Nisman en imágenes

La filtración de fotografías del fiscal argentino Alberto Nisman –muerto el pasado 18 de enero– enturbió el caso, de por sí enredado. En algunas imágenes se le ve con jóvenes modelos en fiestas y playas, entre éstas Cancún. Lo anterior movió al gobierno de Cristina Fernández a poner en duda la honorabilidad del fiscal, quien investigaba a la presidenta por encubrimiento en lo que respecta al peor ataque terrorista que ha sufrido Argentina. Dichos señalamientos profundizaron la pugna que el Poder Ejecutivo mantiene con medios de comunicación, para los cuales las acusaciones gubernamentales son una cortina de humo. Como sea, aún no se sabe si Nisman se suicidó o fue asesinado.

BUENOS AIRES.- Nisman tomando sol en la playa junto a la modelo Danisa Fernández. Nisman y la modelo Florencia Cocucci posando para la cámara en Cancún. Nisman de mirada chispeante, en medio de tres bellezas, durante el reposo de una despedida de soltero en una discoteca en Buenos Aires. Nisman tendido en el baño: los ojos cerrados, la cabeza torcida contra la puerta, el cuerpo inerte junto a un enorme charco de sangre.

Varias fotos vinculadas a la investigación judicial sobre la muerte del fiscal se filtraron durante estos días a la prensa. Algunas provienen del celular del jurista, teléfono que aún se encuentra en proceso de peritaje. Otras fueron tomadas por la Policía Federal en su departamento y también forman parte del expediente. La vía por la que estas fotos se volvieron públicas todavía no puede determinarse. La juez que investiga la muerte de Alberto Nisman, Fabiana Palmaghini, presentó una denuncia contra la Policía Federal, que depende del Ministerio de Seguridad.

Distintos medios sostienen que la filtración tiene su origen en “el entorno de la querella“, es decir, provienen de la exmujer de Nisman, la juez Sandra Arroyo Salgado.

Conjuntamente con las imágenes aparecieron las dudas acerca del uso que hacía Nisman de los fondos destinados a la Unidad Fiscal AMIA. El informático Diego Lagomarsino declaró que Nisman se quedaba con la mitad de su sueldo. El “reintegro” era la condición que el fiscal supuestamente le puso para contratarlo. Esta práctica es conocida desde hace décadas en Argentina: El funcionario cobra una comisión a cambio de adjudicar contratos.

Lagomarsino confesó ser testaferro de Nisman en una cuenta en el banco Merrill Lynch de Nueva York. El informático comparte su titularidad junto a la madre y la hermana del fiscal, Sara Garfunkel y Sandra Nisman. Lagomarsino es el único imputado en la causa por la muerte del abogado. De la pistola registrada a su nombre salió el tiro que lo mató.

Los viajes

Nisman viajó a Cancún en noviembre de 2014 junto a la modelo Florencia Cocucci y una de las jóvenes secretarias de su oficina. Nisman no pidió licencia ni tampoco vacaciones. Pagó los vuelos en primera clase. Cobró esos días como si hubiera trabajado.

Realizó otros viajes de placer con distintas modelos en 2013 y 2014. Tanto Danisa Fernández, belleza de un programa de televisión, como Florencia Cocucci, pertenecen a la agencia de modelos de Leandro Santos, quien en Argentina y Uruguay está acusado de pertenecer a una red de prostitución para clientes de élite.

La profusión de fotos de Nisman junto a jóvenes hermosas en playas y discotecas enterró su imagen de “mártir”. Sin embargo, los grandes medios denuncian ahora una supuesta estrategia del gobierno para difamar al fallecido fiscal. La intención sería desviar la atención del público acerca de la investigación sobre la muerte de Nisman, ocurrida en circunstancias sospechosas, y su denuncia contra la presidenta Cristina Kirchner.

Desde el gobierno, por el contrario, se sostiene que si bien la muerte impide a Nisman defenderse, a la vez le ahorra el mal trago de explicar su “vida disipada” y rendir cuentas acerca de los fondos públicos destinados a la investigación del atentado terrorista contra la mutual judía en 1994.

Lo que se discute en estas horas es si la conducta privada de Nisman invalida su tarea al frente de la fiscalía. Por lo pronto, su figura ya no concita grandes adhesiones. La marcha de homenaje a Nisman, el 18 de febrero, reunió en Buenos Aires a 400 mil personas, según el cálculo de los organizadores. Un mes más tarde, el miércoles 18, solamente unas 100 personas acudieron al acto para honrarlo.

Privado y público

El 25 de octubre próximo Argentina elegirá a su nuevo presidente. El caso Nisman tiene enorme peso en el pulso entre candidatos oficialistas y opositores. La disputa entre los grandes medios y los que defienden al gobierno llena páginas y páginas. Unos hablan de la “pertinaz campaña infamatoria” que “mata a Nisman cada día nuevamente”. Otros descubren oscuridades en la vida privada y pública del letrado. Unos y otros saben que el deterioro de la imagen del fiscal repercute negativamente en la credibilidad de su denuncia.

“A mí no me interesa la vida privada de Nisman. No me interesa si salía con señoritas, señores o burros, no me tengo que meter. Estoy cuestionando que esa vida disipada se llevaba adelante con dinero público”, sostuvo el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández. “La muerte no santifica a nadie”, sentenció.

El diario Clarín, en contraparte, publicó el sábado 21: “El gobierno intentó infamar a Nisman desde el momento mismo en el que el fiscal denunció a la presidenta Cristina Fernández, al canciller Héctor Timerman y al diputado Andrés Larroque, entre otros, por intentar encubrir la investigación del atentado a la AMIA en julio de 1994. Los ataques no cesaron después de su todavía misteriosa muerte. Por el contrario, se acrecentaron”.

“Lo que está en debate no es la vida privada de Nisman, sino que el fiscal apareció con un balazo en la cabeza después de investigar y denunciar a la presidenta y al canciller”, puntualizó.

“Los after hours en los puticlubs de Palermo (un barrio de Buenos Aires) Hollywood dejan de formar parte de la vida privada en cuanto se sabe que eran costeados con los recursos públicos puestos a su disposición para investigar el más grave ataque terrorista de la historia argentina”, asentó Página 12 el domingo 22.

“Es verdad que el muerto no puede defenderse, pero eso sólo le ahorra el sofoco de un balbuceo inconducente, porque las imágenes son tan explícitas que no bastarían mil palabras para conjurarlas. Y también se evita el juicio por malversación que le hubiera caído de conocerse estos hechos en vida”, se lee.

“A ese respecto cabe una pregunta: ¿recién después de fallecido se anoticiaron de todas estas conductas –algunas moralmente desdorosas y otras legalmente reprochables– de Nisman?”, preguntó Perfil el sábado 21. “¿Es creíble que un gobierno que dedicó y dedica grandes esfuerzos a espiar la vida y la obra de políticos, empresarios, periodistas y cuanto adversario se le cruza por el camino diga que nunca supo nada de esos comportamientos?”.

La Nación terció el domingo 22: “Los únicos aspectos de Nisman que importan son su muerte y su denuncia. Todo lo demás es chismografía propia de la peor televisión”.

“Mostrar la intimidad de Nisman, de todos modos, responde al espectacularismo del morbo en una proporción infinitamente más grande que los operativos políticos”, abundó Página 12, también el domingo 22.

El jueves 26 la Cámara Federal desestimó la denuncia de Nisman por “inexistencia de delito“. El Tribunal de Casación es la última instancia de revisión posible, en caso de que el fallo sea apelado.

Audiencia

La autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense, dependiente de la Corte Suprema de Justicia, determinó que Alberto Nisman murió el domingo 18 de enero alrededor del mediodía. Los peritos observaron el espasmo cadavérico propio de quien se suicida con una pistola. Descartaron la participación de terceros en el hecho.

La juez Sandra Arroyo Salgado, exesposa de Nisman, representa como querellante a las dos hijas de ambos. Sus peritos se valieron de las fotografías y los videos de la autopsia oficial para dictaminar que Nisman fue asesinado desde atrás, estando de rodillas.

Se sostuvo que el fiscal agonizó antes de morir, y que su cuerpo fue reacomodado en el baño. El deceso se produjo, según este dictamen, alrededor de las 20 horas del sábado 17 de enero. A esa hora volvió Diego Lagomarsino al departamento de Nisman para dejarle el arma que el fiscal supuestamente le pidió.

La fiscal Viviana Fein, a cargo de la indagatoria, llamó a una audiencia entre los forenses de la Corte Suprema y los de la querella, para determinar si Nisman se suicidó, como sugieren los primeros, o si fue asesinado, como afirman los segundos. El encuentro fue programado para el lunes 30.

La juez Arroyo Salgado sugiere que Lagomarsino podría haber matado a Nisman a raíz de un conflicto económico. Supone que el informático responde a un servicio de inteligencia y que colaboró con un plan de asesinato.

La pertenencia de Lagomarsino a una estructura de inteligencia es sostenida por Marcelo Saín. El director de la Escuela Nacional de Inteligencia, donde son formados los futuros agentes, asevera que Lagomarsino fue a verlo en 2005, cuando Saín dirigía la Policía de Seguridad Aeroportuaria, para ofrecerle sus servicios como espía.

En otra de las fotos filtradas a la prensa puede verse un chorro de sangre seca sobre la mesa del baño del departamento donde ocurrió el suceso. En su primera declaración ante la fiscal Fein, el informático había dicho que entregó su arma al fiscal envuelta en un paño verde. El trapo puede verse en esa foto junto al chorro de sangre. Aunque no es una evidencia determinante, fortalece la posición del informático: Parece más propio de un suicida que de un asesino desenvolver el arma en el baño antes de efectuar el disparo.

Paralelamente, en el cuerpo de Nisman no se encontraron signos de agresión o defensa. Tampoco hay indicios de pelea en la vivienda. Aún faltan los resultados de la pericia informática y la de los celulares.

Entre varias de las fotos filtradas a la prensa se ve a funcionarios policiales y judiciales –entre ellos a la fiscal Fein– durante los peritajes realizados en el departamento de Nisman. La numerosa concurrencia, se supone, podría servir a la querella para alegar que la escena fue contaminada.

Arroyo Salgado, de hecho, intentó sin éxito apartar a Fein de la causa. La fiscal no concuerda con la exmujer de Nisman en la idea de que, sin lugar a dudas, se trató de un asesinato.

Nisman tenía al menos dos seguros de vida, uno del Banco de la Provincia de Buenos Aires y otro del Swiss Medical Group. Arroyo Salgado ya inició los trámites para cobrar las pólizas, que deben abonarse en caso de muerte dudosa, pero no si se demuestra que el fiscal se pegó un tiro.