Elena Garro y su producción periodística

De acuerdo con la producción editorial inmediata, resulta compleja la elección de unos cuantos títulos para poner su información al alcance de los lectores. Pero esta miscelánea recoge cuatro obras que sin duda atraparán su interés, cada uno por su lado o en conjunto. Periodismo, teatro, poesía… una oferta literaria de primer nivel.

Profesora de literatura mexicana y latinoamericana en la Universidad de Nuevo México y autora de varias investigaciones sobre escritoras mexicanas, Patricia Rosas Lopátegui rescata a la destacada dramaturga, novelista, cuentista, poeta y guionista de cine, Elena Garro (1916-1998), como periodista.

El resultado de esa labor de estudiar los textos periodísticos de la autora de “La culpa es de los tlaxcaltecas” (1989) fue el libro El asesinato de Elena Garro. Periodismo a través de una perspectiva biográfica, publicado en 2006;  la segunda edición aumentada bajo el sello de la Universidad de Nuevo León circula ya en el mercado desde el pasado mes de marzo.

Ahora contine cien fotografías, y además de extender la información biográfica se incorporan nuevos textos de la autoría de Garro.

Rosas Lopátegui, nacida en Tuxpan, Veracruz (1954), ha dedicado otros dos volúmenes a contar la vida de Garro: Yo sólo soy memoria. Biografía visual de Elena Garro (Ediciones Castillo, 1999), y Testimonios sobre Elena Garro. Biografía exclusiva y autorizada de Elena Garro (Ediciones Castillo, 2002), y se ha ocupado de su producción teatral.

Expone:

“Elena Garro es una pionera del periodismo encubierto. En 1941 entró como presa común durante diez días a la cárcel de mujeres menores de edad y realizó un magnífico reportaje sobre las injusticias cometidas con las jóvenes. Es un verdadero estudio sobre la condición femenina en la sociedad patriarcal. Garro siempre luchó por los derechos de las mujeres. Si bien es cierto que las primeras colaboraciones de Elena Garro son valiosas –su entrevista con Lolita González de Reachi y sus textos sobre Isabela Corona y Frida Kahlo–, el reportaje sobre la Casa de Orientación para Mujeres ocupa un lugar privilegiado en su producción periodística. Su testimonio sobre el submundo del reformatorio femenino no sólo le dio reconocimiento y fama, sino que tuvo repercusiones: cesaron a la directora del penal por los abusos que se cometían en contra de las jóvenes prisioneras.

“Podemos decir que este reportaje fue su rito de iniciación y la primera vez que probó las delicias del éxito y la celebridad de haber logrado la justicia. Y como ‘lo increíble es verdadero’, algo muy similar ya había sucedido con su precursora medio siglo atrás. Elena Garro con su exploración sobre la cárcel de mujeres es, sin lugar a dudas, nuestra Nellie Bly (periodista estadunidense que en 1887 se dio a conocer entre el gran público al hacerse internar en un manicomio de su país). Además, sus contribuciones en el activismo político y social que la llevaron a escribir reportajes sobre el latifundismo en México y su lucha por la democracia en una época en donde la libertad de expresión no existía.”

–¿Qué aportó Garro como periodista?

–Su gran valentía e integridad. Elena Garro es un modelo a seguir. Una periodista comprometida con las causas de los desposeídos. Nunca pactó con el poder, nunca recibió prebendas del erario, por eso la eliminaron los poderosos y por eso los coludidos hoy en día con el poder siguen estigmatizándola.

De ahí que en el libro plantee que “Elena Garro no traicionó a la patria ni al pueblo, tampoco al movimiento estudiantil ni a la clase pensante mexicana”.

–¿Qué es lo nuevo en esta renovada edición de tu libro?

–Muchos materiales, no sólo de la autoría de Elena Garro, sino textos en torno a ella, con el propósito de complementar su vida y su obra. Garro es un personaje muy complejo y polifacético, por eso este volumen está muy corpulento. Esta segunda edición tiene mil noventa y cuatro páginas, y un acervo fotográfico de cien imágenes. Se recuperan no sólo sus artículos y reportajes sino que se incluyen reseñas y entrevistas con ella porque al mismo tiempo que estaba haciendo periodismo era noticia periodística como dramaturga, novelista, cuentista y guionista. Era una intelectual mucho más diversa y aguerrida que la gran mayoría de sus contemporáneos.

–¿Qué experiencia le ha dejado realizar este libro?

–Descubrir una vez más que Elena Garro fue uno de los chivos expiatorios del gobierno para lavarse las manos de la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco. Y, sobre todo, reafirmar la gran injusticia que se cometió y se sigue cometiendo en torno a ella. Elena Garro fue una mujer que se enfrentó al poder patriarcal, a la dictadura priista, a los terratenientes, y que cuestionó la hipocresía de la clase intelectual que supuestamente estaba en contra de la autocracia del priismo, pero que no hacía realmente la crítica porque estaba siempre coludida con el Estado para recibir prebendas. Basta leer sus artículos periodísticos para darnos cuenta de su integridad como luchadora social. Por eso, el Estado la eliminó de la arena política y cultural. Era una figura que incomodaba al poder.

Dice la compiladora: “mi esperanza con esta edición es que los jóvenes lean su legado periodístico para que realmente se acerquen a su pensamiento y a su lucha y erradiquen la leyenda negra que construyó el poder en su contra. Quisiera con este libro que las nuevas generaciones deconstruyan la historia oficial que sigue marginando su legado periodístico, literario y dramatúrgico para que descubran por sí mismos quién es Elena Garro.”