Las promesas de la literatura mexicana

A la lista de 10 escritores de renombre representando a las letras nacionales en la Feria del Libro de Londres, se sumó otra: la de 20 menores de 20 años y mayores de 40, reunidos en una antología que fue presentada en un evento el miércoles 15 en esa ciudad, en el marco del Año Dual México-Reino Unido. Proceso buscó a los literatos jóvenes para que hablaran de esta selección –que los coloca como las promesas literarias hoy–, y al director de Publicaciones del Conaculta, Ricardo Cayuela, encargado del jurado que integró la lista.

El acto pasó prácticamente desapercibido. Y es que en la presentación de la antología de 20 jóvenes autores del proyecto México 20, seleccionados por un jurado de Conaculta (con apoyo del Consejo Británico y el Hay Festival) para representar a nuestro país en la Feria del Libro de Londres, sólo asistieron tres de ellos y no de manera oficial: Laia Jufresa, Valeria Luiselli y Eduardo Rabasa.

Este último, fundador de la editorial Sexto Piso, además de otros cuatro narradores, Nicolás Cabral, Emiliano Monge, Antonio Ortuño y Carlos Velázquez, coincidieron, en entrevistas por separado, que como en toda lista –además de polémica–, siempre faltarán más escritores de los escogidos, y que la antología México 20. New voices, old traditions (Pushkin Press, edición en inglés), que reúne fragmentos de cada uno de los 20, sirve para dar una pista a los editores extranjeros y del país acerca de lo que ocurre hoy en la literatura mexicana.

De hecho ya hay varias ofertas de traducción en el extranjero (ver Recuadro).

Los enlistados, mayores de 20 años y menores de 40, son: Juan Pablo Anaya (1980) , Nicolás Cabral (1975, nacido en Argentina), Verónica Gerber (1981), Laia Jufresa (1983), Luis Felipe Lomelí (1975), Brenda Lozano (1981), Valeria Luiselli (1983), Fernanda Melchor (1982), Emiliano Monge (1978), Eduardo Montagner Anguiano (1975), Antonio Ortuño (1976), José Pergentino (1981), Eduardo Rabasa (1978), Antonio Ramos Revillas (1977), Eduardo Ruiz Sosa (1983), Daniel Saldaña París (1984), Ximena Sánchez Echenique (1979), Carlos Velázquez (1978) y Nadia Villafuerte (1978).

El único escritor incluido que ya falleció es Gerardo Arana (1987-2012).

Así, la edición México 20. New voices, old traditions fue presentada el 15 de abril en el marco del año dual México-Reino Unido (que se celebra todo el 2015), por Cristina Fuentes –directora de Hay Festival en América–, Julio Trujillo–director de Producción de Conaculta– y el narrador Juan Villoro, este último uno de los 10 escritores de renombre de la delegación mexicana asistente a Londres, encabezada por Elena Poniatowska; además de Roger Bartra, Carmen Boullosa, Lydia Cacho, Francisco Hinojosa, Enrique Krauze, Tedi López Mills, Pedro Serrano, y Jorge Volpi.

El acto resultó un evento informal en un restaurante de comida mexicana, en donde coincidieron tres de los 20 jóvenes –Luiselli, invitada especial por la feria como “Autor del día”–, Jufresa, y Rabasa, representantes de sus respectivas editoriales.

México 20. New voices, old traditions es una modesta edición de portada colorida en formato de bolsillo (318 páginas), con prólogo de DBC Pierre y Cristina Rivera Garza. Proceso se dio a la tarea de buscar a los autores y logró hablar con cinco de ellos sobre la selección.

Antonio Ortuño

A diferencia de sus compañeros, el jalisciense Antonio Ortuño, autor de la novela El buscador de cabezas (2006), explicó que lo sondearon sobre la posibilidad de viajar a la Feria de Londres, pero que se negó, debido a que coincidía con la presentación de su más reciente libro de cuentos, Agua corriente (2015), presentado en Arequipa, Perú. Fue un fragmento de esa edición el que publicó en la antología inglesa:

“A mí directamente me sondearon para ver si podía ir, hablé con Julio Trujillo y le comenté que no podía, agradecí la invitación y ahí quedó la cosa, porque ya tenía el compromiso de Perú, aunque vi en muchos lados que la gente dedujo que iba a haber una presentación con los 19 autores (ya que Arana falleció), pero no entendí ni llegué a pensar que nos iban a llevar a todos en bola, hará un poco más de dos meses de esa invitación.”

Ortuño, quizá uno de los de más larga trayectoria de los 20 antologados, tiene entre sus obras las novelas Recursos Humanos (2007) –que lo hizo finalista del premio Herralde de Novela–, Ánima (2011), y La fila india (2013), y cuentos como El jardín japonés (2007),  y La Señora Rojo (2010), además de que algunas de sus obras han sido traducidas al inglés, francés, rumano, alemán e italiano.

–¿Cómo fue la selección del texto que aparece en la antología?

–Juan Villoro fue quien se puso en contacto conmigo y me pidió algunos textos, me sugirió que fuera un relato o fragmento de novela que considerara y le mandé una especie de antología de relatos, y de ahí fue que salió.

–¿Qué le parece la lista, conoce a todos los que están?

–Como en toda selección habrá polémica, pero puede servir como una especie de primer guía, para mí es obvio que ahí no se agota la literatura mexicana actual, sencillamente es una especie de muestrario o de selección para que se dé ese primer contacto con las letras de nuestro país, es una antología como muchas otras. A un editor mexicano esta antología en inglés le dará una pista porque la mayoría en términos generales somos autores que venimos publicando y no hay autores inéditos rigurosamente hablando.

“He leído a unos quince o dieciséis de los antologados y había oído hablar prácticamente de todos, incluso los que no he leído, para mí es también una posibilidad de conocer a gente que está escribiendo en México.” También explicó que aparte de Agua Corriente acaba de entregar “Méjico”, una novela sobre dos historias que abordan la de España a causa de la Guerra Civil y que espera se publique este año.

Eduardo Rabasa

Politólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México, Rabasa, quien nació en la Ciudad de México, ha hecho labor de traducción de obras de escritores como Morris Berman, George Orwell y Somerset Maugham –aunque confesó alejarse por el momento de eso–. Es autor de la novela La suma de los ceros (2014), la que le valió estar en la lista, y editor en Sexto Piso.

Como uno de los tres que asistieron a la presentación de México 20. New voices, old traditions, comentó:

“No fui como autor, lo que sucedió es que la editorial en la que trabajo quedó en la bolsa de las 15 editoriales mexicanas que viajaron a la feria a raíz de un concurso público, y así fue como estuve en la presentación de la antología. Estuvo bien, hubieron unas 250 gentes, entre editores y agentes literarios, a todos les dieron un ejemplar y me pareció buena promoción. En la presentación hablaron Julio Trujillo, Cristina Fuentes y Juan Villoro, quien  habló un poco de la experiencia que había sido la selección de los veinte autores, porque a su juicio la narrativa mexicana estaba en un muy buen momento, y básicamente ese fue el acto.

“No hablé, no hablamos ninguno de los tres antologados, más bien estuvimos parados al lado de los oradores casi todo el tiempo. Fue muy breve, era una fiesta realmente y la cuestión era más bien convocar a la gente y que se llevaran los libros.”

Sobre la lista de los 20 autores en la que se encuentra, dijo que estaba consciente de que en su caso ha habido molestias porque lo ven más como editor que como autor, “pero respeto el punto de vista, como dijo Villoro, ‘nadie está diciendo que son los únicos veinte’, es una muestra para captar la atención, para mí más allá de la satisfacción de estar ahí mencionado es que la literatura mexicana reciba atención.

“Sé del caso de una editorial muy grande que ya contrató para publicar en español a tres de los antologados que previamente estaban en editoriales muy pequeñas, así que está muy bien.”

Carlos  Velázquez

Por su parte, el coahuilense Carlos Velázquez, autor de la novela La marrana negra de la literatura rosa (2010), del cual se tomó un fragmento para la antología, calificó esta edición como un “registro de un momento” cuyos autores se asentarán según su producción y aceptación del lector:

“Para mí hacer un viaje carece de importancia, el viaje lo tenía que hacer la obra y así lo hizo, el traslado de un autor vale la pena cuando el libro está colocado, de otra manera  de qué sirve irte a encerrar tres días. Y pienso que más allá de la antología, lo importante sería hacer una traducción de al menos un libro de cada uno de los veinte, eso valdría la pena, la antología es una punta de lanza para abrir brecha en el mundo.

“Ser parte de un listado tiene distintos significados y niveles, no olvidemos que las editoriales son negocios, se dijo con cierta ironía que se prefiguraba un pre- canon, y no es que sea una imposición, no es imperativa, marca un rumbo. Creo que mientras los autores vayan produciendo y los lectores recibiendo, quizá ese canon podría asentarse, me parece más un registro del momento.”

–¿Ha leído a sus colegas antologados?

–No los conozco a todos en persona, ni los he leído a todos, honestamente de algunos  ni sabía que existían, conozco de Brenda Lozano, de Monge, de Ortuño, Valeria, Saldaña París, con algunos de ellos sí tengo contacto personal, estoy leyendo actualmente a Eduardo Rabasa, y estoy por leer a Nicolás Cabral.”

–¿Qué futuro le ve a los autores de la lista?

–Por el momento tengo entendido que viajaremos al Hay Festival de México que se hará en octubre, y de la editorial Mal Paso de España me pidieron un cuento para una antología que entiendo es un buen resultado de la publicada por Pushkin Press, y estoy viendo alguna selección para la misma, además espero a título personal publicar este año mi novela “El corrido del Santo Madero”.

Emiliano Monge

Para este escritor no resulta para nada polémica la selección de los 20 México 20,  sino los que faltan.

“Igual si fuera de cuarenta lo sería y de todas formas sería válida”, comentó el defeño Emiliano Monge, autor de Arrastrar esa sombra (2008), Morirse de memoria (2010) y El cielo árido (2012).

“Lo que es cierto es que la antología generó mucha noticia y fue importante porque agentes y editoriales extranjeras estuvieron en la presentación, hasta donde tengo entendido. Las listas siempre son polémicas pero no puedes acusar de nada que no sea el mero gusto, ni poner en tela de juicio a los jurados. Mi agente me dijo que en la feria hubo una muy buena recepción en particular de los autores que estamos en la antología.”

–¿Ya tiene el libro?

–No, solamente por fotos y creo que quedó bien, supongo que la harán llegar poco a poco, hasta donde tengo entendido la mayoría todavía no la tiene.

–A su juicio, ¿de qué les sirve estar en una lista así en México?

–Yo creo que esta lista en México no significa nada porque en teoría los editores nos conocen a los veinte y a todos los demás, pero para las extranjeras sí, pienso que una lista de cincuenta o una de tres sería menos polémica, porque en veinte parece que caben muchos pero en realidad son pocos.

–¿Conocía las obras de sus colegas?

–He leído por lo menos a dieciséis y todos hacemos cosas diferentes, creo que hay un valor estético y literario en cada uno y por supuesto hay gente que falta, yo diría Paulette Jonguitud, Daniela Tarazona, Javier Beltrán, pero no están por azar. Al final para lo que sirve una antología es para abrir puertas, y a veces significa mucho más para los ausentes que para los que están  nombrados.

El escritor explicó que actualmente  trabaja en su novela “Las tierras arrasadas” que espera salga en septiembre por Random House Mondadori,   y trata sobre lo que considera el holocausto del siglo XXI: la migración.

Nicolás Cabral

Arquitecto por la Universidad de Guanajuato, nació en Córdoba, Argentina, aunque ha vivido toda su vida en nuestro país. Recientemente publicó su primera novela, Catálogo de formas (2014), y está por publicar un libro de cuentos, “Las moradas” en la editorial Periférica (un fragmento está en la edición de Pushkin Press). Es director editorial de la revista La tempestad. Para él la antología es un ejercicio interesante siempre y cuando no se institucionalice:

“La antología en sí da una visibilidad que de otra manera no se tendría, de todos soy el que comencé a publicar más tardíamente y escribo una literatura con un público no muy amplio, así que una antología como ésta pienso que tiene beneficios en términos de difusión.

“Como el límite de edad es muy arbitrario, me considero más cercano de la siguiente generación que en la que me colocaron, creo que si México 20 logra abrir alguna puerta para la lectura de calidad en nuestro país, más allá de los antologados, eso será mucho más importante que los nombres que aparecen en la lista.”