Paso a paso Maude Versini parece ir ganando la batalla legal contra su exesposo, Arturo Montiel. El episodio más reciente fue una plática que ambos sostuvieron a principios de este mes, donde cada uno cedió algo. Ahora la mujer podrá llevar a Francia a sus hijos durante las vacaciones, al tiempo que retiró la demanda que tenía en riesgo internacional de captura al exmandatario mexiquense. A este inicio de solución pudo haber contribuido una exigencia de la CIDH a México para que en 20 días demostrara que ha tomado medidas para proteger a esos menores que están en el centro del pleito.
PARÍS.- Maude Versini no canta victoria. Después de tres años de batallar judicialmente contra su exesposo, Arturo Montiel, para recuperar la custodia de sus hijos, sólo logró arrancarle al exgobernador del Estado de México la posibilidad de verlos siete semanas al año.
“Ese acuerdo me inspira sentimientos encontrados”, confiesa Versini en entrevista. “Por un lado es una felicidad absoluta saber que podré convivir con mis hijos serenamente, en el lugar de mi y de su elección, después de tanto tiempo de incomunicación y de encuentros bajo vigilancia y exclusivamente en México. Por otro lado debo reconocer que no luché todos estos años para verlos tan poco…
“Me tranquiliza, sin embargo, tener la certeza de que ese acuerdo es sólo una etapa. No dudo que mis hijos manifiesten pronto su deseo de volver a vivir conmigo en Francia.”
Después de un breve silencio agrega: “Los ocho días que acabo de pasar con ellos fueron determinantes. Por primera vez pude explicarles claramente mi versión de los hechos. Me escucharon y me creyeron. Entendieron que se trataba de una disputa entre adultos. Mi hija me pidió disculpas y empezamos a reanudar todos una relación fuerte”.
La disputa judicial entre Montiel y Versini empezó a finales de diciembre de 2011, cuando el exgobernador se negó a devolver a sus tres hijos –Adrián, Sofía y Alexi– a su madre, radicada en París y quien tenía la custodia de los menores.
Con el paso del tiempo el conflicto se estancó en México pero retomó fuerza en Francia: Versini demandó a Montiel por sustracción de menores y en Washington entabló una demanda contra el Estado mexicano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La querella incluso salió a relucir en una conversación privada entre Francois Hollande y Enrique Peña Nieto durante la visita del presidente francés a México en abril de 2014.
La prensa francesa destaca que el acuerdo firmado por los exesposos fue recibido con alivio en medios diplomáticos de ambos países, a tres meses de la vista de Peña Nieto a Francia.
–¿Cuándo y en qué condiciones se dieron las negociaciones con Arturo Montiel? ¿De quién fue la iniciativa? ¿Estuvieron presentes sus respectivos abogados?
–Todo fue extraño y muy repentino. El viernes 3 cené con Arturo Montiel y nuestros hijos. Al final de la cena los niños se retiraron y nos quedamos solos. Entonces, de buenas a primeras, me dijo: “Necesitamos llegar a un acuerdo. Si retiras las demandas en mi contra en Francia y México, podrás ver a los hijos durante las vacaciones. ¿Cuál periodo de vacaciones quieres?” Exigí todas las vacaciones. No quiso. Empezamos a regatear.
–¿En qué tono? ¿Agresivo? ¿Cordial?
–Cordial. No me tocó de otra. Finalmente logré tener a mis hijos en Navidad, Semana Santa y parte de las vacaciones de verano. Luego insistí para que los niños frecuentaran el Liceo Francés. Eso por dos razones: porque ahora hablan un francés lamentable; y porque su sistema escolar incluye cuatro meses de vacaciones, lo que me permitiría ver más a menudo a mis hijos. Montiel no aceptó porque eso implicaría tres horas de transporte diario. Le pedí mudarse. Se negó.
–¿Qué más negociaron?
–No lo puedo comentar. Me impide hacerlo la cláusula de confidencialidad del protocolo de acuerdo que firmamos. Pero no hubo acuerdo financiero alguno, si es lo que quiere saber.
–¿Elaboraron juntos esa misma noche el protocolo de acuerdo?
–De ninguna manera. En esa sobremesa del 3 de abril sólo platicamos. Pensé que habíamos llegado ya a un acuerdo oral y que se trataba de una primera etapa. En ningún momento él hizo la mínima alusión a un protocolo. Nos citamos para el día siguiente en el tribunal de Lerma, porque era el lugar en el que me tocaba entregarle a nuestros hijos después de la semana de vacaciones que pasamos juntos.
El protocolo
–¿Cuándo se enteró de la existencia de ese protocolo?
–El 4 de abril a las ocho de la noche, cuando llegué con mis hijos y mi abogado. Arturo Montiel llegó con sus abogados y se sacó de la manga el protocolo. Como siempre, lo tenía todo bien planeado. Nunca me imaginé que de la noche a la mañana iba a tener todo listo. En realidad tenía prisa de viajar. Era obvio. No dejaba de insistir ante el juez que sólo me daba cinco días para que yo retirara las demandas en su contra en México y Francia. Insistía mucho en que era urgente. Me pareció entender que quería viajar a Francia. Quedé intrigada.
–¿Usted respetó el acuerdo? ¿Retiro sus demandas en el tiempo exigido?
–Por supuesto. Y anteayer (martes 7) entendí por qué tenía tanta prisa. Me enteré de que Arturo Montiel viajó a Francia el 8 de abril. Llegó a París el (jueves) 9 por la tarde; tenía cita con la juez a cargo de mi demanda.
–¿Por qué lo hizo? ¿Usted pudo saber si esa cita había sido hecha antes o después de la firma del protocolo de acuerdo?
–No sé nada más. La orden internacional de detención emitida en su contra por la justicia francesa fue una sanción humillante que afectó su imagen pública. Habló muy mal de él a nivel nacional e internacional el hecho de que nunca se haya dignado presentarse ante la juez que instruye mi caso. Es probable que haya aprovechado la firma de nuestro protocolo para responder finalmente a la convocatoria de la justicia gala, a sabiendas de que ya no corría riesgo alguno.
–¿Cuándo entró en vigor esa orden de detención?
–A raíz de la demanda que interpuse en Francia en su contra por sustracción de menores, la juez de instrucción encargada del caso lo convocó en varias oportunidades. Nunca se presentó. Se lanzó entonces una orden internacional de detención en su contra, que empezó a ser vigente el 1 de julio de 2014.
“Las autoridades judiciales francesas avisaron a sus pares mexicanas de la medida y éstas, a su vez, advirtieron a Arturo Montiel. Cuando nos vimos a principios de este mes, él llevaba ocho meses sin poder salir del país, en particular sin poder ir a Estados Unidos, donde viaja a menudo.”
–¿Suele hacerlo por razones de negocios o políticas?
–Por razones médicas. Tiene frecuentes citas en Estados Unidos para chequeos médicos. Esa orden internacional de detención fue en gran parte lo que lo obligó a proponerme un acuerdo, pero jugó también un papel importante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que en dos oportunidades falló en mi favor.
“En diciembre pasado la CIDH exigió del gobierno mexicano que se respetara mi derecho a ver a mis hijos y el derecho de mis hijos a ver a su madre. El pasado 9 de marzo emitió su veredicto definitivo, que fue sumamente severo para México. Exigió la implementación inmediata de un régimen de visitas que me permitiera encontrarme con mis hijos en condiciones adecuadas, sin restricciones innecesarias, en un ambiente que garantice la máxima normalidad posible.
“En su comunicado la CIDH habló de ‘violación del derecho de protección a la familia’ y de ‘riesgos para la integridad física y psíquica de los niños’. La Comisión de la OEA le dio 20 días a México para que demostrara avances en el cumplimiento de las medidas cautelares que me había otorgado. La CIDH casi nunca condena a México. No es difícil imaginar que ese veredicto no le hizo gracia a Enrique Peña Nieto.
–Todavía tiene usted una acción judicial pendiente contra el Estado mexicano en la CIDH.
–Sí. Para que todo quede muy claro es preciso recordar que las demandas que interpuse en Francia y México estaban dirigidas contra Arturo Montiel. En cambio la de Washington ante la CIDH fue contra el Estado mexicano, que no hizo nada para que mi caso se resolviera con la mayor prontitud posible.
“Presenté dos demandas ante la CIDH, una para denunciar el hecho de que se me negaba el derecho de visitar a mis hijos y otra para obtener la restitución de mis hijos y el reembolso de todos los gastos que generaron mis tres años de batalla judicial.”
–La primera demanda queda sin efecto, pues pudo reunirse con sus hijos en diciembre y en Semana Santa…
–Efectivamente. Y también queda sin efecto parte de la segunda demanda, puesto que firmamos un protocolo de acuerdo. En cambio queda pendiente la del reembolso de los gastos judiciales, porque Arturo Montiel se rehúsa a asumirlos. Le pedí hacerlo cuando hablamos de nuestro acuerdo. Se negó. Según mis abogados estadunidenses, mi expediente es sólido y parezco tener posibilidades de ganar también esa batalla judicial.
–¿El Estado mexicano tendría entonces que asumir estos gastos en lugar de Arturo Montiel?
–Así es. Siempre le quedará la posibilidad de volverse contra Arturo Montiel y exigir que le reembolse esos gastos. De presentarse el caso, será interesante ver si lo hace.








