Censura a los “ciber-críticos” que no marcharon por Ayotzinapa

Señor director:

Le agradeceré publicar los siguientes comentarios.

Después de la marcha Décima Jornada de Acción Global por Ayotzinapa, sentí tristeza y frustración. Durante el recorrido, del Ángel de la Independencia al Monumento a la Revolución, una gran cólera invadía mi ser, porque he comprendido cuán corta memoria tienen los mexicanos, cuán rápido su indignación desaparece, cuán pronto se cansan de luchar por la justicia, cuán fáciles son de doblegar y vencer, cuán conformistas e indiferentes resultan en realidad, sí, en la vida real.

Porque en Facebook todos son revolucionarios, críticos del sistema político y del gobierno, todos participan dando “Like” a acciones sociales y humanitarias, todos denuncian abusos de autoridad y comparten videos plasmando su “rechazo” a todo tipo de discriminaciones, etcétera, etcétera. Pero sólo ahí en el ciberespacio, sí, únicamente ahí son “social y políticamente activos”.

En esa otra dimensión llamada realidad son indiferentes y apáticos hasta la madre. Durante las tres últimas marchas de Acción Global por Ayotzinapa lo he comprobado. Aunque asistieron entre 7 y 9 mil personas, son una mínima parte de los que solían acudir a las primeras protestas.

La marcha del 26 de marzo fue pasiva en reclamos y exigencias. No se oían los cánticos de crítica de las primeras movilizaciones. No hubo filas de autobuses llenos de personas que vinieran a sumarse a la protesta. No aparecieron contingentes universitarios. No surgieron gran cantidad de pancartas y mantas con frases de rechazo y reclamo al gobierno. No se produjo una gran cobertura mediática. En el templete, con sólo una veintena de padres de los 43 desaparecidos, se miraban rostros que reflejaban agotamiento.

¿A quién no agotaría la búsqueda incansable durante seis meses de un hijo, hermano u otro familiar desaparecido? ¿A quién no agotaría el tener que luchar contra un gobierno tan inepto e indiferente al dolor de las víctimas de la violencia? ¿A quién no agotaría el tener que luchar en tres frentes al mismo tiempo: contra la violencia de los delincuentes, contra las represiones del Estado y contra la indiferencia de la mayoría de la sociedad mexicana?

Esto último hiere más, causa más dolor, mata más. Porque la delincuencia o el Estado (quien haya sido) desaparecieron a los 43 estudiantes, pero la indiferencia de la sociedad está matando a la patria, a la nación entera. ¿Dónde están las “figuras críticas” del gobierno que apoyaron las primeras marchas? ¿Dónde están? También se encuentran desaparecidos; desaparecieron con las fiestas decembrinas. No hubo absolutamente nadie de ellos acompañando a los padres de Ayotzinapa esta vez.

Los medios de comunicación nunca han concretado ninguna revuelta nacional en ningún país. Han ayudado a concientizar y despertar los ánimos de los pueblos (eso no lo negaré), pero no son ellos quienes pelean directamente, ni quienes dirigen. Son hombres de carne y hueso (no virtuales), son personas las que salen a las calles y retan a sus opresores, los enfrentan cara a cara y logran acabar con ellos. Así se logran las verdaderas revoluciones o movimientos sociales. Así que dejen de ser “ciber-críticos” frente a sus computadoras y salgan a mostrar su hartazgo e indignación, esa que tanto dicen tener en las redes sociales. Sólo así haremos justicia, sólo así transformaremos a México. (Carta resumida.)

Atentamente

Martín Ordóñez

polmartin88@gmail.com