El investigador Edgardo Buscaglia, especializado en seguridad y delincuencia organizada, señala en entrevista que la derrota con que inició la Operación Jalisco el viernes 1 podría repetirse en tanto no se desarticulen las alas política y empresarial del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Además, advierte que la banda criminal ya debe tener a sus candidatos para cargos públicos en la entidad y que su expansión silenciosa hacia otros estados y países puede implicar que no encuentra resistencia.
Para el experto en narcotráfico Edgardo Buscaglia, la Operación Jalisco contra la delincuencia organizada y particularmente dirigida a la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, no tendrá éxito si antes o al mismo tiempo no se desarticulan las alas política y empresarial que le han permitido permanecer impune hasta el momento.
La ofensiva militar, encabezada por el comandante de la V Región Militar, general Miguel Gustavo González Cruz, inició el martes 5, cuatro días después del derribo del helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana en Villa Purificación y los 55 narcobloqueos que el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) realizó en Colima, Michoacán, Guanajuato y Jalisco para proteger al Mencho, su líder.
Se trató del quinto intento explícito de capturar a Oseguera Cervantes y dejó un saldo de ocho soldados y otros tantos sicarios muertos.
Buscaglia, académico e investigador de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, y presidente del Instituto de Acción Ciudadana, afirma que la Operación Jalisco terminará por fracasar si las autoridades federales no garantizan la desarticulación de las ramificaciones políticas y empresariales de las que goza el CJNG, las cuales le dan libertad de acción e impunidad. Sin embargo, acota, lo mismo sucede con otras bandas de criminales en el país.
Entrevistado vía telefónica desde Guadalajara, el investigador advierte que en épocas electorales nueve de cada 10 pesos que llegan a las campañas políticas son de procedencia ilícita, que debería ser investigada y sancionada.
Y observa que el narco presiona en el actual proceso electoral para incluir a su gente entre los candidatos a puestos de elección popular, lo que implica presiones, amenazas y asesinatos de los políticos que estorben sus intereses.
Enfatiza: “Si no le pegan a esas dos alas al mismo tiempo: la empresarial y la política, pueden traer al ejército chino o al estadunidense y no van a poder contener a ese grupo (CJNG) o a otros. Podrán armar todos los operativos para su combate y lo que se verá es que esa banda se regenera con otros nombres, como ha ocurrido, entre otros estados, con Michoacán. Si eso no ocurre, no podrán desmantelar la red criminal que les está secuestrando el estado”.
–¿Hay condiciones para empezar a meter a la cárcel a políticos corruptos y ligados al crimen organizado en Jalisco y en el resto de México? –se le plantea.
–Por desgracia, todavía no existe un pacto político que garantice a los fiscales y jueces trabajar bajo el amparo del estado de derecho; impera un pacto de impunidad que beneficia el crecimiento de las bandas de criminales.
En esta circunstancia, explica, a los fiscales y jueces no se les permite operar contra el crimen organizado a su libre criterio y apegados a la ética de su cargo: “Basta una llamada telefónica para influir o interferir en su trabajo”. Y eso sucede en todo el país, comenta.
Destaca que el CJNG es una organización criminal que se ha extendido a siete estados de la República y a otros países. “A mí me preocupa más cuando se están expandiendo en forma silenciosa que cuando hacen ruido, porque lo hacen sin ningún tipo de resistencia, ni del Estado ni de otros grupos criminales”.
A decir del especialista, el CJNG es una organización en crecimiento que tiene cabezas de playa en Centroamérica y en Sudamérica, específicamente en Perú y Venezuela. Advierte que la autoridad está obligada a desarrollar una estrategia para contenerlo y evitar que se transforme en otra red de las dimensiones del Cártel de Sinaloa, que fuera encabezado por Joaquín Guzmán Loera, El Chapo:
“El CJNG es un derivado del Cártel de Sinaloa. Aprendió muy bien de sus hermanos mayores los esquemas de infiltración política y los combina con estrategias del cártel de Los Zetas. Estamos ante una simbiosis: (el CJNG) es un monstruo que se ha convertido en uno de los grupos criminales más innovadores de México.”
Por ese motivo, reitera, urge una acción clara del Estado para neutralizar al grupo delictivo, pero para que sea eficaz se tendrá que empezar a enjuiciar y encarcelar a políticos inmiscuidos con el narco: “Algunos de ellos son del PAN y otros del PRI o del PRD, pero esa es la única manera; si hubiese otra, se la diría con gusto, pero no la hay”.
Violencia narcopolítica
Para Buscaglia, crítico constante de la impunidad que impera en varios países de América Latina, el CJNG hace mucho ruido en Jalisco “porque está encontrando resistencias manifiestas”, pero es silencioso en Colima, Guanajuato, Nayarit y el Estado de México, lo que hace presumir que ahí todavía no enfrenta obstáculos relevantes.
Sobre la posible intromisión del crimen organizado en el actual proceso electoral, destaca que la delincuencia organizada ya está actuando:
“La experiencia internacional –explica el académico– nos dice que en periodos preelectorales como este que vivimos, y de cara a las elecciones del 7 de junio, la delincuencia organizada busca acomodar a sus candidatos, y en el caso de Jalisco ya debe tener esos aspirantes en las listas. Y tratarán de asesinar o neutralizar a los candidatos contrarios o a los que pertenezcan a bandas rivales.”
Abunda sobre este riesgo: “Pueden hasta asesinar a los políticos que no se dejan comprar. Es claro que vamos a ver más violencia política como parte de esa pugna por los espacios y eso se va a ver más en el ámbito municipal, donde no se descarta el asesinato de jefes de policías que no responden a sus intereses.
“Ese tipo de violencia político-institucional normalmente se acentúa en periodos electorales, y después de la elección baja un poco. Eso ocurre en todo el planeta cuando se tienen grupos criminales descontrolados. Ocurre en Siberia, en China y en muchas otras partes del orbe.”
Esto no sólo ocurre en tiempos electorales, dice, sino que a los grupos de criminales les da por acusar a políticos o servidores públicos de proteger a determinada banda, “bien por no dejarse comprar, por así convenir a su interés o por pertenecer a grupos adversarios. Esto ocurre en México, en Guatemala o en cualquier país con fuerte influencia del crimen organizado”.
Buscaglia considera que la expansión operativa de las bandas criminales y su capacidad de enfrentarse de igual a igual al Estado (en el caso de Jalisco su poder podría ser superior) “se determina por el poder patrimonial (económico) y político del crimen organizado. La suma de esos dos factores le permite la expansión y la acumulación de poderío armamentista”.
Por eso vuelve a cuestionar al sistema mexicano y su vulnerabilidad frente a la delincuencia: “La democracia mexicana es una farsa. La democracia mexicana está muerta debido a que no hay acceso a la justicia y porque la elección la determina el dinero ilícito. ¿Tú sabes que nueve de cada 10 pesos que gasta un candidato proviene de fuentes ilícitas? Es ahí donde se desarrolla el caldo de cultivo para la corrupción de los partidos”.
Y especifica que cuando indica que para erradicar al crimen organizado se tiene que acabar también con su ala empresarial, “no me refiero de las cuentas bancarias, hablo de sus estructuras físicas que operan en forma abierta, que tú las puedes ver: son los lugares de almacenamiento, instalaciones, flotillas de transporte, fábricas que usan para obtener insumos y operar”.
Falla estratégica
Un militar retirado a quien consultó Proceso Jalisco y cuyo nombre se acordó mantener en reserva, señala que si un grupo de fuerzas federales de asalto ya iba tras El Mencho, lo que falló fue la estrategia y seguir los protocolos para estos casos.
Indica que cuando se avanza en acciones de inminente peligro, como era el caso, al frente o a la par de las unidades aéreas siempre se desplazan por tierra vehículos artillados y blindados, capaces de resistir balas o ataques con armas de gran poderío y tripuladas por el menor personal posible.
Agrega que en ningún caso se lanza al frente de un escuadrón como ése a la aeronave con paracaidistas. Incluso, si se envió ésta debió resguardarse mejor, porque los efectivos quedan vulnerables en el descenso o ante una emboscada.
Comenta que a los paracaidistas en el aire se les denomina “patos”, porque son fáciles de cazar.
Como tercer punto, dice que la aeronave con “los patos” siempre va en la retaguardia y espera las indicaciones de la avanzada aérea y terrestre, pero en este caso, por lo que se ha dicho hasta ahora, nada de esto ocurrió.
El entrevistado también cuestiona que el helicóptero derribado no contara con respaldo de tropas en tierra, situación que califica de incomprensible.
También queda otra duda, apunta: por qué ninguna autoridad municipal o estatal pudo advertir sobre el riesgo al que se exponían las tropas federales, si hace apenas unos meses la Fuerza Única Regional intervino a la policía de Casimiro Castillo y se hizo cargo de la seguridad en ese municipio, que por cierto colinda con Villa Purificación. La emboscada contra el helicóptero militar se efectuó en la localidad de Villa Vieja, a menos de nueve kilómetros de la mancha urbana de Villa Purificación y en sus límites con Casimiro Castillo.








