“El Rey León”

En el escenario puede contemplarse la belleza donde los paisajes inundan la vista con atardeceres, cielos, vegetación, extensos pastizales sostenidos por actores o una estampida de ñus en el desfiladero, pero, sobre todo, impresionarse por los hombres-animales que lo habitan. Las leonas, las cebras, las hienas o las jirafas, son lo que les da vida; los ritos ancestrales y las fiestas de coronación; el drama de la sequía o el peligro del acantilado: todo a la vista en este espectacular El Rey León que acaba de estrenarse en el Teatro Telcel Polanco producido por OCESA en colaboración con Disney Theatrical Productions.

El Rey León lleva 18 años presentándose en Broadway, y en más de 20 países como Alemania, Australia, Brasil, España, Estados Unidos, Japón y Reino Unidos. La dirección, diseño de vestuario, máscaras y esculturas animadas de Julie Taymor; la música y las letras originales de Elton John y Tim Rice; el guión de Roger Allers e Irene Mecchi, y la iluminación de Donald Holder. En México Armando Manzanero y Aleks Syntex hicieron la traducción y adaptación de las letras, y los personajes están interpretados por los mexicanos Flavio Medina como Skar, Simba como Carlos Rivera y Fela Domínguez, Nala, entre otros.

Julie Taymor –también directora de ópera y de la película Frida protagonizada por Salma Hayek–, es la primera mujer galardonada con el premio Tony Awards a la Mejor Dirección de un Musical por El Rey León, y en ella utiliza múltiples técnicas para recrear el mundo que Walt Disney llevó a la pantalla en 1994. Formada en París en la Escuela de Jacques Lecoq, retoma el uso de la máscara y la primacía de la gestualidad corporal sobre la expresión verbal. Son espectaculares las esculturas animadas que diseña junto con Michael Curry, donde  los  animales  son extensión de los actores. Cada personaje se desdobla en dos partes: el humano y el animal. El actor se une a la máscara, a las varas, a los zancos o al dispositivo mecánico de una cabeza, por ejemplo, y forman, en un todo, al personaje. La manipulación está a la vista y este juego nos da una dimensión que rebasa al reino animal y toca el comportamiento humano.

El exotismo es la estética principal, con colores vistosos para el atuendo, la sabana, África y el concepto tribal; nos transporta a estos lares como si fuéramos en la alfombra maravillosa de Aladino. Porque el espectáculo no sólo es para niños. La historia que cuentan abarca distintos niveles de acercamiento, desde el proceso de un adolescente a la madurez y el equilibro del ecosistema, hasta la lucha por el poder y la venganza por el padre muerto.

El Rey León tiene su raíz en el cómic creado en los sesenta por el japonés Osamu Tezuka, Kimba, el león blanco, llevado al cine con el nombre de El emperador de la selva –por lo que después hubo una controversia acusando a Disney de plagio–. Pero también se conecta con la historia, aún más antigua, del Hamlet de Shakespeare, que a su vez retoma la leyenda de Amleth. En cuanto a contenido, es tan universal que varias mitologías se unen: ya sea la transgresión de ir al lugar señalado como prohibido, los presagios del que se creía muerto y está vivo o la lucha de los hermanos por el poder.

La temporada del El Rey León, que esperan sea larga, pone en la cartelera de la Ciudad de México una propuesta de gran atracción. Y aunque los precios no son muy accesibles para buena parte de la población, a pesar de los descuentos, El Rey León cubre un nicho importante dentro del teatro musical en nuestro país, donde se ofrece un espectáculo de gran calidad.