“Sobre Negro”

Dedicado no sólo a conservar las 19 esculturas urbanas que conforman la Ruta de La Amistad, sino también a detonar proyectos que las vinculen con el público y la creación contemporánea, Luis Javier de la Torre, presidente del Patronato Ruta de la Amistad, inició en febrero de este año el nuevo ciclo de Intervenciones de la misma Ruta con un programa curatorial a cargo de Michel Blancsubé.

Centradas principalmente en la fascinante escultura inmersiva que realizó el uruguayo Gonzalo Fonseca para la Olimpiada de 1968 en la Ciudad de México, las Intervenciones, por la importancia y resonancia internacional que ha adquirido el creador conceptual de la Ruta –el escultor Mathias Goeritz (1915, Alemania-1990, México)–, se han convertido en una eficaz plataforma de legitimación artística que exige una rigurosa evaluación de los proyectos, firmas y galerías vinculadas con la ella.

Conocido por su desempeño profesional como curador de la Colección Jumex, Michel Blancsubé (Francia, 1958) inicia Intervenciones con una propuesta curatorial de concepto difuso y estética efectista. Sustentado en un discurso que ofrece abordar tanto el desarrollo de conciencia que provoca una muerte cercana como la evocación del infierno que se vive en la tierra, su proyecto no cumple lo prometido, limitándose al protagonismo de una detonación de pólvora cubierta por grafito.

Titulado Sobre Negro, y basado en un discurso que afirma: “Recibir un sobre negro no suele ser, en principio, una buena señal. Generalmente trae consigo el anuncio de un deceso”, el proyecto se ubica en la escultura de Fonseca –conocida también como Torre de los Vientos, frente al Centro Comercial Perisur– y está integrado por el residuo visual de tres acciones realizadas por sus correspondientes creadores, entre las cuales sobresale por su invasivo y simplista protagonismo la de Mario de Vega.

Responsable de la idea de provocar una explosión para expandir polvo de grafito al interior de la Torre, De Vega (México, 1979) lo intervino dibujísticamente con el apoyo de un profesional en juegos pirotécnicos. Por las diferentes intensidades de la detonación, el grafito estampó manchas y enfatizó campos que evidencian los accidentes y dimensiones de las paredes. Convertida en un híbrido entre la realidad y la ficción, la escultura de Fonseca alberga, también, las marcas realizadas sobre un volumen geométrico por Juan Pablo Macías (México, 1974) que transcriben fragmentos de El sacerdote y el diablo de Dostoyevsky, y el testimonio casi imperceptible de cobre líquido esparcido en el piso por Arturo Hernández (México, 1978).

Abierta al público todos los sábados de 12 a 18 hrs., La Torre merece, por su beneficio legitimatorio, una explicación curatorial que justifique la mediocridad de las acciones.