Paisajismo británico en el Munal

Considerada la muestra más importante que se presenta en nuestro país en el contexto del Año dual México-Reino Unido, la exposición Landscapes of the mind. Paisajismo británico Colección Tate 1690-2007, se percibe como un proyecto curatorial ambivalente: Al basarse en narrativas que interpretan las maneras como se ha representado el paisaje británico, disimula la ausencia de piezas notables de autores emblemáticos del género tratado.

Relevante no sólo por el protagonismo que tuvo en la construcción del arte británico en los siglos XVIII y XIX, sino también por su permanencia y transformación en las expresiones modernas y contemporáneas de los siglos XX y XXI, el paisajismo británico cuenta en sus inicios con un capítulo que merece una mención especial: el magistral uso de la acuarela. Trabajada con maestría para representar las transparencias lumínicas que generan los cambios climáticos en la atmósfera, la acuarela fue una técnica utilizada con maestría por artistas como Constable y Turner.

La muestra, exhibida en el Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México, se basa curatorialmente en el doble significado de la palabra paisaje: como aspecto visual de la naturaleza y como género artístico. Dividida en nueve núcleos temáticos que sin rigor alternan estéticas artísticas –visión clásica, sueños pastorales, romanticismo, fidelidad a la naturaleza, impresionismo–, con intereses creativos –descubriendo y redescubriendo Gran Bretaña; nuevos paisajes, viejos paisajes–, la exposición presenta en 111 obras el mismo número de maneras de interpretar la naturaleza.

Ambivalente porque si bien incluye a los principales autores del paisajismo británico –como Richard Wilson, John Robert Cozens, Thomas Girtin, John Sell Cotman, John Brett, Constable, Turner de los siglos XVIII y XIX; Paul Nash, Mark Boyle, Richard Long del XX, y David Hockney con una pieza de 2007–, la ubicación de poéticas similares, forzadas o de autores como Turner en distintos núcleos, no permite ubicar las aportaciones que tuvo el género en la historia del arte occidental. En concreto, el vínculo entre la acuarela paisajística, el lenguaje de Turner y el impresionismo francés.

Con numerosos óleos cubiertos por vidrios que no permiten apreciar la textura pictórica a pesar de la alta calidad antirreflejante de la superficie, la exposición cuenta con una obra sobresaliente: El juego de bádminton que pintó David Inshaw en 1972-1973. Misteriosa y angustiante por su macabra genialidad para representar el tiempo detenido, esta pieza, además de evidenciar la permanente fascinación que han tenido los británicos por el paisaje y el testimonio pictórico de las actitudes y tiempo de ocio de la clase dominante, también refuerza el cuestionamiento sobre las curadurías basadas en la cantidad.

En lo que respecta a los servicios museográficos, el Munal cuenta con información y una guía auditiva en su página web: https://munal.mx/exposicion/landscapes-of-the-mind