Señor director:
Le suplico publicar esta carta destinada al presidente de la República.
Señor Enrique Peña Nieto: Me imagino que usted sabe que en 1847 el país del norte no sólo invadió México, sino que también le quitó gran parte de su territorio. Supongo también que no ignora que, de no haber sido por nuestros compatriotas indígenas, en mayo de 1862 los franceses que nos invadieron se hubieran quedado igualmente con otro pedazo de nuestra patria.
Sin embargo, señor presidente, eso mismo está provocando usted con su actitud al entregar nuestras riquezas a los extranjeros y al endeudar sobremanera al país en un ambiente de derroche.
Con el dinero dedicado al avión que compró debió edificarse una universidad, mientras que lo invertido en las “casas blancas” pudo construirse un hospital.
A usted se le ve en la televisión. Es aplaudido por unos cientos de personas con uniforme de diferente color, pero somos millones los que no estamos de acuerdo con la forma en que está gobernando y vendiendo al país, con deuda y concesiones.
Para que la historia no lo juzgue como un traidor, le sugiero que renuncie.
Atentamente
Manuel Valle Rodríguez
(Trabajador pensionado)








