Homenaje a Miguel Álvarez del Toro, concierto y libro

Conservacionista y fundador del célebre ZooMAT en Tuxtla Gutiérrez, en 1942, con un concepto completamente revolucionario en el mundo animal, Miguel Álvarez del Toro será recordado el domingo 1 de marzo en el Palacio de Bellas Artes con un concierto de obras compuestas por su hijo Federico Álvarez del Toro –entre otras, un estreno mundial con el flautista Horacio Franco– y la presentación de un libro también de su autoría, donde recoge las remembranzas a su lado.

Amar y cuidar la naturaleza fueron su motor de vida y herencia ecológica.

Miguel Álvarez del Toro (Colima, 23 de agosto de 1917-Tuxtla Gutiérrez, 2 de agosto de 1996), defensor audaz de la flora y la fauna de Chiapas y de los bosques de México, recibirá un magno homenaje musical en el Palacio de Bellas Artes el domingo 1 de marzo, a cargo de su hijo Federico, conductor de orquesta y compositor.

Tras su concierto, que iniciará a las 14:00 horas, vendrá la presentación del libro Mi vida con Miguel Álvarez del Toro. Relatos, donde su hijo lo recuerda así:

“Mi papá era misterioso, impredecible, original y afectuoso, sorprendiendo siempre a mi madre y a sus hijos con una culebra que había encontrado en su saco de dormir, una nueva especie que había descubierto, fotos de la última expedición a la selva… Además de zóologo, era un narrador imaginativo que creó novelas desconocidas (La reina del pantano) y concibió pinturas, por lo que vivió con gran sentido del humor su aventura naturalista, disfrutando la ciencia y creando su propio universo lúdico.”

Nacido en Tuxtla en 1953, Federico Álvarez del Toro compiló en esta brillante edición especial para coleccionistas Mi Vida con Miguel Álvarez del Toro. Relatos (León de la Rosa Editores/ Zoológico regional Miguel Álvarez del Toro ZooMAT/ STS de Chiapas. Colección Vida Salvaje, 154 páginas) recuerdos familiares, más acuarelas y óleos a color pintados por su papá.

El espíritu de la Tierra

Mi vida con Miguel Álvarez del Toro. Relatos conjunta no sólo imágenes de don Miguel, sino asimismo de su esposa Aurora (Lolita, “cazadora de sueños”) y de sus hijas (Rebeca, Becky, y Hebe); hay reproducciones de murales y escenas silvestres, aparte de fotos acerca de las nuevas generaciones como la de Miguel del Toro (nieto del naturalista y director de cine que contempla rodar la historia El Explorador, basada en la saga de su abuelo).

Durante la última entrevista que ofreció a este reportero en 1996 (Proceso 1032), el autor de las investigaciones Arañas de Chiapas, Los mamíferos de Chiapas, Las aves de Chiapas, Crocodylia de México, y la autobiografía Así era Chiapas (1984), profesó:

“La verdadera diosa es la naturaleza. Dios es la naturaleza. La idea errónea de que toda la naturaleza ha sido hecha para servir al hombre nos está llevando al caos.”

El biólogo José Sarukhán, exrector de la UNAM y coordinador de la Conabio (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad) presenta Mi vida con Miguel Álvarez del Toro diciendo:

“El retrato que Federico hace de su padre nos deja ver a un hombre no sólo experto conocedor de la fauna y también de la flora chiapaneca, sino también a un ser humano dotado de una gran sensibilidad, ética y humana, hacia las especies animales con las que llegaba a tener contacto en su vida diaria, con las que ejercía de médico, nutricionista, cuidador y –uno llegaría a pensar– hasta de psicólogo, incluso.”

En el prólogo del promotor cultural José Tomás Isla Grajales, “La infancia, para quien tuvo fortuna, puede ser el paraíso”, leemos:

“Es muy estimulante que Federico Álvarez del Toro persista en su búsqueda de las alturas. Justamente como las que necesitan las Águilas Arpías para volver a Chiapas. Esas grandes rapaces que necesitamos para que nos devuelvan el prodigio de su majestuosidad y asombren a niños…”

Carlos Orsoe Morales Vázquez, secretario de Medio Ambiente e Historia Natural de Chiapas, refiere en “Linaje de exploradores”, al comienzo del ejemplar:

“En 1984, el crítico y musicólogo José Antonio Alcaraz citó fragmentos del poeta Ramón López Velarde en su columna para el semanario Proceso de la Ciudad de México sobre la crónica de la obra El espíritu de la Tierra, una de las partituras más emblemáticas de Federico Álvarez del Toro, escrita en 1984, y la tituló En la más honda música de la selva. El artículo testimonia que desde siempre la naturaleza ha estado presente en el universo sonoro del autor y hoy, en estas reflexiones literarias que dan testimonio de una lucha generacional por preservar la riqueza ambiental de nuestros bosques.”

Dicho libro narra la lucha de Miguel Álvarez del Toro por frenar la explotación forestal en la selva chiapaneca de El Ocote, en la década de los ochenta (Proceso 1981: “400 mil hectáreas de la selva de Chiapas entregadas a la sobreexplotación maderera”). Refiere el compositor, Premio Chiapas 1987:

“Anteriormente, en 1976, yo había escrito como ejercicio multimedia Desolación (el drama de un bosque), que contenía algunas frases de El último turquito, una narración breve que había publicado mi papá sobre la vida emblemática de una pequeña ave rojinegra y describiendo el final del último ejemplar de esta especie. Creo, sería la única colaboración conjunta que llevamos a cabo. Se estrenó en La Casa del Lago en Chapultepec.

“Tuvimos suerte, porque acudió una periodista combativa (Rosa María Roffiel) del Excélsior, en ese entonces en manos de Julio Scherer, publicando en primera plana y suplemento a colores una distinción muy grande que nos valió para que nos invitaran a presentar la obra en Bellas Artes.”

Casi cuatro décadas más tarde, padre e hijo regresan al Palacio de Bellas Artes, conforme anuncia el creador de la Fundación de Artes y Ciencias Federico Álvarez del Toro, compositor de Variaciones sobre el canto del Turdus Nudigenis, y colaborador musical de las páginas de Proceso:

“Toda una fiesta de cultura y de la ciencia vamos a hacer en el Palacio, pues con la delegación chiapaneca participan el Ensamble de la Academia de Artes y Ciencias con músicos de varios estados; el Coro Fraternidad, con 35 elementos; la soprano Leticia Zepeda, y la cantante popular Jacinta Fuentes.

“El programa es un tributo a la inmensa diversidad de aves en México y sus cantos, e incluye un humilde homenaje a la primatóloga inglesa Jane Goodell, leyenda viviente de la investigación biológica universal, con imágenes de su trayectoria en concierto. El flautista Horacio Franco estrenará mundialmente mi obra Oración de pájaros, que consta de dos movimientos: ‘La flauta encantada’ y ‘El ave transfigurada’. La novelista Margarita Aguilar Ruiz recitará también un fragmento de su poesía, inspirada en las aves.”

Entre los invitados de honor citó a directivos del zoológico de Chicago, así como fotógrafos de National Geographic y representantes de la ONU, WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), Greenpeace y la BBC de Londres.

De los conferencistas confirmó a los funcionarios Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, y la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García Cepeda (quien brindará la presentación), escritores como Elena Poniatowska y Jorge Volpi, y las periodistas Carmen Aristegui y Columba Vértiz, esta última de este semanario.

Al final, el compositor entregará una escultura al mérito ecológico que lleva el nombre de Miguel Álvarez del Toro para el grupo empresarial chiapaneco Farrera Escudero, “de gran trayectoria conservacionista”.

Director del Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT) de Tuxtla Gutiérrez, que fundara su padre, Freddy (como se le conoce en su centro de refugio a tortugas laúd La Aurora, en Boca de Cielo, costa del Pacífico chiapaneco) prepara la edición de Inteligencia animal psicobiológica, misma que aborda estudios sobre la sensibilidad emocional de los animales.