Javier Marías (Madrid, 1951) ha escrito varias novelas relevantes, como Todas las almas (1989), Corazón tan blanco (1992), Mañana en la batalla piensa en mí (1994) o Tu rostro mañana (2009), considerada como su mejor obra e integrada por tres novelas. Una de las características de su narrativa es la reflexión sobre el sentido de la existencia y el significado de los actos.
Así empieza lo malo (Alfaguara; México, 2014. 534 p.) toma el título de las palabras que escribió Shakespeare en el tercer acto de Hamlet: “Quizás entonces empieza lo malo, pero a cambio lo peor queda atrás”.
El relato combina dos historias. La primera inicia cuando Muriel le pide a su ayudante Juan de Vere que investigue a su conocido el doctor Van Vechten para saber si son ciertos los rumores de que cometió abusos durante el franquismo. La pesquisa lo lleva no sólo a conocer las terribles arbitrariedades que perpetraron los favorecidos de ese régimen contra de los indefensos, sino a presenciar la dura relación del matrimonio y conocer los motivos del desprecio que ha sufrido Beatriz. Ambas anécdotas son narradas por Juan varios años después.
Así empieza lo malo trata sobre el atropello. En los tiempos de la dictadura franquista los cercanos al poder sometieron a hombres y mujeres para obtener servicios y favores sexuales, entre otros. La manera en que lo hicieron fue con la amenaza de denunciar ante los tribunales su disidencia y oposición al régimen, que se traducía en cárcel, pérdida del trabajo, desprestigio… El miedo impidió una respuesta de los inermes y llevó a la aceptación del oprobio. En la otra historia, que se integra en la narración, en donde De Vere cuenta la relación entre Muriel y Beatriz, el abuso fue el resultado de una omisión que lastimó a uno de los integrantes y cambio su existencia. Cuando el agraviado se entera reacciona con altivez. Así el autor denuncia la arbitrariedad como una de las maneras en que una persona o un grupo se impone sobre uno o varios para maltratarlo.
Así empieza lo malo es una novela compleja que en muchos episodios se pierde en lo insustancial y confunde. Además los personajes son rígidos y equívocos. Sin embargo, la fuerza narrativa de Marías en ciertos acontecimientos centrales rescata la historia e intención.








