Fotografía y cine

El historiador John Mraz, desde los años ochenta, ha señalado en diferentes artículos, ensayos y libros la importancia de la fotografía y el cine como fuentes para la comprensión de la historia mexicana de los siglos XIX, XX y XXI. Ambos son testimonios gráficos de lo que sucedió, y la visión que presentan, en muchos casos, es más amplia que los discursos históricos, porque registran no sólo a los poderosos sino también a la gente llana.

A partir de esta consideración Mraz presenta el libro México en sus imágenes (Ed. Artes de México y Conaculta; México 2014, 395 pp.), en donde examina la litografía, el daguerrotipo, las tarjetas de visita, la cinematografía, las revistas ilustradas, el fotoperiodismo y las historias gráficas. El objetivo es analizar diferentes imágenes para comprender el proceso de formación de la identidad nacional.

El periodo de reflexión comprende el porfiriato, la revolución, la época dorada del cine, hasta nuestros días, en donde aparecen las nuevas culturas visuales, y estudia la obra de fotógrafos como Désiré Charnay, Guilllermo Kahlo, la colección Casasola, Tina Modotti, Manuel Álvarez Bravo y Pedro Meyer, entre otros. También examina las películas de  directores como Fernando de Fuentes, El Indio Fernández, Julio Bracho, Jorge Fons, Felipe Casals…

Mexico en sus imágenes de John Mraz es un acercamiento diferente a la fotografía y el cine, que no se queda en la mera colección de imágenes, sino que incluye una serie de reflexiones sobre lo mexicano. Ese imaginario en permanente construcción recuperado por Samuel Ramos, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis y Roger Bartra.

Recreación

Durante varios años Fabio Morábito consultó recopilaciones y antologías sobre cuentos populares e hizo una selección de 125 relatos que reescribió para cubrir incongruencias y omisiones. La selección aparece en el libro Cuentos populares mexicanos (UNAM/FCE. Col. Clásicos del Fondo; México, 2014, 575pp.).

Dos fuentes inspiraron a Morábito: el trabajo que realizó Italo Calvino en 1956 con la recopilación titulada Cuentos populares italianos, y los hermanos Grimm. Hasta el momento en México los cuentos han sido reunidos con fines antropológicos, lingüísticos o históricos. En este trabajo el criterio es literario por lo que se recuperaron aquellas historias que conmueven y se les dio una unidad estilística y expositiva para hacerlos comprensibles. Hay que indicar que Morábito no modificó su esencia, respetó las secuencias así como los finales.

Cuentos populares mexicanos es una obra indispensable porque recoge una gran variedad de relatos de diferentes etnias, recreados por Morábito con destreza poética y sensibilidad. Sin duda una lectura que despierta la imaginación y sorprende por los giros literarios.