La modestia de un gigante

Cuando por primera vez estreché la diestra de don Julio, en 1992, me estrujó la misma impresión que había tenido al ser presentado con otros dos personajes: Sergio Méndez Arceo (1972) y Heberto Castillo (1984). Se trataba de una mezcla de fuerza, entereza, integridad y transparencia en seres de una pieza.

Pero a diferencia de los dos primeros gigantes, con don Julio tuve la oportunidad de convivir en las oficinas de Proceso a lo largo de 22 años, durante los cuales fui adicionalmente sorprendido por su sencillez y su modestia.

En el primer encuentro que tuvimos para celebrar el aniversario de la revista, me dijo: “Miguel Ángel Granados Chapa (con quien yo había laborado en el unomásuno y en La Jornada) tiene buena opinión de usted. Dígame: ¿Qué le falta a Proceso?”. Le respondí: “el Inventario, don Julio, el Inventario”, la columna escrita por José Emilio Pacheco, que tenía varios meses sin reaparecer.

Esa modestia que lo llevaba a pedir consejo se repetía cada vez que entregaba sus escritos periodísticos a los editores para que los modificáramos conforme a nuestros criterios. La mayor prueba de esa modestia la tuve cuando me tocó en suerte editar la entrevista que don Julio le hizo a Octavio Paz. Era tan extensa que Rafael Rodríguez Castañeda, editor creativo y puntilloso, me pidió reducirla casi a la mitad, pues ya no había suficiente espacio para ella.

Con gran nerviosismo, en un lapso de cinco horas que culminó a las 6:00 de la mañana, quedó listo el resumen de aquel trabajo periodístico que tanto importaba a Julio Scherer. Mas no lo leyó antes de que se fuera a imprenta, y, a pesar de que lo publicado registraba numerosos cambios respecto de su original, nunca expresó desaprobación o desacuerdo. Porque sé que mi edición de un texto es siempre perfectible e incluso puede deslizarse algún gazapo, aquel día crecieron mi admiración y reconocimiento por un periodista paradigmático que, sometiéndose a aprendices, supo mejorar este oficio y sentó las bases para la transformación de nuestro país.