El Cuerpo que blinda (y cobra) a Rosario Robles

Entre marzo y diciembre de 2014, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol)  pagó 3 millones 13 mil pesos al Cuerpo de Vigilancia Auxiliar y Urbana del Estado de México (CVAUEM), dependiente de los Cuerpos de Seguridad Auxiliares del Estado de México (Cusaem), por los servicios de seis escoltas y dos motopatrulleros para la titular de la dependencia, Rosario Robles Berlanga.

Mediante una solicitud a transparencia, Proceso obtuvo una copia del contrato de adjudicación directa número 411.412.33801.023/2014, celebrado entre la directora general de Recursos Humanos de la Sedesol, Sonia Zaragoza González, y el representante legal del CVAUEM, Joel Canchola Herrera, en febrero de 2014 bajo el concepto de “servicio de vigilancia y seguridad y escoltas en motocicletas del periodo comprendido de marzo a diciembre de 2014”.

Según el documento, la corporación cobró entre 147 mil 745 y 157 mil 594 pesos por quincena para “faciliatar (sic) la pronta movilización de la C. secretaria, en la realización de diligencias oficiales”. Asimismo, estipula que se asignarán cuatro escoltas y dos motopatrulleros a la protección de Robles, más dos escoltas adicionales bajo el concepto de “protección de funcionario”.

El CVAUEM hizo pagar a la Sedesol mil 402 pesos diarios por cada escolta y  motopatrulleros asignados a la protección de Robles Berlanga, indica el contrato.

Y aun cuando se desconoce cuánto cobran los empleados del Cusaem, la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana mexiquense indica que un policía estatal de rango R-3 –el más bajo– percibe 8 mil 787 pesos cada mes, equivalente a 292 pesos diarios, mientras que el uniformado de mayor rango, el R-1, recibe un salario neto mensual de 10 mil 850 pesos –361 pesos diarios–.

Sin embargo, la Sedesol pagó al personal del Cusaem contratado una cantidad similar a la que recibe un mando superior de la policía estatal del Estado de México de rango 29-F: 48 mil 110 pesos mensuales, equivalente a mil 603 pesos diarios.

“Los elementos que pertenecen a la corporación que represento son seleccionados y reclutados previa aplicación de estrictos exámenes psicológicos, psicométricos, físicos y medios, así como antidoping y constancia de no antecedentes penales; cosa que no ocurre con las demás corporaciones homólogas”, subrayó el comandante Mauricio Romano Torres, jefe de la región operativa 35 de los Cusaem, en una nota adjunta al contrato.

Romano Torres presentó el escrito en respuesta a la “atenta solicitud” de la Sedesol “respecto de los servicios de seguridad y vigilancia armada que la región operativa que represento se encuentra en disposición y capacidad de brindar en las instalaciones de la secretaría que tiene a bien usted representar”.

El valor total del contrato ascendió a 17 millones 776 mil pesos, ya que no solamente incluyó la seguridad personal de Robles Berlanga, sino también la vigilancia de distintas instalaciones de la Sedesol en la Ciudad de México: sus oficinas centrales, ubicadas en distintos puntos del Paseo de la Reforma, pero también el Centro de Desarrollo Infantil Montes Azules, en la colonia Narvarte y el almacén general de La Noria, en la delegación Xochimilco.

Para el resguardo de los edificios, la Sedesol desembolsó más de 14 millones de pesos adicionales entre marzo y diciembre de 2014, los cuales se repartieron entre los 89 agentes y patrulleros de los Cusaem desplegados en los inmuebles de la Sedesol: 511 pesos por día, según el contrato.

Pagos exentos de impuesto

En su nota, el comandante Romano expuso que fue un buen negocio para la Sedesol: “El precio real actual es considerablemente más alto, COSTO QUE NO CAUSA IVA (sic), en virtud de que los servicios obtenidos por los diversos usuarios de parte de nuestra corporación son considerados legalmente para nuestra entidad como pago de derechos y por tanto están exentos del mencionado impuesto”.

Lo anterior queda resaltado en la cuarta cláusula del contrato, la cual exenta a la Sedesol del pago de impuestos, ya que los Cusaem tienen “una función de derecho público, en su calidad de ente público perteneciente a la Administración Pública del Estado”.

El personal del CVAUEM se encargaba del resguardo de bienes y personas privados, así como de “proteger y vigilar edificios públicos o privados, inmuebles industriales, instituciones bancarias, comercios o bienes propiedad de personas físicas, jurídicas y colectivas… (así como)  la vida e integridad física de las personas y salvaguardar sus bienes”.

En los edificios de la Sedesol incluidos en el contrato, los agentes pagados llevaron el control de ingreso de personas y se encargaron de impedir el acceso a “vendedores, agentes de ventas, boleros, promotores, repartidores, mensajeros, cobradores y a todos aquellos que realicen actividades similares”.

Asimismo, revisaban “de manera sutil y con respeto absoluto” las mochilas y bolsas del personal de la dependencia federal y los visitantes, así como las cajuelas de los autos, con excepción de los asignados a los altos funcionarios”, para detectar armas de fuego y artefactos prohibidos.

Un dato importante: la Sedesol también le encargó a los elementos de la CVAUEM vigilar a sus propios funcionarios para detectar probables actos ilícitos. El propósito: prevenir “violencia en el lugar de trabajo, hurtos internos, robos, actos delictivos, sabotaje, delitos cibernéticos, actividades de comercio informal, ingesta de bebidas embriagantes, fumadores, accidentes, incendios, etcétera”.

Expertos en contención

El anexo técnico del contrato estipuló que los agentes estarán “debidamente aseados en su persona”, con “calzado, equipo limpio y en óptimas condiciones operativas”.

Así, las mujeres de los Cusaem están obligadas a tener el cabello recogido y a maquillarse; pueden traer “pendientes discretos”. Con respecto a los hombres, deben llevar el cabello corto, la barba rasurada y el bigote recortado.

“Ante la presencia de líderes y militantes de organizaciones sociales en las inmediaciones de las instalaciones de la secretaría de manera inmediata se cerrarán todos los accesos, impidiendo con esto la entrada de toda persona ajena a las instalaciones en donde se presente dicha contingencia, procediendo el personal armado, a su desarme, permaneciendo en estado de alerta y en espera de órdenes”, precisa el contrato

Y añade: “Por ningún motivo se contestarán las agresiones sin importar su naturaleza”.

En su nota, Romano abundó que gracias a los cursos de capacitación impartidos, sus “elementos” se convirtieron en expertos en el manejo de “contingencias socio organizativas”.

Los secretos de Rosario Robles serán bien guardados: el contrato contiene una cláusula de confidencialidad, en la que la corporación se compromete a “no divulgar por escrito, verbalmente o por cualquier otro medio la información que obtenga para el desarrollo del presente servicio y mantener en la más estricta confidencialidad los resultados parciales y finales del mismo”.

Según el Portal de Obligaciones y Transparencia (POT), en 2012 la Sedesol otorgó al CVAUEM un contrato por adjudicación directa por el concepto de “vigilancia y seguridad” entre febrero y diciembre, por el cual desembolsó la cantidad de 11 millones 224 mil 320 pesos.

Tres años después, la dependencia que encabeza Robles Berlanga adjudicó el contrato número 411412338011062015 al CVAUEM por el mismo concepto, para el periodo de marzo a diciembre de 2015.

El monto total del contrato asciende a 18 millones 522 mil pesos, lo que representó un incremento de 800 mil pesos en comparación con el precio que pagó en 2014. El incremento fue de más de 7 millones, comparado con lo que la Sedesol  pagaba al CVAUEM durante el sexenio de Felipe Calderón.