Lo más interesante de la exposición Vicente Rojo. Escrito/pintado, es lo no escrito. Por ejemplo, los criterios académicos que permiten definir las prácticas visuales de Vicente Rojo (1932, Barcelona) como arte contemporáneo.
Además, los criterios curatoriales que sustentan la inclusión de 36 pinturas de creación reciente con absurdos lenguajes repetitivos y, por último, los intereses institucionales que decidieron convertir las salas del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) en una exhibición más adecuada para una galería comercial.
Curada en el recinto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entre Amanda de la Garza y Cuauhtémoc Medina, la exposición interpreta con una acertada mirada la propuesta creativa de Vicente Rojo. Centrado en la vinculación entre la producción pictórica y el diseño gráfico-editorial, el concepto curatorial sintetiza la exploración del artista en tres elementos formales: la señal, la letra y el signo. Trabajados con un sentido utilitario en el diseño gráfico y con una investigación autónoma en la pintura, estos componentes son el eje de las dos secciones.
La primera destaca por una coherencia narrativa que vincula diseño gráfico y lenguaje pictórico a través de portadas de libros, carteles, objetos dibujísticos, pinturas y grabados realizados entre 1968 y 2008. Acotada a una lectura formal y descriptiva, la muestra se concentra en los años sesenta y setenta mostrando diversas aproximaciones de las series Señales y Negaciones. Esta última, fácilmente identificable debido a su referencia a la letra “T”.
Sin explicar la escasez de obras provenientes de los años ochenta, noventa y primera década del siglo XXI, la muestra integra sólo dos piezas de la serie Correspondencias. Producidas en gran formato entre 2007 y 2009 a manera de cartas pictóricas y pequeños mensajes escultóricos para intelectuales y creadores admirados por Rojo –Westheim, Rothko, Brossa–, estas obras pueden considerarse entre las más notables del artista.
Lamentable en la segunda sección la muestra incorpora 36 pinturas de gran formato, ocho esculturas de mediano tamaño y 12 esculturas monumentales que destacan por su repetitividad. Pertenecientes a una serie trabajada entre 2013 y 2015 bajo el título de Casa de Letras, las pinturas demeritan tanto la exposición como la trayectoria del artista.
Como bien lo demostró la exhibición que bajo el título de Pintar palabras organizó en 2003 el Instituto Cervantes de Madrid, la relación entre la pintura y las letras tiene una larga y seductora historia con exponentes como Picasso, Gris, Vostell, Plensa y muchos otros. En este contexto, ¿cuál es la aportación de Vicente Rojo?








