Alternativas electorales

Cada día que pasa hay mayor inconformidad –con nuevas formas de expresión del descontento– ante el sistema de partidos y el régimen legal que norma el juego electoral. Mientras tanto, los mecanismos de visibilizar el malestar social y las reacciones institucionales suben de nivel, aunque sus consecuencias no son las esperadas. Veamos.

Primero. Votar, anular el sufragio o no votar son las disyuntivas de un número creciente de ciudadanos. Quienes convocan a anular el voto están en su legítimo derecho, pero debe advertírseles que esa alternativa no trae consigo ningún efecto legal por el régimen jurídico vigente. Por el contrario, anular el voto fortalece a los partidos políticos (grandes y pequeños) porque deja el margen de acción a las maquinarias electorales para que puedan realizar su trabajo.

A diferencia de una democracia o de un estado de derecho, en México la legitimidad es sólo una cuestión de muy pocos, y la legalidad-formalidad es la que dicta las reglas. No hay, como en otras partes del mundo, espacio en las boletas para no votar expresamente por nadie o para sancionar a los partidos en sus prerrogativas, por la simple y sencilla razón de que tanto las reglas electorales como la designación de los integrantes del INE recaen en los partidos que, como diría Martín Luis Guzmán en La sombra del caudillo, no irán contra su propio interés.

No votar tampoco tiene implicaciones jurídicas, porque si vota el 10% de la lista nominal el reparto de cargos de elección popular en disputa no es tocado de modo alguno. Debe quedar claro que en México no hay honor, dignidad ni nada parecido en la clase política (salvo algunas excepciones), por lo que aquello que piense o deje de pensar la gente no transforma el estado de cosas. Bienvenidos, pues, a la realidad. Jamás el sistema de partidos hará cambios que no esté obligado a hacer, y no se ve por ahora ninguna señal en esa dirección.

Segundo. El desprecio por el electorado sin que pase nada no sólo lo representa, por poner el principal ejemplo histórico, el presidente del INE y destacado investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Lorenzo Córdova, con sus expresiones sobre los pueblos originarios de México, sino también el arribo de Rigoberta Menchú por 10 mil dólares o más extraídos de la partida de capacitación del INE (que no está, como es lógico, prevista para los observadores electorales) como una tardía y lamentable tarea de control de daños. Así, para lavar la cara a Córdova, se utiliza el dinero del erario. En el mundo al revés, son precisamente los burlados, despreciados y objeto de mofa quienes con su dinero pagan para que Córdova compre impunidad en la opinión pública.

Ahora Menchú, convertida en un pajarito depredador, ha entrado al sistema en donde todo está en venta. ¿Alguien en su sano juicio podría afirmar que Menchú es una experta en derecho electoral que dará una capacitación en un país como México, donde los expertos electorales brotan como hongos? Los candidatos independientes nacen como figuras testimoniales –con algunas salvedades–, como una válvula de escape del sistema de partidos, limitados a prerrogativas irrisorias tanto económicas como de difusión, carentes de una maquinaria electoral o del equipo de tierra que es vital el día de la jornada electoral, en espera de que, como en el siglo XVIII, se acate la ley pero no se cumpla, en un perverso juego de simulación.

Tercero. La interrupción de la jornada electoral por lo que sea (violencia, inasistencia de funcionarios electorales, etcétera) es la única que tiene repercusiones legales en el régimen vigente, ya que la ausencia de instalación del 20% de las casillas de cada distrito supone la anulación de la elección en dicho sector.

En el corto y el mediano plazo, la opinión pública internacional podría crear presiones para que se hagan en México eventuales cambios a la normatividad electoral, lo cual no pueden conseguir el voto nulo o la inasistencia a las urnas. Por ahora, lo único que queda dentro del sistema legal es votar por un partido o candidato. Aunque no deja satisfecho a nadie, eso es lo que hasta hoy existe. l

@evillanuevamx

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