Zona Maco 2015

Convertida en un evento híbrido y sumamente conservador, la feria Zona Maco. México Arte Contemporáneo, se inauguró el miércoles 4 en el Distrito Federal.

Después de presentar una oferta artísticamente deteriorada en 2014, la edición 2015 evidencia una reestructura que incide en la redefinición  mercadológica de la marca Zona Maco. Exaltada en su valor con mensajes que dan a conocer la presencia de patronatos de importantes museos extranjeros, o con un descarado despliegue de cuerpos de seguridad que evidencian la inseguridad existente en México, la feria fortalece su identidad como extensión comercial de la promoción gubernamental del arte contemporáneo  al vender obras de la japonesa que atrajo multitudes al Museo Tamayo durante los últimos cuatro meses: Yayoi Kusama.

Patrocinada, entre otras instancias, por el Gobierno Federal a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca),  el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y ProMéxico, la feria se ha transformado, como bien señaló la coordinadora nacional de Artes Visuales Magdalena Zavala, en un “medio interinstitucional” (INBA, Boletín No. 79, 27 enero 2015).

Diferente, por lo mismo, de las exitosas ferias patrocinadas únicamente por empresas privadas como Basel o Frieze, Zona Maco presenta stands donde se exhiben, absurdamente, imágenes de obras sin posibilidad de venta. Entre ellos, el espacio del Fonca organizado por su coordinadora de exposiciones Lorena Jáuregui. Exgalerista e hija de la actual directora del INBA, Cristina García Cepeda, Jáuregui presenta un proyecto ambiguo que evidencia la confusión que existe en la administración gubernamental entre la identidad de la promoción cultural y la identidad de la promoción comercial.

En lo que corresponde al contenido de la feria, la sección denominada Zona Maco Diseño destaca por la calidad y diversidad de su oferta. Integrada por 33 participantes, en el conjunto sobresale la galería londinense Other Criteria que, impulsada por el prestigiado artista post-conceptual Damien Hirst, se dedica a la producción y comercialización de ediciones múltiples de objetos útiles diseñados por artistas prestigiados en el mainstream. En Zona Maco, además de un cursi servicio de té de Cindy Sherman, se ofertó un tapiz con diseño de Hirst por un millón 200 mil pesos.

En el contexto de las galerías, los lunares de Kusama se hicieron presentes tanto en la prestigiada Victoria Miro de Londres como en la Zwirner de Nueva York. Con cuerpos especiales de seguridad que enfatizaban su absurdo e inmerecido precio-valor, la obra de Kusama cotizó en un millón y medio de dólares. También cercana a esa cantidad, una pieza monocromática en blanco de Lucio Fontana creada en 1966, fue ofertada por la galería Cardi de Milán con más estilo y menos ruido. En las galerías dedicadas al arte moderno, la Cayon de Madrid sorprendió con una pequeñísima y atractiva escultura azul de Yves Klein.

Entre lo mejor de la feria: el sector de la Victoria Miro dedicado a pinturas y dibujos del estadunidense Hernan Bas, que en su formato mediano y pequeño podían adquirirse por 40 mil y 16 mil dólares. Y por último, el mayor acierto de Maco 2015: la inclusión en el estand de la neoyorquina Henrique Faria de la serie Rape (Violación) que realizó la mexicana Mónica Mayer entre 1977 y 1978. Críticas, feministas y valientemente  irreverentes, estas estampas de mediano formato con un costo de 15 mil dólares cada una, sugieren distintos tipos de violación simbólica a la imagen de la Virgen María.

Conveniente para impulsar el mercado del arte pero acotada a un clan específico, Zona Maco enfrenta el reto de redefinirse como mercado independiente o asumirse como socia de una institución caduca.