En 1986 un grupo de fotógrafos renunciamos al medio en el que trabajamos para fundar la agencia de información fotográfica Imagenlatina. En poco tiempo recibimos el apoyo de don Julio Scherer que abre las puertas de la revista Proceso para una colaboración de 17 años, logrando momentos periodísticos tan relevantes como la fotografía de portada del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari de espaldas (Proceso 783), de Adriana Abarca, o el levantamiento armado en Chiapas por el EZLN en enero de 1994.
Con el paso de los años la amistad con don Julio Scherer se fortalece, y más en 2006, cuando recibo la llamada para invitarme a coordinar el Departamento de fotografía de Proceso. Sin duda la cercanía es un privilegio que siempre agradeceré.
En 1987, con motivo de la edición del libro La terca memoria, Proceso decide dedicar la portada a su fundador, tarea compleja porque a don Julio Scherer no le gustaba que lo retrataran; pero en esta ocasión me cita en su domicilio, en el que me recibe con afecto. Preparo la cámara digital. Tomo tres fotografías de prueba y me dice que eso es todo. Me quedo petrificado y preocupado. Finalmente una de esas fotografías es portada (Proceso 1598).
Cuando me despido, me dice que me acompaña a la calle. Tomamos el elevador que tiene espejos en sus paredes y veo a don Julio multiplicado al infinito. Es la “foto”, le pido. Le ruego que me permita tomarle la fotografía y accede entre curioso y divertido.








