Discreto en su actitud, Carlos Ashida fue un protagonista relevante en la construcción del escenario post-conceptual del arte mexicano. Coleccionista, galerista y funcionario, Ashida destacó en la década de los noventa como un promotor libre y audaz que no se limitó a las estéticas apropiacionistas que imperaban en el Distrito Federal.
Activo en la Ciudad de Guadalajara, Ashida se sumó a la vitalidad artístico-comercial que existía en esa época en la capital tapatía apoyando la creación, el pensamiento y la comercialización de las nuevas y conceptuales tendencias artísticas. Conocido desde entonces por su desempeño en el Departamento de Educación Pública del gobierno de Jalisco, por su participación como jurado en eventos nacionales –como la Sección de Pintura del Salón Nacional que organizaba el Instituto Nacional de Bellas Artes–, y por su presencia y colaboración en Expo Arte Guadalajara –primera Feria Mexicana de Arte Contemporáneo de resonancia internacional en la que también participaron los curadores Patrick Charpenel y Guillermo Santamarina–, el promotor, en su carácter de curador y galerista, representó y difundió firmas que si en los noventa eran desconocidas, ahora gozan de gran prestigio internacional: Francys Alys, Gabriel Orozco, Abraham Cruzvillegas.
Pionero en la vinculación entre el mercado, el trabajo curatorial y la difusión museístico-gubernamental, Ashida destacó en los noventa como un curador de estéticas potentes y atrevidas. Coleccionista del espléndido pintor y escultor Germán Venegas, en 1992 colaboró con el equipo del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México (MAM) en la muestra Polvo de imágenes del artista mencionado. Promotor comercial de estéticas post-conceptuales a través de su galería Arena México ubicada en Guadalajara, en 1995 curó, en conjunto con Charpenel, la emblemática muestra Acné o el nuevo contrato social ilustrado que exhibida también en el MAM legitimó y anunció el predominio institucional y comercial de estas poéticas con obras de Cruzvillegas, Eduardo Abaroa y Sofia Taboas. En lo que concierne a las poéticas bidimensionales, los dibujos de Daniel Guzmán y la obra en papel de Pablo Vargas Lugo evidenciaron un cambio rotundo en los valores artísticos.
Director del Museo Carrillo Gil de la Ciudad de México de 2002 a 2007, Ashida fue también pionero en la controvertida incorporación de un galerista como funcionario museístico. Cuestionado en su gestión por la inclusión en el programa de exposiciones de creadores relacionados con la galería que fundó, el curador no se limitó en el fortalecimiento de vínculos entre el mercado y la difusión museística gubernamental. Dedicado actualmente al trabajo de curador en jefe en el Instituto Cultural Cabañas en Guadalajara, Carlos Ashida murió prematuramente el lunes 20.








