El México cruel de Rafa Lara en “Aquí no pasa nada”

Una ficción cinematográfica de apenas 16 minutos bastó al director Rafa Lara para mostrar al mundo la realidad de un país doliente que se anega en el cinismo y los crímenes, desde el sexenio de Felipe Calderón. Aquí no pasa nada es un corto triunfador en España sobre el autismo político, la censura informativa y, según vislumbra el cineasta, los violentos actos contra la familia nacional.

Escrito, dirigido y producido por Rafa Lara, el cortometraje Aquí no pasa nada quedó entre los 50 mejores mundialmente del certamen Short of the Year obteniendo mención especial del jurado.

No obstante su agradecimiento, el cineasta mexicano sólo pretende que esta historia ficticia suya de 16 minutos sirva para denunciar cómo el crimen organizado ha impuesto “sin piedad” su ley contra la gente de escasos recursos, y las autoridades “no hacen nada al respecto”. Abunda:

“El titulo viene de lo que creo ha sido la política gubernamental del último sexenio panista, pero no exclusiva de Calderón. Se establece, sobre todo en el exterior, la política del aquí no pasa nada y todo es minimizar como si (esos problemas) fueran cosas aisladas: se compra a la gran mayoría de los medios de comunicación para que no informen”, expresa.

El reconocimiento se le notificó el jueves 23.

Dos días antes, su fuerte y duro relato obtuvo la Diosa de Plata por Mejor Cortometraje en la 44 edición de los Premios Pecime de la prensa mexicana.  Lo filmó en febrero de 2014.

Aquí no pasa nada “es un poderoso retrato cinematográfico de lo que miles, o incluso millones, de familias están sufriendo actualmente en muchas regiones de México, donde el estado de derecho ha desaparecido y en su lugar, los poderosos y violentos grupos del crimen organizado liderados por el narcotráfico han impuesto su ley extorsionando, secuestrando, violando, desapareciendo, torturando o asesinando impunemente a quien se oponga a sus objetivos, incluso a la gente más humilde”.

Short of the Year (El corto del año) es organizado por Promofest, una plataforma de promoción y distribución de obras audiovisuales apoyada por el gobierno de España, consistente en 50 envíos gratuitos a festivales del planeta.

También realizador de los largometrajes Cinco de Mayo, La batalla (la más costosa producción en la historia el cine mexicano), Labios rojos, El quinto mandamiento y La milagrosa, Rafa Lara asegura que Aquí no pasa nada “sin duda es un proyecto cinematográfico difícil de ver, dolorosamente real”; pero va sustentado por un minucioso estudio de la realidad mexicana asesorado por especialistas del tema, “como la reconocida doctora en ciencias sociales Rossana Reguillo”, del Sistema Nacional de Investigadores.

El elenco lo componen Julio Casado, Alonso Echánove, Miguel Mena, Ramón Medina, Antonio Monroi, Karelia Romero y Marifer Santillán.

Las productoras son Cine Feroz, INDIE Estudios Cinematográficos y Equis Cosa Estudio. Daniel Blanco Villanueva es el director de fotografía.

Aquí no pasa nada ganó el premio de Derechos Humanos en el Cine  en el Festival de Guanajuato y también fue reconocido en el Oaxaca Film Fest. Una vez finita su proyección por festivales, Lara desea subirlo a YouTube:

“Tengo la esperanza que para cuando ocurra, esa realidad que planteo ya no esté, pero parece que no va a ser así… La violencia no sólo va a continuar, sino que se va a recrudecer porque de ninguna manera se están atendiendo las causas reales de la violencia.”

Los premios no son su objetivo; quizás, un parámetro:

“Se siente muy bien y se agradecen las preseas, pero lo más importante para mí es que estoy aportando mi granito de arena en la lucha social por la terrible situación por la que pasa nuestro país. Me niego a ser un militante de redes sociales. Todo mundo cuando quiere despotricar algo, creen que con las redes sociales ya cumplieron su cuota de indignación y de lucha social, y yo no creo en eso, yo creo que hay que pasar a la acción.”

Sin anestesia

Rafa Lara egresó de la carrera de ciencias de la comunicación del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara.

Recuerda cómo su corto-ficción deseaba contar “de inmediato”, una vez que en otra época “cierto estrato social decidía irse al secuestro, a la extorsión en contra de  los ricos de una manera muy enferma, sin duda, como justificándose de que los millonarios eran los que nos robaban y eran los que nos tenían pobres”.

No es justificación “en absoluto”, esclarece; “pero, bueno, era parte de la psicopatía del secuestrador y del extorsionista… y ahora, en los últimos años en México se ha desarrollado una violencia que no distingue clases sociales, sexo ni edades, ni ninguna condición”.

De tal dolor prácticamente “parió” Aquí no pasa nada.

“Nace de la angustia. Y de la indignación que me provoca ver lo que está pasando en muchas partes del país. De acuerdo a datos oficiales, en más del 60% del territorio nacional se llevan a cabo este tipo de actos de intimidación y extorsión a la gente, lo cual habla de un Estado fallido. Porque el Estado falla en su primera función, que según yo es garantizar la seguridad física de sus habitantes. Evidentemente estamos hablando de un Estado fallido.”

Y es lo que refleja Aquí no pasa nada.

–¿Qué lo impulsa a llevar tan fuerte historia a la pantalla grande?

–Tengo una formación como comunicólogo y en el análisis político y social, desde siempre me han interesado los temas políticos del mundo y por supuesto, los de mi país. Me informo de las cosas que ocurren; pero en los últimos años, lo que nos llega es realmente aterrador y no sólo por los medios de comunicación, sino también de parte de familiares y conocidos que radican, por ejemplo, en Michoacán…

El acceso a este tipo de anécdotas es absolutamente terrible, dice.

“Un año antes de que surgieran las autodefensas en Michoacán me di cuenta… Me decía que no era posible que lo que estaba ocurriendo no saliera en las noticias. Las autodefensas no es un fenómeno que haya ocurrido en el 2014, viene de mucho tiempo atrás y tiene que ver con el halo de impunidad y de falta de acción del sistema de justicia mexicano. Así que al enterarme de estos hechos terribles, escribí el relato.”

El público que ha visto Aquí no pasa nada le manifiesta que “es durísimo y les contesto a todos lo mismo: que me vi light, porque hay anécdotas y situaciones más aterradoras que han ocurrido en estados donde la sociedad civil está totalmente a expensas del crimen organizado, el cual  gobierna e impone su ley, por la vía de la fuerza”.

Para la cinta trató de encontrar una historia “digamos micro y a partir de esa historia micro, de los más desposeídos, de los más vulnerables, hablar de las condiciones de las mujeres”; una realidad “evidentemente difícil para todos”, pero “siendo mujer o, peor aún, siendo niña, es terrible porque están en medio de una guerra como en la que estamos” los mexicanos.

–¿Cómo ha sido la reacción y el comportamiento del público con esta historia tan realista?

–Primero que nada, la historia atrapa enseguida a todo el mundo porque sigue teniendo esos elementos intrínsecos digamos de la artesanía cinematográfica.

“Es una película ‘disfrutable’ para el público, la historia atrapa a la gente desde el primer minuto hasta el final. Al cortometraje se le ve como un género menor, ‘de estudiantes’, ‘de directores aprendices’; aunque yo lo veo como un formato con fortalezas diferentes al largometraje…”

En segundo término, Rafa Lara dilucida que “las personas en todos los foros y festivales que se ha presentado al corto reflexionan y quieren hablar, expresarse, y para mí ahí es donde se cumple el objetivo”. Es, pues, “un corto que hice para que se entienda. Que mueva. Para que le ponga a la gente un golpe de realidad. Muchos dicen que eso ya lo sabemos con las noticias, y por lo mismo, como estamos muy anestesiados, para mí con Aquí no pasa nada es una manera de quitarnos esa anestesia a través del lenguaje de la ficción”

Concluye:

“La respuesta de la gente es muy impactante. A la gente  le provoca  por un lado esta cosa contradictoria de decir: ‘Cinematográficamente lo disfruté’, pero manifiestan que lo que se cuenta es… aterrador.”

Por ser una cinta dura, le dicen: “Mira, me gustó, pero no quiero presentarle algo así a mi público, es duro…”. Surge su credo:

“Siempre he dicho que el cine hay que hacerlo por las razones correctas, yo no hago cine ni para ser morboso ni para ganar premios; hago cine porque es una necesidad de mi alma. Pero se siente muy bien cuando eres reconocido. El premio más contundente que un cineasta puede tener es la continuidad, que siga filmando… Todo mundo puede hacer una película; pero si por alguna razón ya no haces más, allí hay algo que cuestionar…”

Rafa Lara no ha parado de filmar. Finaliza:

“Soy cineasta y mi herramienta es el cine, y a partir de ahí es que pongo mi granito de arena que tal vez sea muy pequeño, pero que contribuye no sólo a denunciar, porque el corto contiene una gran fotografía…

“Hay un nivel de cinismo porque a muchas de nuestras autoridades no les importa lo que los mexicanos opinen o si salen a marchar; pero sí les importa mucho lo que se diga en el exterior porque allí se desenmascara la mentira. De ahí que haya que presionar en el exterior para que cambie la situación y el gobierno atienda las causas de la violencia, que son la pobreza y la falta de un sistema de justicia eficiente. Y es el objetivo que busco.”