Historia ambigua

Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) es uno de los escritores españoles más reconocidos. Ha escrito novelas, relatos, ensayos, artículos periodísticos y diarios, entre otros. En su obra narrativa destacan las novelas El invierno de Lisboa (1987), El jinete polaco (1991), Ardor guerrero (1995), Plenilunio (1997), Sefarad (2001) y La noche de los tiempos (2009), así como la colección de relatos Nada del otro mundo (2011). También ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Nacional de Literatura, el Premio de la Crítica y el Premio Planeta, por citar algunos.

Su más reciente novela, Como la sombra que se va (Seix Barral. Col. Biblioteca Breve; México, 2015, 531 p.) gira en torno a la preparación del crimen y el asesinato de Martin Luther King un 4 de abril de 1968 por James Earl Ray. Luego relata los cambios de identidad del homicida y huida a Lisboa, en donde estará pocos días hasta su captura en Londres. A este tema entrelaza la visita que hizo el joven Antonio Muñoz Molina en 1987 a Lisboa para terminar la novela que escribía en sus ratos libres.

En Como la sombra que se va Muñoz Molina realiza una descripción detallada del crimen y posterior periplo que le exigió un estudio exhaustivo de los archivos policiales. A partir de ellos hace un esbozo de la personalidad y el medio en que vivió Earl Ray, cuya infancia de pobreza e infelicidad en un entorno racista provocaron un odio hacia los afroamericanos y la ejecución de Luther King. La acción fue también una respuesta ante la amenaza de perder sus exiguos privilegios como blanco pobre. Por las huellas en el arma se determinó su responsabilidad y él se declaró culpable. Aunque en algunas confesiones y documentos que escribió afirmó que otra persona de nombre Raoul estaba implicada.

También Muñoz Molina realiza una reflexión sobre el acto de escribir que para él es seleccionar algunos sucesos y describirlos exhaustivamente. La narración resultante mostrará el sentido de lo ocurrido sin tener que incorporar la opinión del autor, que sesga la historia. Su posición la aplica en la novela, en donde recurre en las dos historias a enumeraciones y recuentos detallados que por lo abigarrados oscurecen la trama y su significación.

Como la sombra que se va está escrita con una prosa atrayente, pero densa, que hace que muchas de las anécdotas sean tediosas y resten interés a la narración. Después de la lectura queda la sensación de ambigüedad.