El impactante deterioro de las casas de Salud de Guadalajara, ideadas alguna vez para ofrecer servicios básicos gratuitos a la población sin recursos, resume la importancia que tiene el bienestar de este sector para las autoridades. Carecen de medicamentos, de equipo, de higiene y, ocasionalmente, el personal incurre en faltas de ética. Sin embargo, el ayuntamiento las presume en su portal como si funcionaran de manera óptima.
La mayoría de las casas de Salud de Guadalajara, que de acuerdo con el ayuntamiento realizan 16 mil consultas al mes, se debaten en la inseguridad, el vandalismo y el abandono, además de la carencia de medicamentos y equipo.
Son lugares con servicios básicos como consulta general, detección y control de diabetes y de hipertensión, así como aplicación de inyecciones y retiro de puntos de sutura.
En un recorrido por 12 de estas unidades médicas, a cargo del coordinador de la Atención Primaria de Salud y Casas de Salud, Ricardo Rubio Guzmán, este semanario comprobó que no existen criterios acerca del costo o la gratuidad de sus servicios.
La autoridad municipal desconoce la cantidad precisa de casas de Salud. Un boletín fechado el 11 de marzo de 2014 dice que la Secretaría de Servicios Médicos municipales de Guadalajara, cuyo titular es Víctor Ángel Castañeda Salazar, cuenta “con 42 casas de Salud, de las cuales ocho son llamadas UAPS (Unidad de Atención Primaria de Salud), y en el portal web se contabilizan 36 casas”.
No obstante, en un registro de asistencia de los médicos adscritos a las casas de Salud, se cuentan solamente 31 de éstas y tres UAPS, éstas en las calles de Artes Plásticas, Jagüey y Río Nilo.
La reportera se presentó en 12 casas de Salud. Entre las más deterioradas está la de Volcán San Francisco 226-A, colonia Balcones de Huentitán, a unas cuadras de la Preparatoria 14 de la Universidad de Guadalajara. Los baños están fuera de servicio y las paredes húmedas crían moho, porque el agua se filtra desde la azotea.
La puerta tiene un cristal de aproximadamente 2.20 por 1.20 metros, que se rompió y fue pegado con cinta canela. En la parte de atrás hay un pequeño cuarto originalmente destinado a guardar los utensilios de limpieza, pero ahora les sirve a los vándalos de la zona como motel (a juzgar por los condones) y como retrete.
En el papel de una usuaria, la reportera constató que la médico del turno matutino no cuenta con recetario, el gabinete de medicamentos está vacío y no hay insumos para auscultar al paciente. Aquí se obtiene la electricidad mediante “diablitos”.
Al preguntarle a la doctora por qué está roto el cristal de la entrada, respondió que la zona es muy insegura y tiene poca vigilancia. Una vez ella presenció disparos afuera de las instalaciones y la policía no llegó. En ese momento un empleado trataba de borrar un grafiti de la fachada.
Otra Casa de Salud que se cuelga de los postes de la Comisión Federal de Electricidad es la de Mezquite 1758, colonia del Fresno, cerca de la avenida Lázaro Cárdenas. Afuera de estas pequeñas instalaciones, donde la calle Mezquite confluye con Olmo y Pino, hay un peligroso registro descubierto. Según los vecinos, la tapa fue robada hace más de un año y, aunque la reportaron al municipio, la autoridad no la repone.
El lugar parece un basurero. El día que la reportera fue allá, encontró muebles viejos abandonados en Olmo. “Es constante que dejen su tiradero”, comenta el dueño de la cremería de la contraesquina de la Casa de Salud.
Añade que la rueda de camión con la palabra “Llantera”, colocada en la esquina de Pino y Olmo, “saca de onda, porque piensa uno que ahí, en lugar de ser Casa de Salud, es donde le cambian a uno las llantas. De por sí está chiquita la banqueta, y con esa llanta menos se puede pasar”.
Al entrar en el consultorio se ve vacío el gabinete de medicinas. Cuando se le dice al médico que se percibe un ruido al respirar, no puede revisarlo porque el estetoscopio no sirve. “Ya pedí que me envíen uno, hace varios meses, pero no he tenido respuesta”, comenta.
De hecho, cuando la reportera llegó, el médico del turno matutino de este centro hacía limpieza.
Al llegar a Belisario Domínguez 2635, colonia La Federacha, la reportera parece haber vuelto sobre sus pasos. Encuentra en la Casa de Salud a otra doctora que limpia el piso. Cristales rotos en la entrada. Afuera, un hombre trata de cubrir un grafiti con pintura blanca y otro da unos brochazos a uno de los tres consultorios.
Cinco pacientes en la sala de espera. Cuando se le pregunta por la atención que les da la doctora, una señora acompañada de su esposo comenta: “Es muy buena, espero que no se vaya a ir de aquí porque hace como 15 días le metieron un susto los mariguanos de la colonia”.
Ofrece más detalles: “La doctora estaba sola aquí. Los vagos se metieron a fumar mariguana aquí, donde estamos sentados. Ella se encerró en su consultorio y llamó a la policía, pero no vino. Lo que hizo fue esperar a que se fueran los mariguanos”. Su esposo se indigna: “Es el colmo que hagan eso en plena luz del día, y lo que más da coraje es que la policía no venga cuando se le ocupa”.
En el consultorio tampoco se ven medicamentos. Al pedirle a la doctora que revise la presión sanguínea, responde que no tiene el aparato para hacerlo, pero ya aprendió a trabajar sin él. Indica: “Tiene la opción de ir a una farmacia, ahí se la toman y luego regresa conmigo para ver cómo anda”.
Cifras sin sustento
La Casa de Salud que está en peores condiciones es la del cruce de la avenida Alcalde con Irene Robledo 1010, colonia Santa Elena Alcalde.
Al entrar en las reducidas instalaciones se siente cómo baja la temperatura. Huele a humedad, las paredes tienen salitre, el enjarre se cae a pedazos y deja asomar el muro de tierra.
Ninguna pared parece salvarse. La pintura del techo también está cayéndose por las filtraciones de agua y las divisiones de plástico de la persiana beige están enmohecidas. En el baño, el azulejo está en mal estado, la coladera carece de tapa. Se nota que el lavabo se cayó y fue colocado en la pared por alguien que no es albañil.
La Casa de Salud está pintarrajeada y cerrada. Al abrir la puerta, la doctora del turno explica que eso es por la inseguridad en la zona.
En su portal de internet, el ayuntamiento de Guadalajara muestra los nombres y la ubicación de las casas de Salud. De las 12 que esta reportera se propuso visitar, una ya desapareció, dos están cerradas y otra nunca se instaló.
La que “desapareció” es la llamada Colomos, que estuvo en la calle Chaco 3200, dentro del parque. De acuerdo con la secretaria que trabaja en la oficina de la Dirección del Patronato del Parque Los Colomos, la unidad se abrió durante la administración del panista Alfonso Petersen Farah, pero la siguiente, de extracción priista, decidió cerrarla.
“Estaba junto al lago de las aves, pero sin previo aviso la cerraron. Ahora sólo tenemos a un paramédico que atiende cualquier emergencia que se pudiera presentar en el parque”, comenta.
En el portal del municipio también se registra la Casa de Salud Ávila Camacho, supuestamente en el parque de ese nombre. Sin embargo, uno de los vigilantes de la caseta que está en la avenida Ávila Camacho, casi esquina con Patria, sostiene:
“Nunca ha habido ninguna Casa de Salud en el parque, y mire que tenemos muchos años aquí. A lo mejor están en la unidad (deportiva del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo, Code) que se llama igual: Ávila Camacho. Está al otro extremo de esta avenida.”
Así lo hizo la reportera, pero la taquillera no sabía de la existencia de ningún consultorio. “Sé que hay un doctor, pero atiende sólo a los muchachos del Code”, precisa.
Con todo, en la lista de asistencia aparece que la doctora María del Carmen Sánchez está asignada a la Casa de Salud Ávila Camacho.
En cuanto a la Casa de Salud Chapultepec Country, que se encuentra en la calle Nicolás Romero 1471, dentro la unidad deportiva Héroes de Chapultepec, está cerrada “desde hace más de un mes”, como informa la señora de la taquilla. Según la lista de asistencia, estaba a cargo el médico Fernando R. Núñez Cruz.
Es el mismo caso de la Casa de Salud de la calle Miguel Ángel de Quevedo 804, esquina Enrique Rodó, colonia Providencia: hace más de un año que está cerrada, como confirman los vecinos. Sin embargo, las unidades Chapultepec y Providencia aparecen en el portal del ayuntamiento como si estuvieran en servicio.
El recorrido sigue. En la Casa de Salud de la calle Antonio Larrañaga y Artesanos, colonia Huentitán el Alto, el baño no funciona, el cristal de la puerta está roto y para tapar el hueco se colocó una lámina con el logotipo de la Cruz Verde.
La reportera llegó a las 13:50, pero el médico no estaba. Llegó a los dos minutos, preguntó qué necesitaba y, al responderle que iba a consulta, replicó que ya no podía atender a ningún paciente porque salía a las 14:00 horas.
Segundos después llegó una señora con su hijo de unos cuatro años muy enfermo. También le negó la atención y le pidió que esperara a su relevo, que llegaría como a las 14:30 horas, es decir, media hora después de su hora de entrada. La que sí llegó a las 14:00 horas fue la enfermera del turno vespertino.
En el listado de asistencia dice que los médicos adscritos a la Casa de Salud de Huentitán son Rosalío Alemán Tejeda, en la mañana, y Juan Carlos Carrazco por la tarde.
También la doctora Sandra Fabiola Maldonado Orozco, asignada a la Casa de Salud de la calle Porfirio Neri 4504 y Arnulfo González, colonia Lomas del Paraíso, acostumbra llegar tarde. Su entrada debe ser a las 8:00, pero generalmente arriba hora y media después, comentaron varios pacientes.
De acuerdo con fuentes médicas, Maldonado Orozco es esposa del gestor del Seguro Popular de la Secretaría de Servicios Médicos de Guadalajara, Eduardo Daniel Mendoza Casillas; “por eso no tiene ningún problema si llega tarde”, lamentan.
Proceso Jalisco publicó en su edición 365, del l6 de noviembre de 2011, que las casas de Salud del municipio carecen de medicamentos en almacén, su mobiliario está deteriorado y los médicos se encierran con candado porque han sufrido asaltos. Desde entonces la situación no ha cambiado.
En el boletín del 11 de marzo, el titular de la Secretaría de Servicios Médicos Municipales de Guadalajara, Víctor Ángel Castañeda Salazar, afirmó que en las casas de Salud “se están llevando a cabo aproximadamente 16 mi consultas al mes, y de éstas, 70% son consultas de prevención, mientras que el resto se canaliza a prevención y promoción de salud, como son pláticas a los diabéticos a través de nutriólogos con temas de obesidad”.
No obstante, los médicos consultados no son tan optimistas. Para alcanzar esas cifras, dicen, “tendríamos que atender a 50 pacientes en cada consultorio, lo cual es disparatado. Imagínate: tendríamos que dedicarles ocho minutos en promedio a cada uno. Laboramos sólo seis horas por turno y no todas las casas de Salud tienen turno vespertino”.
Otra contradicción es que mientras la mayoría de las casas de Salud ofrecen servicios gratuitos, algunas cobran 51 pesos sin incluir el medicamento. Así lo hace, por ejemplo, la que se encuentra en la calle Jaime Nunó 1004-A, colonia Mezquitán Country.








