Cuestiona la conducta de los senadores mexicanos

Señor director:

¿Cómo es posible que los senadores aprueben una Ley General de Transparencia para obligar a las instituciones a transparentar los recursos públicos mientras ellos ocultan el caos interno del Senado? Por la misma causa que permiten que el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) despida a más de 150 trabajadores violando sus derechos de información y laborales sin demandarle información sobre el caso.

La fuente de la impunidad recíproca radica en que los senadores han elegido a los comisionados del IFAI, no con base en sus méritos, sino como resultado de un regateo entre las fracciones parlamentarias: “Yo te doy dos comisionados, pero tú me das un ministro de la Corte”.

No satisfechos con esa dependencia, los senadores colaboran con los comisionados para sustituir con sus propios recomendados a los trabajadores despedidos del IFAI. Los moches de los legisladores no solamente incluyen el presupuesto; también las nóminas de los organismos autónomos, que de autónomos sólo tienen el nombre.

La división de poderes, el control alterno entre las instituciones… en suma, la democracia, quedan anulados en el intercambio de privilegios y en las complicidades recíprocas. En medio del paréntesis –“ni me vigilas ni te vigilo”– queda la sociedad. La gran bestia negra del país, la corrupción, tiene su matriz en la simulación del respeto al estado de derecho de los responsables de aplicarlo. Así nunca va a avanzar el país.

Atentamente

Edmundo González Llaca