas, hasta que José López Portillo decidió que era demasiado petróleo y que entonces debía venderse. Es cuando sacó la frase famosa: ‘Ahora con el petróleo en el otro extremo, tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia’. Y ahí empezó una nueva política de extraer para vender. Con mi papá vivimos en campamentos petroleros en Colombia, me llevaba a las selvas de Ecuador o Venezuela. Yo estaba muy acostumbrado a las torres petroleras y al olor a petróleo, entonces, siempre tuve la inquietud de hacer un guión.”
Rememora que en 1998, se hallaba en una reunión con su amigo Carlos Montemayor, a quien le comentó:
“Carlos, ¿qué te parece si escribimos un guión sobre la expropiación petrolera? Creo que es un momento muy importante de la historia de México.”
Y lo hicieron. Sigue, apasionado:
“Me interesaban dos cosas: ¿cómo un presidente solo tomó la decisión más importante, aunque tenía su equipo que lo aconsejaba, no sólo de su vida ni de su país, sino del mundo en general?
“Porque en esa época de los años treinta México era el primer productor de petróleo en el mundo y está pegado a Estados Unidos; venía la Segunda Guerra Mundial. El petróleo de México era codiciado por todos, incluso por países del Eje Berlín-Roma-Tokio. Y Estados Unidos no quería que el petróleo mexicano se fuera para otro lado, ni Inglaterra quería que otro país lo adquiriera.”
En ese momento, apunta, había 17 compañías estadunidenses, inglesas y holandesas ubicadas aquí en la República que se apropiaron de grandes extensiones del territorio nacional y no dejaban pasar ni al Ejército Mexicano. Cita la película mexicana Rosa blanca (1961), de Roberto Gavaldón, para explicar ese asunto.
“Esas empresas no querían pagar la indemnización que ordenó la Suprema Corte de Justicia a los trabajadores mexicanos. Estaban en rebeldía y dispuestas a detener la industria, a destruir las instalaciones, a acabar con todo para presionar al gobierno mexicano y que cediera ante sus exigencias. Al presidente Lázaro Cárdenas no le quedaba de otra más que expropiar. Para un cineasta es sumamente interesante analizar esa personalidad tan fuerte de ese presidente, incluso, de los que lo rodeaban en ese momento.”
A Olhovich, también productor de teatro, le llamó sobre todo la atención de la solidaridad del pueblo en ese momento:
“El gobierno inglés amagó con invadir el país e impuso un boicot contra México para que no pudiera exportar el petróleo y el gobierno estadounidense hizo lo mismo, con la diferencia que estaba Franklin Delano Roosevelt, quien no quería bronca con México, al contrario, deseaba llegar a un acuerdo, e Inglaterra, a regañadientes, tuvo que aceptar la indemnización.
“¡Así que surgió algo maravilloso! Es la otra parte que me interesa. El gobierno mexicano convoca al pueblo a aportar apoyo económico porque no alcanzaba para pagar la indemnización a las empresas extranjeras. Entonces, al Palacio de Bellas Artes acudieron señoras adineradas que daban su abrigo o sus joyas, los señores su reloj, los campesinos sus pollos, los niños su cochinito donde ahorraban sus domingos, en fin. ¡Eran filas interminables!, no sólo en el Palacio de Bellas Artes, en toda la República. Hubo gente que mandaba por correo su ayuda.”
Fabio Meltis González, productor y promotor cultural de la película, interviene fascinado en la charla, realizada en el Centro Cultural de Cine y Actuación:
“Encontramos recibos de telégrafos que dicen: ‘Por este conducto señor presidente o señor secretario, descuente cinco pesos de mi salario para el pago de la indemnización’. En las escuelas los niños daban cada uno su aportación y lo que juntaban se lo entregaban al director del plantel, quien se encargaba de hacerlo llegar. ¡Hubo una movilización social muy significativa!”
Bitácora periodística
Diez años después, en 2008, Montemayor publicó su libro 1938. El petróleo que fue de México, basado en el guión que crearon:
“Lo escribió en forma de argumento, pero es el mismo guión que nosotros hicimos. Me dijo: ‘Sergio, ya que no se hizo la película, por lo menos déjame aprovechar el texto para escribir un libro sobre eso’. Y le dije: ‘¡Adelante, Carlos!, si se llega a hacer la película no importa que escribas un libro de eso’.”
–¿Cómo es que ahora rescata en guión?
–Cuando empieza todo el asunto de la Reforma a la Ley Energética, yo que soy hijo de petrolero, se me ocurrió decirles a algunos colegas que tenía un guión sobre la expropiación, lo cual fue un gran acto de nacionalidad, y que valía la pena filmar el guión. No queremos meternos en lo que está pasando ahora, nada más queremos mostrar lo que pasó en 1938, y con eso nos basta para que el público al ver la película se pregunte ¿por qué ahora se hizo lo contrario?
Creó entonces para este largometraje la Cooperativa Cinematográfica 1938 y también participa la Cooperativa Catarsis Comunicación y Media. La primera trabaja en el financiamiento. La componen socios como Virgilio Caballero, Hiquingari Carranza, Luis Kelly, Patricia Ruiz Anchondo y Fabio Meltis; la segunda se dedica a la producción del largometraje en sí.
Olhovich puntualiza que “una cooperativa da la confianza en el sentido de que no es un negocio privado” Así, invita a la gente a contribuir económicamente con 1938: Cuando el petróleo fue nuestro (“quien quiera puede escribir a sergiolhovich@gmail.com para que se les pueda dar las indicaciones”).
Concluye que Montemayor “estaría de acuerdo en lo que he hecho, ya que perfeccioné el guión, pero no me he salido ni un ápice. Y voy a dedicarle la película, además, de que es coguionista”.
También forman parte del equipo de la película Rosa Helenaríos, Tania Olhovich y el poeta José Manuel Pintado de Wit.








