Señor director:
Le solicito su ayuda para que se haga del conocimiento público la forma tan arbitraria en que fui despedida injustificadamente del Nacional Monte de Piedad, I.A.P., después de 15 años de trabajar en esa institución, por el subdirector jurídico, Fernando Rivera González.
El 25 de noviembre de 2011 me mandó llamar a la sala de juntas, donde me encerró privándome de mi libertad y expresó: “No sé cómo decírselo, July, ya que es una de las personas a quien siento feo tener que decirle que la institución desde este momento está rompiendo la relación laboral, así que a partir de hoy usted ya no labora aquí”.
Le pregunté si el despido era por algún incumplimiento o falta que yo hubiera cometido. “No es eso –respondió–, es usted una excelente trabajadora”. Repuse: “¿Entonces?”… y en vez de contestar me dio a firmar unos documentos.
Le expuse que no estaba de acuerdo con los términos de mi despido, que me permitiera llamar a mi abogado, ya que hacía falta el pago de conceptos como los 11 años que no cotizaron al IMSS para mi vejez, y un bono por 120 mil 626.77 pesos que desde hacía tiempo estaba autorizado por el patronato de la institución, aparte de que debía revisar si estaban bien las cifras de la liquidación.
Entonces me empezó a gritar, a decirme palabras altisonantes –una de ellas, que no fuera “estúpida”–, y que si no firmaba me iba a largar sin nada, además de que, en caso de que interpusiera una demanda, no iba a ganar el caso.
Después me pasó a su oficina, donde se encontraba una mujer que me puso documentos para firma y me di cuenta que eran de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. Yo estaba llorando y muy nerviosa por la presión que ejercieron ambos en tales circunstancias. Ella me orilló prácticamente a firmar. Su nombre es Adriana Tresgallos Navarro.
Me dijo que firmara, que de todas formas yo ya no era empleada de Nacional Monte de Piedad, y que ella estaba ahí en representación de la Junta Federal Dieciséis de Conciliación y Arbitraje.
Por lo que yo sé, cualquier documento de ese tipo se debe firmar en la sede de la Junta de Conciliación y Arbitraje, no fuera de su sede. ¿Qué estaba haciendo esa persona ahí en Calle Monte de Piedad Número 7, colonia Centro, dirección en dónde se encuentran las oficinas de Casa Matriz de Nacional Monte de Piedad?
Después de todo esto, interpuse una demanda, y claro que el fallo fue en favor de Nacional Monte de Piedad, tal como Fernando Rivera González me lo advirtió.
Se interpuso un amparo directo en el Octavo Colegiado en Materia Laboral, y después de ocho meses negaron el amparo protegiendo a Nacional Monte de Piedad, en violación de mis derechos y sin tomar en consideración nada de lo expuesto.
Creo que no merezco el trato que Fernando Rivera González me dio, ya que no soy ladrona ni cometí ninguna falta, y al contrario, siempre me conduje con sentido de responsabilidad, compromiso en el trabajo, lealtad y honestidad.
Pido en consecuencia a las autoridades correspondientes impedir que se sigan violando mis derechos humanos y laborales, obligando a Nacional Monte de Piedad a pagarme los 11 años que no cotizó ante el IMSS para mi vejez, como por ley me corresponde. Asimismo, a cubrir el bono de 120 mil 626.77 pesos, que en su momento no se me pagó aun cuando estaba autorizado por el patronato desde el 1 de octubre de 2008. (Carta resumida.)
Atentamente
Julia Villa Avilés
55/1134-4770
j_villa@live.com








